Oscar Díez, presidente de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), ha hecho posible, junto con un preparado equipo de profesionales y colaboradores, que la Fundación en sus diez años de existencia se convierta en un referente nacional en temas medioambientales.
¿Qué fines persigue la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos?
Nuestro trabajo diario consiste en promover y desarrollar proyectos de conservación en los hábitats de montaña en los que vive esta rara especie. El quebrantahuesos simboliza el proceso de degradación de los hábitats montañosos europeos. La transformación de su hábitat, la persecución directa y el abandono de sistemas agropastorales tradicionales, le han convertido en una de las especies más escasas del paleártico occidental. La calidad y naturalidad de los sistemas montañosos puede ser identificada por su presencia, ya que por sus exigentes requerimientos biológicos, constituye un excelente indicador de los problemas ambientales de estos territorios. Nuestro principal objetivo es promover actitudes de respeto por los valores ligados a la conservación de la biodiversidad, pero no conservamos para el disfrute de unos pocos, sino para mantener un patrimonio natural de vital interés para el conjunto de la sociedad y del cual depende la supervivencia de todos nosotros. Además de difundir con campañas de sensibilización y programas de educación ambiental estos valores, parte de nuestro empeño lo ocupamos en demostrar, en una sociedad tan materialista como la nuestra, el valor que la conservación de la biodiversidad tiene como activo ligado al desarrollo socioeconómico en las áreas rurales de montaña a través de proyectos demostrativos.
Hace 10 años la Fundación comenzaba con el proyecto de Eco Museo-Centro de Visitantes del Castillo de Aínsa. ¿Se puede decir que con la inauguración de su ampliación el proyecto esta culminado? y ¿Ha merecido la pena el esfuerzo dedicado?
No, para nada, un centro de interpretación debe ser un elemento que se adapte a los nuevos tiempos y necesidades relacionadas con los temas ambientales. Algunas especies se extinguen, otras aumentan sus poblaciones, al igual que los problemas ambientales, algunos mejoran y la mayoría por desgracia se incrementan. Se cierra una etapa importante en lo relativo a la adecuación del edificio, pero nace otra nueva, más dinámica y sugerente que consiste en dinamizar esta instalación y convertirla en un punto de referencia en relación a la conservación de las especies y sus hábitats, al fomento de la sostenibilidad en las áreas rurales y a las nuevas tendencias en educación ambiental.
Por supuesto que ha merecido la pena, para nuestra Fundación el proyecto es un sueño, recuerdo cuando de niños saltábamos al interior del castillo y en “nuestra torre” seguíamos atentos a los cárabos y lechuzas que criaban dentro de sus ruinas. Ahora estas ruinas se han convertido en un edificio completamente rehabilitado en el que poder trasmitir a muchas personas todos aquellos valores por los que creamos la FCQ.
¿Qué tiene que ofrecer un buen centro de interpretación de la naturaleza?
Tiene que ser capaz de motivar al visitante para descubrir fuera del edificio aquello que ha visto dentro. Por completo que sea un equipamiento de este tipo no deja de ser una recreación virtual, la naturaleza esta fuera y por eso tan importante como los contenidos son las personas encargadas de transmitir su entusiasmo y motivación a sus destinatarios, ofreciendo entre otras actividades salidas programadas al medio natural. La interpretación de la naturaleza es una herramienta de apoyo a la comprensión y al acercamiento a los procesos naturales pero no suple las experiencias reales que cada persona puede descubrir en la naturaleza.
¿A que público está dirigido el Eco Museo-Centro de visitantes del castillo de Aínsa?
Por su concepción y filosofía es un recurso abierto al conjunto de la sociedad, es decir tanto turismo vacacional como programas específicos de educación ambiental como los que ya venimos desarrollando. “Conoce la Naturaleza de Aragón”, es uno de estos programas en el que colaboramos con la Caja Inmaculada y el Gobierno de Aragón y que esta destinado tanto a público escolar, como tercera edad y colectivos de personas adultas y a través del cual desarrollamos estancias de dos y tres días en la comarca de Sobrarbe. Además de esta vía educativa pretendemos que los propios habitantes de las comarcas próximas sean también usuarios y destinatarios de los diferentes programas en los que ya estamos trabajando. Otra vía que estamos potenciando es la formativa, tanto para universitarios con cursos de verano, como para profesionales vinculados al medio ambiente. Las personas discapacitadas son otra de nuestras prioridades y para ello hemos adaptado nuestro edificio y algunos de sus contenidos con los que pretendemos plantear actividades educativas y formativas a estas personas.
¿Cómo está posicionado el nuevo Eco Museo-Centro de visitantes en relación con otros nacionales o europeos?
En el contexto nacional y europeo creo que va a constituir un centro de referencia por su oferta de ámbitos expositivos e innovación, hay que tener en cuenta que este es un centro gestionado por una ONG y cuenta tanto los encantos de nuestra naturaleza como las agresiones que sufre de la mano del hombre en el día a día, y esto es un hecho diferenciador con otros centros promovidos por administraciones en los cuales generalmente no se hace autocrítica de las actuaciones del hombre con respecto al medio en el que vivimos.
Desde hace ya unos años la educación medioambiental y todo lo relacionado con la protección de la naturaleza y nuestro entorno parece que está de “moda” ¿Crees que efectivamente responde a una demanda social actual?
Estoy seguro de ello, por desgracia cuantas más agresiones ambientales sufre un país más sensibles se vuelven sus moradores a estos problemas, el ejemplo lo tenemos en Alemania con una gran conciencia social por los problemas ambientales pero con una naturaleza y calidad ambiental muy mermada. Lo importante es no caer en las modas, disponer de la información adecuada y tener criterio para saber orientar nuestras actuaciones diarias y nuestros hábitos de consumo, que en el fondo son los que ponen en peligro los recursos naturales de la tierra que heredamos.