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El valle de Nuría, un mundo para todos


Arriba Especiales

01/03/07.- El Valle de Núria (Comarca del Ripollés - Girona), ofrece al visitante la posibilidad de sumergirse en unos parajes fascinantes de frondosos bosques de pino negro, espectaculares miradores y lugares llenos de historia, además de disfrutar de un interesante recorrido en el tren cremallera y descubrir un entorno en perfecta armonía, un pacto con la naturaleza...un mundo para todos.






1.- Índice

2.- Introducción

3.- Historia del Valle
. De los primeros pobladores a la Edad Media
. De final del medievo hasta nuestros días



Pirineo Pirineos
Las múltiples placas de mármol que se encuentran tanto en el Santuario como en la ermita nos recuerdan los donativos que recibe la virgen de Núria, la mayoría de personas que llevan su mismo nombre.


4.- El Santuario de Núria, entre la leyenda y los milagros
. El santuario a través del tiempo
. La campana y la olla, un camino a la fertilidad
. Fiestas y tradiciones

5.- Actividades de la población
. La fuerza del agua
. Las barracas de pastor
. Las primeras actividades deportivas en Núria
. La estación de esquíi de Vall de Núria
. El concurso de perros pastor de Ribes de Freser
. Gastronomía




Pirineo Pirineos
La inscripción que se encuentra en una placa junta a la ermita de San Gil, habla sobre las distintas remodelaciones que ha sufrido el edificio


6.- Mitos y leyendas
. La Fossa del Gegant
. El tesoro del megalito
. El gigante Puigmal
. Las nueve cruces
. El diablo del Puigmal
. La serpiente de las cuevas de Ribes
. Los ríos Ter y Freser
. Las brujas y los malos espíritus
. Un peligro para los niños y las niñas que no se portan bien
. Las encantades




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Interior de una antigua máquina del tren cremallera


7.- El tren cremallera
. Historia
. Los trenes
. Las estaciones
. Principales características de la línea del cremallera

8.- El valle de Ribes y su entorno
. La capital: Ribes de Freser
. Queralbs
. Otros lugares de interés



Pirineo Pirineos
Vista desde el tren cremallera de un valle que armoniza con la naturaleza


9.- Entorno natural
. Un paisaje de alta montaña
. La acción de los glaciares
. El clima
. La flora
. La fauna
. Organismos tóxicos y venenosos

10.- Rutas e itinerarios para todos los gustos
. El puente de Escudé
. El bosque de la Mare de Deu
. El collado de Pedrisses
. La Coma d'Eina
. Las cuevas de San Gil y de Amadeo
. EL camino viejo de Queralbs
. El pico de L'Áliga
. La fuente de Fontalba



Pirineo Pirineos
Queralbs estación


11.- Curiosidades

Ver mapa
de situación

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1.- Índice
2.- Introducción
3.- Historia del Valle
4.- El Santuario de Núria, entre la leyenda y los milagros
5.- Actividades de la población
6.- Mitos y leyendas
7.- El tren cremallera
8.- El valle de Ribes y su entorno
9.- Entorno natural
10.- Rutas e itinerarios para todos los gustos
11.- Curiosidades

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2.- INTRODUCCIÓN


Pirineo Pirineos
podremos contemplar las cumbres más altas del entorno
El valle de Núria, uno de los entornos naturales más singulares del Pirineo, ocupa un lugar destacado en la política de recuperación de los valores tradicionales, históricos, culturales y religiosos; sin embargo, ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos para ofrecer toda la comodidad y el confort que hoy requiere un centro turístico como éste, donde el visitante tendrá el placer de disfrutar de la naturaleza, en equilibrio con su entorno natural, así como de las diferentes posibilidades de alojamiento y restauración, las exposiciones, las actividades y todo el conjunto de la actual oferta, entre la que cabe destacar el espectacular recorrido del tren cremallera, único medio para acceder a un entorno cuidado y protegido donde no pueden llegar los coches.

El respeto por el medio ambiente queda reflejado tanto en el equipo humano que allí trabaja como en los proyectos de rehabilitación que se han llevado a cabo,y que considera aspectos tan importantes como la construcción de edificios bioclimáticos, las medidas de control y de ahorro de energía, un sofisticado sistema de depuración de aguas, la selección de todo tipo de residuos, el aprovechamiento del agua para generar energía, la reforestación y la regeneración de la vegetación autóctona, los hábitats preparados de forma especial para la trucha de río o la rana bermeja...La implantación de todas estas medidas se ha producido de una forma respetuosa con el entorno que, por otro lado, constituye el principal patrimonio del valle. Tanto es así que la aplicación rigurosa de las normas más exigentes de calidad han sido reconocidas por la concesión de la ISO 14001, reconocimiento que ha permitido desarrollar unas infraestructuras que ponen en valor todo el bagaje acumulado del valle para proyectarse hacia el futuro con criterios de sostenibilidad ambiental y confortabilidad social.


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Hospital de San Josep, junto al Santuario
Las diversas modificaciones realizadas a lo largo de los años en los edificios de los alrededores del Santuario, le han dado la forma actual que recuerda una "U". La fachada principal de la iglesia se abre ante el lago, y se situa a los pies, de las imponentes Roc de la Malé y Coma d'Eina. El templo y la Casa de la iglesia se hallan en el edifico central, en cuyo interior se puede observar la ima­gen románica de la Virgen de Núria, así como la cruz, la campana y la olla de San Gil. En el mismo lugar se encuentra la exposición "Núria: un valle en torno al santuario". Cabe destacar también el carillón del santuario que se compone de ocho campanas (Núria, Sant Gil, Sant Andreu, Sant Amadeu, Joana, Sant Jaume, Miquela, Santa Anna y Clara); cada una de ellas toca una nota dife­rente, componiendo piezas musicales hasta un total de dieci­nueve melodías

Al lado este de la iglesia se encuentra la Casa de Sant Justí y una prolongación perpendicular llamada Casa de Sant Josep. Al otro lado, se encuentra la Casa de Sant Antoni, de donde parte también una nave que cierra este lado del santuario, la Casa de Sant Gil. A escasos metros del santuario, a orillas del lago y del embarcadero, se encuentra la ermita de Sant Gil, restaurada en el año 1999.

Podríamos decir que Núria funciona como un pequeño pueblo en el que encontraremos todo tipo de servicios para hacer que nuestra estancia sea más pro­vechosa y agradable: productos artesanos, ropa, papeleria, material de montaña, libros y documentación sobre Núria, recuerdos y toda clase de productos útiles para la estancia en el valle; una biblioteca cartoteca permite consultar más de 1.500 libros, tanto de montaña como de otras temáticas, así como más de 2.750 mapas de diferentes zonas de nuestra geografia. Otros servicios son el alquiler de material de esqui, escuela de esqui, exposiciones del cremallera, aula de naturaleza, oficina de información y reservas, dispensario médico. El auditorio, ubicado al lado del hotel, tiene capacidad para 150 perso­nas y está dotado con las tecnologías necesarias para realizar todo tipo de acti­vidades audiovisuales.


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Un edificio anexo al Santuario alberga la estación del tren y una sala de exposición sobre el cremallera
El Valle de Núria ofrece tambien atractivos programas para las escuelas en los que los grupos escolares podrán conocer de cerca temas como el tren cremallera, astronomía, descubrimiento de la naturaleza, meteorología, esquí y el ciclo del agua, en forma de talleres coordinados por guías de montaña, que les permitirán ampliar conocimientos sobre las asignaturas de ciencias de la naturaleza, tecnología y educación física.

Asimismo, estos mismos profesionales de la montaña, buenos conocedores del entorno, proponen, según la época del año, excursiones, travesías con caballos, salidas fotográficas, ascensiones a cumbres, circuitos de tiro con arco, esquí de montaña, paseos con trineos de perros, marchas con raquetas de nieve, etcétera.

En definitiva, un valle de belleza expectacular, especial y cercano, capaz de sobrevivir y prolongar su interés hasta nuestros días, de hacer, rehacer y proyectar sus valores a lo largo de su historia.

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1.- Índice
2.- Introducción
3.- Historia del Valle
4.- El Santuario de Núria, entre la leyenda y los milagros
5.- Actividades de la población
6.- Mitos y leyendas
7.- El tren cremallera
8.- El valle de Ribes y su entorno
9.- Entorno natural
10.- Rutas e itinerarios para todos los gustos
11.- Curiosidades

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Fachada ermita de San Gil
3.- HISTORIA DEL VALLE

La historia del valle viene determinada por su situación geográfica. Primero fueron los pastos del valle objeto de transacción entre condes y monasterios, despues fué el "Tratado de los Pirineos" el que transformó Núria en una plaza fronteriza, siendo objeto del interés de los militares. También fué el escenario escogido por la Generalitat de Catalunya para redactar el proyecto del Estatuto de 1932, conocido como "Estatuto de Núria". Además, el Santuario de la Virgen de Núria tiene un papel muy importante en la vida religiosa y las tradiciones del valle. Su evolución y la devoción a esta Virgen ayudan a explicar el modo de ser, las costumbres y ciertos acontecimientos históricos de todo un pueblo.

De los primeros pobladores a la Edad Media
Para encontrar los primeros indicios de la existencia humana en el valle, hay que remontarse al paleolítico y neolítico, como lo demuestran los restos humanos, herramientas, cerá­micas, pinturas y construcciones megalí­ticas encontrados en las cuevas de Rialb, Queralbs y Fustanya, núcleos urbanos cercanos a Núria, que fueron las viviendas de estos primeros pobladores que vivían de la ganadería y la agricultu­ra.

El entorno de Núria estaba compuesto por siete valles donde abundaban los pastos. Fué en la segunda mitad de siglo X cuando, el que más tarde sería el abad Oliba, renunció al título de conde de Cerdanya y Besalú para conver­tirse en monje, cediendo así los derechos de pastoreo de la Coma de Vaca y la Coma de Freser al monasterio de Sant Joan de les Abadesses. Posteriormente, en el año 1087, Guillem Ramon I de Cerdanya, bisnieto del abad, concedió la explotación de los pastos de los siete valles de Núria al monasterio de Ripoll que, al igual que el monasterio de Sant Joan de les Abadesses, había sido fundado por Guifré el Pelós, tal y como se refleja en un documento de la época, el primero que hace referencia explícita de Núria, escrito en el que se daba fe de dicha cesión.


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Una pasarela de madera y cubierta nos llevará desde la estación del cremallera hasta el edificio principal
En el año 1117, Bernat I, conde de Cerdanya, murió sin descendencia y el condado, que incluía el valle de Ribes, pasó al Casal de Barcelona. La muerte de Jaume I el Conquistador provocó la división de su reino. El Rosselló, la Cerdanya (que in­cluía el valle de Ribes), Montpeller y las islas Baleares quedaron en manos de Jaume II de Mallorca. Estos valles volvie­ron a incorporarse a la corona de Aragón en el año 1344, cuando gobernaba Pere el Cerimoniós. Entonces, el valle de Ribes formaba la subveguería de Ribes, que, hasta el siglo XVI, estuvo vinculada a la veguería de la Cerdanya y, a partir de entonces, a la subveguería de Camprodon y Berga.

Existen diversas teorias sobre como llegó al valle la imagen de la Virgen de Núria; una de ellas la relaciona con los cátaros, pues fué en el año 1198, cuando Ramon Roger de Foie y Arnau de Castellbó, nobles urgelenses convertidos al catarismo, lideraron una invasión albigense en estas tierras que tenía como principal objetivo la agresión a las iglesias. Probablemente llegaron a Núria y destruyeron una primitiva imagen de la Virgen.

De final del medievo hasta nuestros días
El final de la Edad Media se caracterizó por la peste negra, el hambre y las malas cosechas, que afectaron gravemente a los habitantes del valle, hecho que se agravó con los terremotos que sacudieron la zona entre los años 1427 y 1428, lo que provocó la destrucción del Santuario, que fué reconstruido en el año 1460 gracias al empeño de la reina Maria de Castilla, esposa de Alfonso el Magnánimo, quién, mediante un privilegio real, recogió fondos para la reconstrucción del santuario. Juan II, apodado "el Sin Fe", sucede en el trono a su hermano Alfonso el Magnánimo que murió sin dejar descendencia. El nuevo monarca se encontró inmerso en una guerra civil (1462-1472), consiguiendo el apoyo del rey francés Luis XI, el cual mantuvo las tropas en el Rosselló y la Cerdanya durante diez años, a partir del momento en que acabó la guerra.

Ya en el siglo XVII, que se caracterizó por el bandolerismo que asoló la Comarca de Ripollés, el valle fue invadido por las tropas francesas a raíz de la Guerra de los Segadores (1640-1652), y del conflicto bélico que Castilla y Francia mantenían desde 1635. La confrontación finalizó con el Tratado de los Pirineos (1659), que cedía el Vallespir, el Rosselló, el Conflent, el Capcir y parte de la Cerdanya a Francia. Entonces, el valle de Ribes, se encontró más cerca de la frontera política con Francia. Algunas de las cimas que rodean Núria se convirtieron en el límite territo­rial entre ambos países, hecho que influ­yó en el desarrollo del contrabando en la zona.


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Un pequeño riachuelo discurre a la derecha del Santuario
El siglo XVIII empezó con la Guerra de Sucesión (1702-1714). En la Corona hubo una clara oposición a Felipe V, en la que tuvo mucho que ver el mal recuerdo de los ejércitos franceses que se habían quedado para garantizar el cumplimiento del "Tratado de los Pirineos". Se dice que, en más de una ocasión, sol­dados franceses intentaron llevar­se piezas de valor que eran guar­dadas en el Santuario de Núria, pero los ladrones fracasaron, supuestamente gracias a la inter­vención de la Virgen. En el siglo XIX, caracterizado por ser el período de ocupación napoleónica, los enfrentamientos entre liberales y absolutistas y las guerras carlis­tas, el santuario vuelve a ser protagonista, cuando en el año 1823, durante la ofensiva contra la regencia de Urgell, el general liberal Espoz y Mina se alojó con sus hombres en Núria.

La historia del Santuario nos acerca a la época actual con la llegada del tren cremallera en el año 1931, que supuso el impulso definitivo para el desarrollo del valle con la potenciación del turismo durante todo el año y hoy por hoy, constituye la principal fuente de creación de riqueza para muchos habitantes de esta zona pirenaica.

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1.- Índice
2.- Introducción
3.- Historia del Valle
4.- El Santuario de Núria, entre la leyenda y los milagros
5.- Actividades de la población
6.- Mitos y leyendas
7.- El tren cremallera
8.- El valle de Ribes y su entorno
9.- Entorno natural
10.- Rutas e itinerarios para todos los gustos
11.- Curiosidades

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Santuario de Núria
4.- EL SANTUARIO DE NURIA, ENTRE LA LEYENDA Y LOS MILAGROS

La historia del Santuario de Núria se forja a caballo entre las leyendas que hablan sobre su origen y los milagros que se le atribuyen. Cuenta la leyenda que unos pastores con la ayuda de sus ani­males, descubrieron una imagen de la Virgen en el lugar donde hoy se levanta el Santuario. A pesar de la insistencia de las máximas autoridades eclesiásticas de la zona en trasladar la imagen a su centro parro­quial, "Ella" deseaba permanecer allí donde fué hallada, por lo que sus devotos se vieron obligados a construirle un templo en aquel mismo lugar. La Virgen tomó el nombre del lugar donde apareció y su festividad se conmemora el 8 de septiembre.

Tambien forma parte de la leyenda la manera en que se supone que llegó San Gil hasta el valle, donde tiene una ermita levantada en su honor. Siendo oriundo de Atenas, San Gil llegó a Núria procedente de la Provenza, donde había fun­dado un monasterio. Tenía el objetivo de alcanzar la paz y la tranquilidad del ermitaño; pasaba los días entregado a la oración y a la elaboración de sus propios iconos, entre ellos la imagen de la Virgen de Núria. El santo se alojó en una cueva que ahora lleva su nombre, y dedicaba una parte de su tiempo a convivir con los pastores que llevaban el ganado a los prados de aquellas montañas. Con ellos compartía su comida: un poco de grano cocinado en una olla de cobre; cuando la comida estaba a punto, San Gil hacía sonar una campana para avisar a los comensales. Pasados cuatro años de su estancia en este idílico paraje, San Gil, quizás perseguido por los arrianos, tuvo que huir hacia la Provenza, no sin antes dejar bien escondido su pequeño tesoro: la imagen de la Virgen, una cruz, la campana y la olla, que se han convertido en los símbolos de Núria.


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Ermita de San Gil
Pasaron los años y el tesoro de San Gil seguía en su escondite; fué en el año 1072, cuando un ángel se apareció en sueños a Amadeo, pidiéndole que fuera a Núria y edificase una capilla para la Virgen, indicándole también el lugar donde se hallaban escondidos los valiosos objetos de San Gil. Al llegar a Núria, Amadeo construyó, con la ayuda de los pastores del lugar, un modesto templo y un pequeño refugio para sus feligreses, pero no consiguió encontrar el tesoro. Los pastores acudían a la pequeña capilla dedicada a la Virgen de Núria, buscando protección para ellos y para sus rebaños. Siete años despues de la llegada de Amadeo, uno de los animales de un rebaño, un toro, empezó a golpear una pared de piedra con su pezuña; los pastores que se encontraban en el valle entendieron enseguida que aquello era una señal y se dirigieron hasta donde estaba el animal y, con ayuda de sus herramientas, perforaron el muro de piedra; habían encontrado el tesoro que San Gil habia guardado allí casi 400 años antes: una bella imagen de la Virgen, una cruz, una campa­na y una olla de cobre. En aquel mismo lugar, pasados algunos años, se construyó una ermita dedicada a San Gil.

La historia sobre la aparición de la Virgen de Núria coincide con diferentes historias de otras virgenes halladas en parecidas circunstancias a finales del siglo XII: la vírgen de Meritxell en Andorra, la de Claustre en Solsona o la de Tura en Olot, todas ellas de estilo románico, y no siempre de madera. Seguramente fueron escondi­das para que el pueblo las encontrara y las considera­ra como un valioso legado de un santo antiguo o, incluso, como un milagro.

Los habitantes de aquella tierra creían que, antes de la construcción del primer templo dedicado a la Virgen de Núria, el enclave de los Siete Valles, nombre primitivo de Núria a raíz de los valles que allí confluyen, Fontalba, Embut, Finestrelles, Eina, Noufonts, Noucreus y Fontnegra, ­albergaba todo tipo de fuerzas malignas.

Ciertas o no estas historias, lo que sí parece más que probable es que desde el monasterio de Ripoll, al que pertenecia el Santuario desde el año 1087, se mandara construir una capilla en el valle para atender las necesidades religiosas de los pastores que llevaban allí sus rebaños. Posteriormente, ya en plena época medieval, se construyó un hospital o albergue para alojar a los peregrinos que realizaban la ruta transpirenaica que cruzaba el paraje de los siete valles, ya que era habitual construir hosterías en los pasos de montaña.


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Detalle campana
El santuario a través del tiempo
Dejando atrás la leyenda, podemos explicar una breve evo­lución del templo a partir de una referencia documental del siglo XII, así como un primer texto que recoge la historia de Núria desde sus orígenes, el "Llegendari de Núria", escrito en dialecto lemosín y fechado en 1338 .


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Vista interior olla
La campana y la olla, un camino a la fertilidad
Las creen­cias paganas afirmaban que las mujeres que frotaban sus genitales en una piedra blanca que se encontró en el valle, tenían asegurada la fertili­dad. La tradición dice que la Cruz de Riba sustituyó a la piedra, conocida como de "Sant Gil", y que aquélla pasó a hacer las funciones de altar en la capilla dedicada al santo.

La gran afluencia de parejas sin descendencia obligó a proteger la piedra con un cercado; entonces nació la costumbre de meter la cabeza en la olla y tocar la campana de Sant Gil, costumbre que se man­tiene hasta nuestros días. El ritual consiste en que la mujer que desea tener hijos debe meter la cabeza en la olla y, al mismo tiem­po, su compañero debe hacer sonar la campana tantas veces como hijos deseen.

Fiestas y tradiciones
La cultura religiosa y ganadera de este área pirenaica ha dado lugar a celebraciones y tradiciones con unas características muy parti­culares. Tal es el caso de la Fiesta de San Gil o de los Pastores, que tiene lugar el primer día de septiembre en el santuario de Núria y que sim­boliza la unión entre la forma de vida de los pas­tores y la devoción a la Virgen y a San Gil. Tienen también gran resonancia la Diada de les Marededéus Trobades (Día de las Vírgenes halladas), que se celebra el 8 de septiembre, y la festividad de San Pedro, que se celebra el 29 de junio.


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El mueble que alberga la olla está coronado por un hermoso crucifijo
En los términos municipales de Queralbs y Ribes de Freser, encontramos las tradicionales fiestas mayores, así como romerías y algunas ferias que giran en torno a la ganadería, origen de muchos ritos y creencias.


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1.- Índice
2.- Introducción
3.- Historia del Valle
4.- El Santuario de Núria, entre la leyenda y los milagros
5.- Actividades de la población
6.- Mitos y leyendas
7.- El tren cremallera
8.- El valle de Ribes y su entorno
9.- Entorno natural
10.- Rutas e itinerarios para todos los gustos
11.- Curiosidades

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Vista de la estación de esquí desde el edificio principal de Núria
5.- ACTIVIDADES DE LA POBLACIÓN

Desde tiempos antiguos, la agricultura, la ganadería, la caza y la pesca se han convertido en las principa­les actividades de estos valles. El desarrollo de la ganadería, centrada en la explotación de ganado ovino, vacas, caballos y cerdos, fue posible gra­cias a los abundantes pastos naturales que se encuentran en la zona. La agricultura, sin embargo, se ha combinado con otras actividades de mayor rendimiento como la propia ganadería, la industria metalúrgica y textil y la minería, dado lo abrupto del terreno y el clima tan extremo que soportan estos valles. Antiguamente, la explotación de los recursos naturales, leña, frutos, caza, etc... era tam­bién una actividad complementaria importante. Además, la presencia de ganado ovino impulsó otros sectores como el textil. Los recursos fluviales de ríos como el Freser o el Ter fueron también decisivos en el desarrollo de esta actividad. Parte del proceso de tratamiento de la lana se realizaba en los molinos traperos que se construían a la orilla de los saltos de agua más importantes para aprovechar la energia hidráulica. Fra­guas y molinos traperos fueron durante la Edad Media los grandes protagonistas, desarrollándose má tarde la minería y la metalurgia.


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El campanario del Santuario de Núria alberga ocho campanas que componen diferentes melodias
En ese tiempo, los pastos, los bosques, las fra­guas y los molinos eran propiedad de los señores feudales o de la iglesia. En la historia de Núria y los valles circundantes, se encuentran documentos en los que se habla de la cesión de estos prados a diferentes monasterios, por parte del poder señorial del momento. Ello da lugar a la trashumancia que tiene lugar durante los meses de verano, cuando a través de las vías ganaderas abiertas en la época romana, se conducian los rebaños del prelitoral y el litoral hasta estas tierras pirenaicas. A Núria subía el ganado de la misma comarca y de comarcas vecinas, para volver a los establos en los meses de invierno cuando los prados quedaban cubiertos de nieve y el santuario de Núria se cerraba.

En el mismo momento en que se desarrollaban las colonias textiles, las tradicionales fraguas ripollenses dejaban de funcionar. Estas producí­an todo tipo de útiles, elementos para la construcción y armas de hierro y acero, según el procedimiento catalán. Además del agua de los ríos, las fra­guas se alimentaban del carbón y el hierro que se extraían de las minas de la zona. Era también esencial la intervención del carbón vegetal, que se obtenía de los bosques cercanos y hacía funcionar los hornos. Paralelamente a la producción textil, se inició la explotación mine­ra, que también se prolongó hasta la segunda mitad del siglo XX.

En la actualidad, es el turísmo una de las principales actividades económicas del valle de Ribes y el valle de Núria.


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Pequeños torrentes que rodean el valle, captan las aguas de las cabeceras de los picos más altos para unirse en el lago de Núria. Desde aquí, desciende el río Núria entre las impresionantes rocas donde se une con el río Freser.
La fuerza del agua
La energía hidráulica, que antiguamente ali­mentó fraguas y molinos, hoy sirve para hacer fun­cionar varias centrales hidroeléctricas. De Ribes de Freser a Núria, encontramos la central de Ribes, la de Rialb, la del molino de Queralbs, la de la Farga, la de Daió y la de Vall de Núria.

La población de Ribes de Freser, situada en la confluencia de los ríos Freser, Rigard y Segadell, es muy conocida por sus fuentes: de la Margarideta, del Ferro, de Santa Caterina, del Sofre, de Sant Cristófol, de Capdevila, del Prat, de Girafulles. Lo mismo ocurre con Campelles, famosa por las aguas de Ribes y el balneario Montagut. Éste se halla situado muy cerca de las cuevas de Ribes, donde, según la leyenda, vive una serpiente encantada que bebe agua del Freser.

Las barracas de pastor
La actividad de los pastores, siempre itinerante y al aire libre, hacía necesario algún tipo de construcción que les permitiera resguar­darse y pasar la noche. Las barracas o cabañas sustituyeron a las cuevas que utilizaban los primeros pobladores de la zona. Eran edificaciones de una sola estancia, casi siempre de planta circular, hechas con pared seca y cubiertas con una piedra plana, glebas y arcilla. En el interior había una chimenea y pequeños estantes o cavidades para almacenar alimentos y otros objetos. Cerca de las barracas solía estar el redil, una especie de cerrado de piedra donde pernoctaba el ganado. También había el apris­co, que era donde se ordeñaban las ovejas.


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El esquí en invierno y escursiones en verano son algunas de las actividades al aire libre que se pueden practicar en Núria
Las primeras actividades deportivas en Núria
En la actualidad, junto a la ganadería y diversos sectores industriales, se desarrolla el turis­mo y los deportes de invierno que constituyen el motor económico de esta zona. Ahora bien, la tra­dición deportiva y excursionista en el santuario de Núria y sus alrededores se remonta a principios del siglo XX.

El movimiento excursionista surgió a finales del siglo XIX, en época de la Renaixença: era una manera más de promover la naturaleza y la cul­tura catalana. Durante las primeras décadas del siglo XX, por toda España se imponían nuevos retos montañosos y nuevas técnicas de escalada. En aquella época se realizaron también por pri­mera vez travesías con esquís, que iban de Ulldeter a Núria (1920) y de Núria a La Molina (1921).

La apertura del santuario durante los meses de invierno, a partir del año 1916, facilitó, sin duda, el de­sarrollo del esquí en Núria. Los practicantes de este deporte subían a pie desde Queralbs y, una vez en Núria, debían remontar por sus propios medios las montañas en las que querían esquiar. El telesquí del santuario y el telesilla de Pic de l'Aliga no empezaron a funcionar hasta el año 1947.

A pesar de las progresivas mejoras que Núria ofrecía a los deportistas y a los visitantes en general, especialmente a partir de la existencia del cremallera, la Guerra Civil y la posguerra comportaron nuevas dificul­tades. Las autoridades exigian un permiso especial para visitar lugares cercanos a la frontera con Francia.

La estación de esquí de Vall de Núria
Durante la temporada de invierno, Vall de Núria cambia su paisaje y adapta sus actividades a la nieve. La estación de esquí, aco­gedora y familiar, está equipada con cañones de producción de nieve artificial que aseguran una superficie innivada de 6 hectáreas y una superficie esquiable que supe­ra las 17 hectáreas. Hay 10 pistas de esquí: 3 azules, 3 verdes, 2 rojas y 2 negras, que suman un total de 7 kilómetros. También hay una pista de trineos.


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Vista de la estación de esquí desde el edificio principal de Núria
Asimismo dispone de 4 remontes: un telecabina, que fun­ciona todo el año y sube hasta el Albergue de Juventud; el telesilla de la Pala; los telesquís de la Cabana dels Pastors y de Finestrelles, y el telesquí infantil, pensado para los más pequeños. Los niños pueden realizar otras actividades adecuadas a su edad en el parque de nieve. Éste, además del telesquí infantil, comprende un parque lúdico educativo y una zona de trineos para los más pequeños.

El concurso de perros pastor de Ribes de Freser
Este perro de pastor, una raza autóctona de Catalunya, constituye un elemento muy importante en la vida de los pastores pirenaicos. Cada año, el primer domingo de septiembre se celebra un concurso de "gossos d'atura" en Ribes de Freser, donde diferentes pastores de Catalunya, el Pais Vasco y el sur de Francia compiten para demostrar la habilidad de sus perros en la vigilan­cia y la conducción de rebaños. Este concurso, que se celebró por primera vez el año 1948, es considerado el más antiguo de España.

Gastronomía
La tradición ganadera y religiosa de esta zona ha dado lugar a unas fiestas características, que se combinan con una gastronomía típica de montaña.

Los principales ingredientes de su cocina se derivan de las activi­dades tradicionales: la ganadería, la agricultura, los animales de granja como cerdos, conejos, pollos y los alimen­tos que antiguamente se solían almacenar en la despensa como previsión para los meses de invierno.

Buen ejemplo son los embutidos procedentes de las tradicio­nales matanzas del cerdo y las carnes del ganado ovino y bovino. La caza de rebeco, corzo, jabalí, liebre, conejo, perdiz pardilla, llevada a cabo en la Reserva Nacional de Caza de Freser-Setcases, y la pesca, con la excelente trucha autóctona, son también muy importantes; también los productos de las huerta como judía, col, patata, y otros que se recogen en el bosque, como las setas o las frutas silvestres.

Además, la presencia de vacas lecheras en la zona también ha dado pie a la producción de quesos y yogures.

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1.- Índice
2.- Introducción
3.- Historia del Valle
4.- El Santuario de Núria, entre la leyenda y los milagros
5.- Actividades de la población
6.- Mitos y leyendas
7.- El tren cremallera
8.- El valle de Ribes y su entorno
9.- Entorno natural
10.- Rutas e itinerarios para todos los gustos
11.- Curiosidades

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Cuenta la leyenda que en estos parajes sucedieron acontecimientos cuyos protagonistas eran seres fantásticos conocedores del bien y del mal, espíritus que hacian el bien o intimidaban...
6.- MITOS Y LEYENDAS

En esta zona de montaña existen una serie de leyendas que pretenden explicar ciertos acontecimientos históricos, o el origen de algunos nombres. Encontramos también personajes fantásticos propios de estos valles o habituales en todo el territorio catalán.

La Fossa del Gegant
Carlomagno, el emperador franco, creyó que la mejor manera de evitar que los musulmanes invadieran su reino era conquistar las tierras que había al otro lado de los Pirineos. Éstas actuarían como un cojín, protegiendo la Septimania de ataques árabes. Así nació la Marca Hispánica y, en consecuencia, los primeros condados catalanes. Era la segunda mitad del siglo VIII y no hacía mucho tiempo que san Gil había visitado el valle de Núria. Entre los ejércitos de Carlomagno se encontraba Roldán, un hombre valiente que, tres siglos después, se convirtió en el protagonista de la Chanson de Roland. Cuentan que Roldán y un caudillo musulmán, el gigante Ferragut, quisieron medir sus fuerzas en una montaña cerca de los lagos de Carança. El vencedor obtendría el derecho a permanecer en aquellas tier­ras con sus ejércitos.

Los dos hombres eran muy fuertes y hábiles, y eso provocó que, des­pués de una semana de lucha, la situación fuera la misma. Pero, tanto el uno como el otro, tenían un punto débil que podía conducirles a la muerte. La planta de los pies de Roldán era blanda como el requesón y debía llevar unas botas con suela de hierro para no lastimarse. El gigante Ferragut tenía la barriga como de mantequilla y el más mínímo golpe podía quitarle la vida. Por ello, dentro de la faja, llevaba una piedra plana que le servía de escudo.

Cuentan que los dos guerreros aca­baron siendo amigos y que, cuando no lucha­ban, bebían, comían, hablaban o daban una cabezadita juntos. Nunca sabremos si el gigan­te confesó su debilidad a Roldán o si éste la des­cubrió por su cuenta. Pero, una noche, mien­tras el gigante dormía, Roldán le sacó la piedra de la faja y la tiró por la montaña. Al día siguiente, cuando el gigante Ferragut buscó la piedra no la encontró por ningún sitio, pero no se preocupó. En cuanto empezó la lucha, Roldán tocó con su espada la barriga del gigante y éste cayó muerto. Después, enterró al gigante Ferragut bajo una gran piedra, que algunos dicen que era una construc­ción megalítica. A partir de entonces, aquel lugar se conoció como el pico de la Fossa del Gegant.

El tesoro del megalito
Con el paso de los años, se extendió el rumor de que bajo el megalito de la Fossa del Gegant había un tesoro escondido. Un día llegó un forastero al valle de Ribes y contrató a un pastor para que le condujera hasta el lugar donde se levantaba aquella extraña construcción. El extranjero, con ayuda de unas palabras mágicas, hizo que la piedra de la fosa se abriera y dejara al descubierto la entrada de una cueva. El hombre y el pastor entraron en ella y encontraron unos sacos llenos de grano. El forastero cogió todo el grano que pudo y aconsejó al pastor que hiciera lo mismo. Pero éste, pensando que el otro era un poco bobo, cogió sólo un puñado de grano, para que­dar bien. Cuando el pastor llegó a su casa, el grano se convirtió en oro. El pastor se tiraba de los pelos por haber sido tan tonto. La historia del tesoro en forma de grano fue divulgándose por toda la comarca. Incluso hubo quien derribó el megalito para ver qué había debajo. Pero no sirvió de nada.

Dejando a un lado la leyenda, diversos autores afirman que la construcción megalítica del pico de la Fossa del Gegant existió de verdad. Seguramente, era de tipo funerario y estaba más cerca de Coma de Vaca que de la cima que lleva su nombre. Su desaparición podría estar relacionada con la creencia de que debajo había un tesoro. Posiblemente se encontrara un esqueleto humano de grandes dimensiones junto al monu­mento prehistórico, lo que explicaría que se considerara la "fosa" o la "tumba" de un gigante.

El gigante Puigmal
El pobre Ferragut no es el único gigante que descansa cerca de Núria. Una antigua creencia identifica el Puigmal con un ser enorme y poderoso, que vela por el bien­estar de todas las plantas y los ani­males de la zona. Cuenta la leyenda que que hace años, cuando aún ha­bía ciervos en los Siete Valles, un cazador muy poco respetuoso con la naturaleza llegó a las faldas del Puigmal y perseguía a todos los animales que encontraba a su paso. El gigante, muy molesto por aquella actitud, le llamó la aten­ción. El hombre se disculpó alegando que necesitaba comida para sus hijos. Entonces, el gigante Puigmal elaboró queso con la leche de un gamo. Se la dio al cazador y le advirtió que, mientras no se comieran el último trozo, siempre tendrían queso.

Durante cierto tiempo, el cazador, que en realidad no tenía ningún hijo, se alimentó del queso que le había regala­do el gigante Puigmal. Cada vez que cortaba un trozo, el queso se reponía por sí solo. Pero pronto el hombre se cansó de aquel alimento y, sin pensarlo dos veces, se metió el queso entero en la boca y se lo tragó. Cuando volvió a tener hambre, se dirigió de nuevo a los siete valles dispuesto a cazar al primer animal que se le pusiera delante. No sabemos si fue un ciervo o un rebeco, pero el caso es que nadie vol­vió a ver vivo a aquel hombre.


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La cruz la campana y la olla, entre la tradición y la leyenda...
Las nueve cruces
El nombre de Noucreus (2.799 m), una cima situada entre el pico de la Fossa del Gegant y el Noufonts se debe a las cruces que hay en el collado del mismo nombre. La leyenda dice que fueron clavadas en memoria de varios devotos que perdieron la vida mientras se dirigían al santuario de Núria. Según algunos autores, es posible que se tratara de excursionistas o de gente que intentaba pasar al otro lado de la frontera por algún motivo político o económico. Hay quien consi­dera que las cruces son simples lindes de montaña que marcaban un punto en el camino de la peregrinación.

El diablo del Puigmal
Antiguas creencias decían que esta montaña acogía a toda clase de demonios, brujas y espíritus malignos. De hecho, antes de la construcción del santuario se decía que la zona de los siete valles era un lugar maldito. Por eso, cuando los pasto­res subían su ganado al valle, pedían a la Virgen que los protegíera.

Cuentan que, una vez, una pareja de pastores se hizo acompañar a Núria por una prostituta. Pretendían pasar la noche con ella, pero apareció un demonio y se les adelantó. Cuando la mujer se dio cuenta de la naturaleza de aquel ser, quiso huir. Los pastores y la prostituta rogaron a la Virgen de Núria que los ayudara y, con pequeñas ramas y sus propias manos, hicieron unas cruces para mantener alejada a aquella bestia. Entonces, el diablo se fue corriendo en dirección al Puigmal, donde aún debe permanecer si nadie lo ha echado.

La serpiente de las cuevas de Ribes
El paso de los musulmanes por territo­rio catalán ha generado muchas leyendas que hablan de dragones, serpientes encantadas y otros monstruos. Una de ellas es la de la ser­piente de las cuevas de Ribes o la del puente de la Cabreta. Cuenta la leyenda que los ejér­citos musulmanes tuvieron que marcharse a toda prisa del valle de Ribes y, para no dejar sus tesoros al alcance de los cristianos, los escondieron en estas cuevas situadas en el término municipal de Campelles. Uno de los jefes árabes consideró que también era necesario dejar allí a un vigilante. Convirtió a su propia hija en una serpiente terrible y le ordenó que matara a todo aquél que se acercara al tesoro.

Pasaron los años y, por aquellos avatares de la vida, un muchacho de Ribes de Freser fue a parar al palacio del caudillo árabe. El hombre, arre­pentido de haber transformado a su hija en un reptil, pidió al chico que le ayudara a recuperarla. Debía ir hasta las cuevas de Ribes y mostrar a la ser­piente una carta con la fórmula mágica del desencantamiento. A cambio, obtendría la mano de la muchacha y el tesoro que ésta guardaba. El chico aceptó y, cuando estuvo delante de las cuevas, colgó la carta en el extremo de un palo y lo acercó a la serpiente. Pero el pobre muchacho estaba tan ner­vioso que se le cayó el palo, y la serpiente, que no había acabado de conver­tirse en chica, se lo comió.

Los ríos Ter y Freser
Según la leyenda estos dos ríos eran hermanos. El Freser, más espabilado y juguetón que el Ter, le propuso a su hermano mayor una excursión hasta Ripoll. Decía que, por el camino, podrían entretener­se hablando con las plantas y los animalitos de aquellos valles pirenaicos. Pero el Ter no lo vio claro, le parecía que si bajaba hasta Ripoll con el Freser no llegaría nunca. Entonces, dijo a su hermano que era mucho mejor que cada uno fuera por su lado y que, en todo caso, ya se encontrarían allí. El Freser, que todo lo convertía en un juego, propuso hacer una carrera. El que llegara prímero a Ripoll mantendría su nombre hasta la desembocadura y, además, absorbe­ría las aguas del otro. El Ter estuvo de acuerdo.

El Freser, como no, hizo el camino poco a poco, dando saltos y formando recovecos, jugando con todas las críaturas que encontraba (pájaros, flores, ninfas ... ) El Ter, en cambio, llegó a Ripoll sin entretenerse ni un segundo y, después, con­tinuó tan deprísa como pudo hasta la playa de Pals, en el Emporda.


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El agua, tan importante en el valle, es protagonista de cuentos y leyendas del lugar
Las brujas y los malos espíritus
Las brujas están presentes en todo el Pirineo. Se les atribuyen fenómenos extraños, a menudo en contra de los intereses de los campesinos y pastores (tempestades, pedriscos, destrozos de las cosechas, etcétera) y se cree que protagonizan aquelarres o encuentros en las cimas más altas y en las cercanías de antiguas construcciones megalíticas.

Sin embargo, la bruja, vista como un ser fantástico, está directamente relaciona­da con la solitaria vida del pastor en la montaña. La vida de campesino, caracte­rizada por el aislamiento y el temor a los fenómenos sobrenaturales, también explica el nacimiento de algunas supersticiones. Existen objetos que sirven para protegerse de los malos espíritus, como las cruces de palma bendecidas o las mazorcas de maiz y que, aún hoy, se pueden obser­var en las puertas y ventanas de algunas casas. El laurel, las patas de gallo y de jabalí, diferentes hierbas aromáticas o la carlina se utilizan también como amuleto.

Un peligro para los niños y las niñas que no se portan bien
En el imaginario popular, ríos como el Ter tenían la función de dar miedo a los niños y a las niñas que no se portaban bien. Se decía que el Ter iría y se los llevaría. A veces, también se recurría al "Jan de Gel", un personaje propio del valle de Ribes que tenía la capacidad de helar a la gente con la mirada. Pero las figuras más terroríficas son, sin duda, "el Pardinot" y su mujer, "la Pardinota".

Estos seres, también característicos de la zona, eran increíblemente feos y repulsivos. Sus principales rasgos distintivos eran las jorobas que tenían en el pecho y la espalda, los dientes más largos que un día sin pan y un comportamiento salvaje, que a menudo recordaba el de un macho cabrío. Básicamente, se encarga­ban de hacer obedecer a los niños y a las niñas que no querían lavarse.

Las encantades (hechizadas)
Por toda Catalunya hay cavidades que reciben el nombre de encantades porque anti­guamente se creía que eran el hábitat de esos seres fantásticos. En el término de Queralbs, en la parte alta del torrente de l'Estremera y bajo las concavidades del Puigmal, está la cueva de las Encantades. Hay quien dice que las cuevas de Rialb también eran conocidas con este nombre.

En el área de los Pirineos, las encantades se identifican a menudo con las "dones d'aigua" o las "goges", una especie de hadas que viven en los rios, los torrentes, los riachuelos, las fuentes, los lagos o las cuevas cercanas. Se dice que en Núria y sus alrededores, donde el agua y las cavidades son abundan­tes, también hay encantades. Por ejemplo, son conocidas las de los lagos de Carança. Estas mujeres tienen un carácter benévolo y, a veces, hilan tejidos o servilletas mágicas, que tienen propiedades mágicas. Cada vez que se corta una parte, por arte de magia, la tela recupera sus dimensiones originales. Los vestidos y los complementos que se confeccionan con esta tela nunca se estropean. Pero si se reniega del tejido, desaparece para siempre.

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1.- Índice
2.- Introducción
3.- Historia del Valle
4.- El Santuario de Núria, entre la leyenda y los milagros
5.- Actividades de la población
6.- Mitos y leyendas
7.- El tren cremallera
8.- El valle de Ribes y su entorno
9.- Entorno natural
10.- Rutas e itinerarios para todos los gustos
11.- Curiosidades

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Como reza en la placa de uno de los trenes, el engranaje de cremallera de doble dentada que se usa en el tren de Núria, fue fabricado por la Societé Suisse de construcción de locomotoras y máquinas
7.- EL TREN CREMALLERA

Le proponemos disfrutar de un recorrido de alta montaña en un transporte singular, el tren cremallera. La belleza y la espectacularidad del paisaje que se atraviesa tal vez sean las características más remarcables de este tren. Sin embargo, hay otros factores que le confieren un carácter singular, pues se trata de un tren que funciona con sistema de cremallera y que es el único medio de transporte mecánico con que se puede acceder al valle.

Historia
El nacimiento del proyecto del cremalle­ra se remonta al primer tercio del siglo XX. Varios fueron los elemen­tos básicos que contribuyeron al desarrollo de este proyecto, impensable en otro tiempo: por un lado, todo el material que se necesitaba para el mantenimiento coti­diano del santuario o para construir nuevas ins­talaciones sólo podía llegar a través del camino viejo de Queralbs, y quienes realizaban el transporte con sus animales de carga, debían enfrentarse a un trayecto largo y lleno de difi­cultades. El mal tiempo y el estado precario de esta vía de montaña, a menudo convertían el viaje en un suplicio.


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Interior máquina
Este mísmo problema lo tenían los devotos de la Virgen de Núria que querían visitar el santuario y que debían andar tres o cuatro horas en sentido ascendente. Cuando por San Pedro (29 de junio) se volvía a abrir el santuario, no era extraño encontrar el camino deteriorado a causa de las nevadas invernales y del posterior deshielo. Eso, hacía la romería mucho más complicada.

A partir del año 1916, ya no se cerró el santuario durante la tempo­rada de invierno; un buen aliciente para los esquiadores y el movimiento excursionista que entonces empezaba a extenderse por toda Catalunya. Aunque esta gente estaba mejor preparada que muchos romeros, también debía hacer un gran esfuerzo si quería subir a Núria para practicar sus deportes favoritos.

En el año 1917 se empezó a hablar de la necesidad de construir una carretera o un funicular que llegase hasta Núria. El obispo de Urgell, Joan Benlloch, y su sucesor, Justí Guitart, fueron partidarios entusiastas de esta solución. Ambos creían que una vía o un medio de transporte adecuado podía hacer aumentar el número de peregrinos del santuario de Núria. Un año después, se llegó a la conclusión de que era mejor optar por un medio mecánico y se abandonó la idea de hacer una carretera.

A pesar de que en 1920 aún no se hablaba de un funicular, cuatro años más tarde se planteó la posibilidad de hacer llegar un tren a Núria. El 20 de noviembre de 1926, el Gobierno español dio luz verde a este proyecto. Exac­tamente un año después, la empresa Ferrocarriles de Montaña a Grandes Pendientes (FMGP), responsable del cre­mallera que en aquel momento operaba
en Montserrat, obtuvo la concesión del ferrocarril, cuyas obras empezaron el 24 de mayo de 1928, bajo la dirección del señor Montserrat Fenech Muñoz. Aunque se calcula que en la construcción del cre­mallera de Núria participaron unos ocho­cientos hombres, la magnitud de esta obra hizo que, en determinados momen­tos, se superara el millar de trabajadores.


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El tren de Núria utiliza un sistema de doble cremallera, de ahí su nombre
La construcción de la vía, junto con los túneles y los puentes necesarios, se inició simultáneamente en Núria y en Ribes. Los raíles, que no empezaron a instalarse hasta principios del año 1930, se colocaron en sentido ascendente. De esta forma, las locomotoras que probarí­an el buen resultado de las obras tam­bién podrían trasladar el material y los trabajadores. El 30 de diciembre de 1930 se hizo un primer viaje de prueba con una locomotora de vapor que venía de Montserrat. El 22 de marzo de 1931 se inauguró oficialmente el "cremallera de Núria", nombre con el que se conoce este ferrocarril que lleva un sistema de engra­naje de dentada doble, fabricado por la Société d'Usines de L. Van Roll de Suiza,que permite re­montar las pendien­tes que en algunos tramos del recorrido alcanzan hasta el 15 %.

Los trenes
En un principio, los trenes estaban formados por una locomotora y dos coches. Cuando era necesario transportar mercancía, se añadía un vagón de carga. Además de la locomotora de vapor número 6, "Julián Funchs", procedente de la línea Monistrol-Montserrat, el cremallera ha visto pasar cuatro locomotoras diferentes por sus vias, todas ellas de tracción eléctrica. Primero fue la E-1 conocida como Virgen de Núria, despues vinieros la E-2, Obispo de Guitart; la E-3 Jose Rogent, y la E-4 Ramón Albó.



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Vista extrior del vagón E-3
En el año 1985 se incorporaron tres automotores dobles. Eran el A-S, "Puigmal", el A-6, "Torreneules" y el A-7, "Taga". En 1995 se añadió el automotor A-8, "Balandrau". En el mismo año se puso en servicio la loco­motora diesel-eléctrica 0-9, destinada a trabajos de remolque y manteni­miento, sobre todo en el caso de que hubiese problemas con el suministro eléctrico. También se adquirió una nueva máquina quitanieves que re­emplazó la que estaba en funcionamiento desde el año 1930 y que está remolcada por la locomotora 0-9.

Las estaciones
La primera estación donde podemos coger el cremallera es Ribes-Enllaç. Su nombre hace referencia a la función "de enlace" que realiza, ya que está situada muy cerca de la estación de RENFE. El objetivo era y es que los pasajeros y las mercancías procedentes de la linea Barcelona-­Puigcerdá pudieran acceder sin ningún esfuerzo al cremallera de Núria.

La estación principal de la linea está situada dentro del núcleo urbano de Ribes de Freser y por ello se denomina Ribes-Vila. Aquí se encuentra el centro ope­rativo del cremallera, las cocheras y los talleres. La estación de Queralbs está situada a mitad de trayecto, justo después del inicio del tramo de cremallera. Es el último punto al que se puede llegar con vehículo por carretera.

Además de las cuatro estacio­nes, la linea de ferrocarril que une Ribes de Freser con Núria dispone de un apeadero: el de Rialb, situado des­pués del kilómetro 4 y de un cruce de doble via en Fontalba. La cons­trucción del apeadero de Rialb tiene que ver con una anécdota curiosa. Parece ser que el dueño de las tierras que el tren atraviesa en este tramo pidió un apeadero particular a cambio de la cesión de sus propiedades.


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Estación de Ribes de Freser
La estación de Núria, situada a 1.964 metros de altitud, supone el final de un espectacular recorrido y el principio de una gran experiencia de contacto con el Valle de Núria.

Principales características de la línea del cremallera

Longitud total del trayecto: 12,5 km (5,5 con adherencia y 7 con cremallera)
Duración del trayecto: 45 minutos
Ancho de vía: 1 m (vía estrecha)
Desnivel: 1.058 m
Altitud de Ribes de Freser: 905 m
Altitud de Vall de Núria: 1.964 m
Pendiente máxima: 15 % en el tramo de cremallera y 5,5 % en el tramo de adherencia.

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1.- Índice
2.- Introducción
3.- Historia del Valle
4.- El Santuario de Núria, entre la leyenda y los milagros
5.- Actividades de la población
6.- Mitos y leyendas
7.- El tren cremallera
8.- El valle de Ribes y su entorno
9.- Entorno natural
10.- Rutas e itinerarios para todos los gustos
11.- Curiosidades

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Despues de cada túnel se nos ofrece una visión de una naturaleza armoniosa hasta llegar al final del recorrido donde la vista ya es espectacular
8.- EL VALLE DE RIBES Y SU ENTORNO

El valle de Ribes constituye una visita obligada para todo visitante que desee conocer más el entorno natural que rodea el valle de Núria. Grandes bosques, fuentes, torrentes y ríos y un paisaje muy bien conservado, hacen que sea una zona idónea para las caminatas y las excursiones. Cimas tan emblemáticas como el Puigmal, el Taga, la Covil, la Collada Verda o el Puig d'Estremera permiten disfrutar de magníficas vistas panorámicas. También encontramos miradores naturales privilegiados, como el de Sant Antoni, el Collet de Barraques, Fontalba o Coll de Jou.

Los pueblos del valle de Ribes conservan todo el sabor y la tradición de los pueblos pirenaicos que se pone de manifiesto tanto en su gastronomía como en las costumbres y tradiciones tan arraigadas que aún conservan.

El valle de Ribes constituye una entidad territorial claramente definida en seis municipios (Pardines, Queralbs, Ribes de Freser, Planoles, Campelles y Toses) y sus respectivos vecindarios y entidades locales meno­res (Bruguera, Ventolá, Ribes Altes, Nevá, Fornells, Dórna o el Baell). Toda la zona viene determinada por un entorno rural donde la pequeña pro­piedad agraria y el rebaño de ganado han constituido la principal actividad económica. Es por ello que los pasto­res se han convertido en uno de los símbolos más queridos del valle de Ribes.

El clima fresco y agradable en verano, la belleza del entorno, los manantiales y las estaciones de esquí cercanas han hecho del valle, desde principios del siglo XX, un lugar privilegiado para el veraneo y el turismo de montaña. durante todo el año.

Además, los visitantes que se alojan en Núria tienen la opción de viajar gratis en el cremallera y bajarse en una de las dos estaciones de Ribes o en la estación de Queralbs, tantas veces como deseen.


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Ribes de Freser, punto de partida del "tren cremallera", dispone de dos estaciones
Ribes de Freser
Ribes de Freser es la capital del valle y su centro económico, social, cultural y geográfico. Está situada en la confluencia de los ríos Freser, Rigard y Segadell y aún se pueden observar vestigios de su pasado textil y metalúrgico. Este municipio cuenta con numerosas fuentes, aunque la más renom­brada es la del Balneari de Montagut, situada en la vecina Campelles y origen de las famosas aguas de Ribes. La iglesia parroquial, dedicada a Santa María, fue derribada durante la Guerra Civil y reconstruida en la década siguiente. No obstante, conserva tres ábsides originales (siglo XI) y el baldaquín (una de las mejores piezas de pintura sobre tabla del románico catalán).

Hay que destacar las ruinas del castillo de Sant Pere, que ejerció una importante función defensiva en la época en que el valle de Ribes pertenecía al reino de Mallorca. La ermita romá­nica dedicada a san Antonio de Padua, a la cual se llega por un atajo que hay en la carretera de Campelles, también me­
rece una atención especial. En Ventola y Bruguera, situadas en el término de Ribes, des­tacan, respectivamente, los templos románicos de Sant Cristófol y Sant Feliu.

Queralbs
Este pueblo pirenaico que apenas cuenta con unos doscientos habitantes, se caracteriza por las casas de piedra y las calles en pendiente, que le confiere un aspecto pintoresco que lo hace muy atractivo. Cabe hacer una mención especial a la iglesia de Sant Jaume del siglo X, que pre­senta un singular pórtico de cinco columnas con hermosos capiteles.

En el término de Queralbs, encontramos Fustanya, famosa por su aparición en la obra de teatro de Angel Guimera, "Terra Baixa". En este pueblo, hay un templo románico dedicado a San Saturnino. El Serrat, que también pertenece a Queralbs, se encuentra a casi 1.400 metros de altitud y se considera la población situada a mayor altura antes de llegar a Núria.

Otros lugares de interés
En el valle de Ribes tam­bién es interesante conocer las pin­turas de Sant Víctor de Dórria, la iglesia de Sant Martí de Campelles, el conjunto ar­quitectóníco y artístico de Sant Cristófol de Toses, la iglesia de Sant Vicenc; de Planoles y la magnífica colina donde se levanta Santa Magda­lena de Pardines.

Por otro lado, en la comarca del Ripolles no podemos dejar de visitar lugares tan importantes como el monasterio benedic­tino de Santa Maria de Ripoll, fundado en el 879 por el conde Guifré el Pelós, que está enterrado allí. Hay que destacar el magnífico pór­tico del siglo XII, uno de los monumentos principales del románico, que fue restaurado y cerrado con cristal en los años setenta, para preservarlo de los cambios de temperatura.

Finalmente, hay que hablar del monasterio de Sant Joan de les Abadesses, que fundó también Guifré el Pelós en el año 885 y al que destinó como primera abadesa a su hija Emma. Actualmente, la iglesia subsiste, restaurada, con cinco ábsides y capite­les decorados y el claustro gótico.

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1.- Índice
2.- Introducción
3.- Historia del Valle
4.- El Santuario de Núria, entre la leyenda y los milagros
5.- Actividades de la población
6.- Mitos y leyendas
7.- El tren cremallera
8.- El valle de Ribes y su entorno
9.- Entorno natural
10.- Rutas e itinerarios para todos los gustos
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El agua, uno de los elementos más valorados en en valle, se encuentra en forma de torrentes, pequeños riachuelos o fuentes como esta que se encuentra al lado de la ermita de San Gil
9. ENTORNO NATURAL

El valle de Núria tiene un gran interés paisajístico y natural. Está rodeado por cimas de casi tres mil metros, donde nacen multitud de fuentes y torrentes. Debido a su situación geográfica y al clima, presenta una flora y una fauna características de la alta montaña medioeuropea y las zonas alpinas. Además, viven en el valle algunas especies vegetales y animales endémicas de los Pirineos. El santuario está a casi 2.000 metros de altitud, en el punto en que confluyen tres valles: a poniente se encuentra el de Finestrelles, con el valle subsidiario de la Coma de l'Embut; al norte, el d'Eina, y a levante el de les Mulleres, formado por el de Noucreus y el de Noufonts.

Un paisaje de alta montaña

El conjunto de todos ellos constituye un gran valle cercado por una extensa y alta cresta semicircular que lo cierra por el este, el norte y el oeste por encima de los 2.700 metros; la cumbre más alta es el Puigmal (2.910 m). Por el sur, un risco duro y alto cierra el conjunto de estos valles. Las aguas del río de Núria pueden fluir sólo por unos desfiladeros altos y estrechos excavados en medio de esta roca dura.

Siguiendo el rio de Núria, hacia el sur, el valle es muy angosto, hasta el valle del Freser, río que, en Ripoll, se une al Ter. Todo ello hace que en Núria el relieve sea abrupto y el clima frío y lluvioso. Dominan los bosques de pino negro, pero, en las vertientes más altas, sólo puede subsistir el prado alpino. Su acceso ha sido siempre difícil, en especial en invierno, con los senderos nevados y helados.

En las gargantas del río de Núria y del Freser encontramos los gneis, antiguas rocas cristalinas que provienen del zócalo o soporte primitivo del Pirineo; tienen colores más bien claros, de lejos ligeramente amarillentos o rosados.
Los materiales de origen sedimentario que se depositaron sobre los que les precedieron durante toda la llamada era primaria o paleozoica, posterior­mente, se convirtieron en los esquistos que forman las crestas y las cimas del entorno de Núria; son de colores mucho más oscuros, terrosos o negruzcos.


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Un entorno natural rodeado de frondosos bosques de pinos
En medio de los esquistos aparecen de forma discontinua y muy con­trastada materiales carbonatados, originariamente calcáreos, transformados en mármoles caracteristicos en el paisaje por sus tonos claros, bÍancos, gri­ses o azulados. Por su capacidad de disolverse en el agua y engullir los torren­tes superficiales, producen la circulación subterránea y son el origen de los llamados fenómenos cársticos como el Forat de l'Embut, camino del Puigmal, u otros que se encuentran en las cercanías de Queralbs.

La acción de los glaciares
Las grandes unidades de relieve del territorio pirenaico quedaron con­figuradas a partir de los plegamientos de mediados del terciario. La fisonomía de detalle de los valles y las altas lomas pirenaicas se debe, sin embargo, a los acontecimientos posteriores. El más significativo, en el Pirineo, fue el enfria­miento acusado del clima durante la época cuaternaria, a consecuencia de lo cual se formaron glaciares que llenaron de hielo muchos valles a lo largo de varios kilómetros.

Por encima de Núria, desde el Puigmal hasta el Torreneules, las partes más elevadas de los valles se convirtieron en circos glaciales desde los que descendían lenguas de hielo. En Núria confluían los procedentes de los valles de Finestrelles, d'Eina y de les Mulleres, donde, a causa de la enorme acu­mulación de hielo y del poder de excavación de éste, se originó la formación del amplio valle y el llano donde actualmente está situado el santuario. Posteriormente, la masa de hielo se vio obligada a superar el obstáculo del roquedal duro (gneis) que forma las gargantas, y lo pulió y desgastó. El glaciar procedente de Núria recibía, además, otras dos lenguas de hielo procedentes de la Coma de Fontnegra y de la Coma de Fontalba, una por cada lado. El gla­ciar descendió hasta los 1.200 metros de altitud, aproximadamente en los alrededores de Queralbs, después de haberse unido, poco antes, con el glaciar procedente del valle del Freser.

El aspecto y la morfologia de los altos valles pirenaicos, como el de Núria, se deben fundamentalmente a la acción erosiva de aquellos glaciares, hoy totalmente desaparecidos. Crestas, vertientes y fondos de valle han sido tan sólo retocados ligeramente por los mecanismos de erosión posteriores: la corriente del agua y la rotura de la roca por el frío y el hielo del invierno y tam-
bién por los aludes.

El clima
El relieve elevado del valle de Núria y la relativa proximidad con el Mediterráneo condicionan un clima de alta montaña relativamente húmedo. La precipitación media anual es superior a los 1.100 mm, con un máximo en verano debido a las tormentas. La primavera y el otoño también son muy llu­viosos. El invierno es la estación con menos precipitación y la más irregular, a pesar de que mayoritariamente es en forma de nieve.

La permanencia de la nieve en el suelo es muy variable según los años. En el santuario de Núria, los últimos años, ha oscilado entre 62 y 164 días. A mayor altitud la duración de la nieve se alarga considerablemente. En los rincones donde la nieve se acumula, se forman ventisqueros que no se derriten totalmente hasta finales de verano.

Las temperaturas son frias o frescas todo el año. En el santuario, la temperatura media anual es de 5,2 °C. En las cimas más elevadas se apro­xima a los O °C. Enero suele ser el mes más frío, y julio y agosto los más calu­rosos.


Pirineo Pirineos
El serbal de los cazadores abunda por estos parajes
La Flora
El clima es el causante de que el paisaje vegetal de Núria sea diferente del de las tierras bajas y de la montaña media. El frio no permite que los robles y los fresnos se desarrollen bien a partir de los 1.500 m, aproximadamente. Sólo aguantan estas condiciones el pino rojo y el pino negro y algunos árboles caducifolios como el serbal de cazadores, árbol elegante, que en prímavera se adoma con abundantes ramilletes de flores de un tono blanquecino. En otoño, cuando maduran los frutos, volviéndose primero anaranjados y después de un rojo cada vez más vivo, esta rosácea tiene un aspecto especialmente vistoso. También son frecuentes el sauce cabruno y el abedul.

Los bosques de pino negro ocupan en Núria un espacio más reducido del que ocuparían de forma natural, a causa de la necesidad, que se tuvo durante mucho tiempo, de leña para calentarse y de troncos para la cons­trucción, así como para facilitar terrenos abiertos para el pastoreo de los ani­males domésticos. La destrucción del bosque comportó la expansión de los matorrales de azalea común y de enebro rastrero, como también de gayuba y piorno. En las cimas y los collados orientados al norte se ha extendido un matorral denso y raso dominado por la azalea rastrera.

Por encima de los 2.400 m, el bosque no puede constituirse natural­mente a causa del fria y de la cobertura de nieve durante muchos meses. Se pasa del piso subalpino de los bosques de pino negro al piso alpino de los pra­dos. Ello es debido al fria intenso de todo el año puede incluso nevar y helar en pleno verano y a la larga duración de la cobertura de la nieve. El prado alpino está constituido por un buen número de especies de hierbas, sobre todo de la familia de las gramíneas y las ciperáceas, de hoja estrecha y lineal, acompañadas de otras hierbas que a menudo toman forma de masas compactas almohadilladas.

El aspecto del prado alpino, siempre verde en verano, debido a la humedad del suelo y las tormentas frecuentes, con cambios sucesivos de color por el predominio de plantas con flores grandes y vis­tosas, como las gencianas, los azafranes, las pri­maveras, las azucenas del Pirineo, los acónitos y los ranúnculos. Las primeras heladas transforman el color verde en marrón claro y amarillento, mien­tras esperan que la nieve las cubra de nuevo.

Al lado de esta vegetación normal, en rela­ción con el clima, se establecen comunidades ve­getales especiales. En los ventisqueros, allí donde la nieve no se funde completamente hasta muy tarde, se constituye una vegetación dominada por sauces enanos con diversas hierbas y musgos. También merece mencionarse la vegetación que se forma sobre las rocas. Estas plantas han de ser capaces de sobrevivir en condiciones muy duras, con fuertes contrastes de temperatura, largos periodos de sequía, escasos nutrientes y falta de puntos de apoyo. Se trata de plantas pequeñas, que suelen for­mar pequeñas almohadillas densas y compactas. Sobre canchales y gleras viven pocas plantas, con raíces largas, que deben soportar la movilidad y la inestabilidad de los roquedales.



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Espesos bosques de pinos, paraiso de las setas
Las setas tienen un papel importante en el mantenimiento del equilibrio ecológico porque descomponen la materia y la transforman en sustancias que sirven para alimentar a otras especies. En primavera y principal­mente a finales del verano y en el otoño, los bosques y los prados se llenan de una gran variedad de setas, algunas de ellas comesti­bles y excelentes, como por ejem­plo, la seta de primavera, que vive en los prados, entre la hierba y en los matorrales no muy espe­sos; su carne no es fibrosa sino que se rompe y se desmigaja entre los dedos, tiene un sabor agrada­ble y un olor de harina fresca. El rebozuelo vive general­mente en grupos o formando corros. De preferencia en bosques de planifolios, pero también se puede encontrar bajo los pinos. Es una seta fácilmente identificable por su sombrero irregular de carne fuerte y por su color amari­llo de yema de huevo. Sin embargo, el más conocido y buscado es el níscalo, seta de tonos anaranjados y rojizos, de carne fácilmente desmenuzable, de olor agradable y de gusto algo amargo, crece bajo los pinos y otras conífe­ras desde finales de verano y durante el otoño. También, bajo el pino negro, y los abetos, en la alta montaña pire­naica encontramos el hongo cala­baza, de color cane­la, más oscuro en el sombrero que en la base. Su carne con­sistente, blanca o amarillenta, ligeramente perfumada, hace que sea una de las setas más aprecia­das por la buena cocina.

La fauna

El predominio de prados y de bosques abiertos favorece la presencia de herbívoros grandes (ciervos, rebecos, cabras montés) en la alta montaña, en especial durante el verano; también algunos osos y lobos, aunque desde hace siglos y con el fin de favorecer a los animales domésticos, el hombre los ha perseguido hasta hacer desaparecer algunos de ellos.

En los últimos años, algunas de estas especies se hanvuelto a recuperar, como es el caso del rebeco, recuperación que ha sido posible gracias a que en el año 1966 se estableció la Reserva Nacional de Caza de Freser-Setcases y se prohibió su captura. También ha tenido lugar una re-colonización de muflones y marmotas, a partir de reintroducciones realizadas en la vertiente francesa. Estos herbívoros no entienden de fronteras y pasan al valle de Núria para encontrar un ambiente más soleado y cálido que en la vertiente francesa, más fresca y húmeda. Hoy en día es muy fácil encontrar rebaños de rebecos y muflones correteando por el valle de Núria e, incluso, grupos de mar­motas que, expectantes desde sus madrigueras, se convierten, con sus silbidos característicos, en los vigilantes de estos valles.

Otros mamíferos grandes presentes en Núria, pero que resultan más dificiles de observar directamente, son el jabalí, el zorro, la marta, la garduña, la liebre, o el armiño, carnívoro mejor adaptado a las condiciones extre­mas de la alta montaña, ya que cambia el color del pelo según la esta­ción. En invierno se vuelve blanco como la nieve para así ser más dificil de ser visto, aunque conserva el ápice de la cola de color negro. Pequeños mamíferos, como los topos, se puede detectar por los montículos de tierra que encontramos en los prados. Cerca de las corrientes de agua, viven unas cuantas musarañas.


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La azucena del Pirineo es el símbolo del Valle de Núria
Para el visitante es fácil ver pájaros mientras pasea por los alrededores de Núria. Uno de los más corrientes es el avión común. A lo largo de los torrentes vuela el mirlo acuático. Por las vertientes altas se observan el carníca­lo y el quebrantahuesos y, si se tiene suerte, se puede observar un grupo de buitres en busca de un rebeco o un muflón muertos. En los canchales y los espacios abiertos vive la perdiz nival, que cam­bia de color según la estación: marrón en verano y blanca en invierno.

De anfibios únicamente se encuentra por estos valles la rana bermeja, la salamandra común y el tritón alpino.

En cuanto a los reptiles, la víbora, el lagarto ágil y la lagartija roquera, son los más comunes. Por lo que se refiere a los peces, es de destacar la trucha, que vive en los ríos y riachuelos. Su presencia difi­culta la supervivencia de la rana ber­meja, las salamandras comunes y los tritones, porque la trucha se alimenta de sus larvas.

Organismos tóxicos y venenosos
En el entorno de Núria podemos encontrar especies vegetales y setas tóxicas, asi como animales venenosos. Destacamos los más representativos y más peligorosos:


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1.- Índice
2.- Introducción
3.- Historia del Valle
4.- El Santuario de Núria, entre la leyenda y los milagros
5.- Actividades de la población
6.- Mitos y leyendas
7.- El tren cremallera
8.- El valle de Ribes y su entorno
9.- Entorno natural
10.- Rutas e itinerarios para todos los gustos
11.- Curiosidades

Galeria de imágenes

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Paseos y excursiones por los alrededores para todos los gustos
10.- RUTAS E ITINERARIOS PARA TODOS LOS GUSTOS

Los itinerarios que proponemos son caminatas de entre una y tres horas, que nos permitirán disfrutar de este entorno natural sin tener que superar grandes desniveles y con un esfuerzo fisico mínimo. No obstante, recomendamos ir bien equipados y consultar al servicio de guías de Vall de Núria. La mejor época del año para realizar estas excursiones es a finales de la primavera, en verano ya principios de otoño.

1.- El Puente de Escudé

2.- El bosque de la Mare de Déu

3. El collado de Pedrisses

4. La Coma d'Eina