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El valle de Nuría, un mundo para todos
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Santuario de Núria
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4.- EL SANTUARIO DE NURIA, ENTRE LA LEYENDA Y LOS MILAGROS
La historia del Santuario de Núria se forja a caballo entre las leyendas que hablan sobre su origen y los milagros que se le atribuyen. Cuenta la leyenda que unos pastores con la ayuda de sus animales, descubrieron una imagen de la Virgen en el lugar donde hoy se levanta el Santuario. A pesar de la insistencia de las máximas autoridades eclesiásticas de la zona en trasladar la imagen a su centro parroquial, "Ella" deseaba permanecer allí donde fué hallada, por lo que sus devotos se vieron obligados a construirle un templo en aquel mismo lugar. La Virgen tomó el nombre del lugar donde apareció y su festividad se conmemora el 8 de septiembre.
Tambien forma parte de la leyenda la manera en que se supone que llegó San Gil hasta el valle, donde tiene una ermita levantada en su honor. Siendo oriundo de Atenas, San Gil llegó a Núria procedente de la Provenza, donde había fundado un monasterio. Tenía el objetivo de alcanzar la paz y la tranquilidad del ermitaño; pasaba los días entregado a la oración y a la elaboración de sus propios iconos, entre ellos la imagen de la Virgen de Núria. El santo se alojó en una cueva que ahora lleva su nombre, y dedicaba una parte de su tiempo a convivir con los pastores que llevaban el ganado a los prados de aquellas montañas. Con ellos compartía su comida: un poco de grano cocinado en una olla de cobre; cuando la comida estaba a punto, San Gil hacía sonar una campana para avisar a los comensales. Pasados cuatro años de su estancia en este idílico paraje, San Gil, quizás perseguido por los arrianos, tuvo que huir hacia la Provenza, no sin antes dejar bien escondido su pequeño tesoro: la imagen de la Virgen, una cruz, la campana y la olla, que se han convertido en los símbolos de Núria.
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Ermita de San Gil
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Pasaron los años y el tesoro de San Gil seguía en su escondite; fué en el año 1072, cuando un ángel se apareció en sueños a Amadeo, pidiéndole que fuera a Núria y edificase una capilla para la Virgen, indicándole también el lugar donde se hallaban escondidos los valiosos objetos de San Gil. Al llegar a Núria, Amadeo construyó, con la ayuda de los pastores del lugar, un modesto templo y un pequeño refugio para sus feligreses, pero no consiguió encontrar el tesoro. Los pastores acudían a la pequeña capilla dedicada a la Virgen de Núria, buscando protección para ellos y para sus rebaños. Siete años despues de la llegada de Amadeo, uno de los animales de un rebaño, un toro, empezó a golpear una pared de piedra con su pezuña; los pastores que se encontraban en el valle entendieron enseguida que aquello era una señal y se dirigieron hasta donde estaba el animal y, con ayuda de sus herramientas, perforaron el muro de piedra; habían encontrado el tesoro que San Gil habia guardado allí casi 400 años antes: una bella imagen de la Virgen, una cruz, una campana y una olla de cobre. En aquel mismo lugar, pasados algunos años, se construyó una ermita dedicada a San Gil.
La historia sobre la aparición de la Virgen de Núria coincide con diferentes historias de otras virgenes halladas en parecidas circunstancias a finales del siglo XII: la vírgen de Meritxell en Andorra, la de Claustre en Solsona o la de Tura en Olot, todas ellas de estilo románico, y no siempre de madera. Seguramente fueron escondidas para que el pueblo las encontrara y las considerara como un valioso legado de un santo antiguo o, incluso, como un milagro.
Los habitantes de aquella tierra creían que, antes de la construcción del primer templo dedicado a la Virgen de Núria, el enclave de los Siete Valles, nombre primitivo de Núria a raíz de los valles que allí confluyen, Fontalba, Embut, Finestrelles, Eina, Noufonts, Noucreus y Fontnegra, albergaba todo tipo de fuerzas malignas.
Ciertas o no estas historias, lo que sí parece más que probable es que desde el monasterio de Ripoll, al que pertenecia el Santuario desde el año 1087, se mandara construir una capilla en el valle para atender las necesidades religiosas de los pastores que llevaban allí sus rebaños. Posteriormente, ya en plena época medieval, se construyó un hospital o albergue para alojar a los peregrinos que realizaban la ruta transpirenaica que cruzaba el paraje de los siete valles, ya que era habitual construir hosterías en los pasos de montaña.
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Detalle campana
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El santuario a través del tiempo
Dejando atrás la leyenda, podemos explicar una breve evolución del templo a partir de una referencia documental del siglo XII, así como un primer texto que recoge la historia de Núria desde sus orígenes, el "Llegendari de Núria", escrito en dialecto lemosín y fechado en 1338 .
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En el año 1162, el papa Alejandro III promulgó una bula en la que hablaba de una Domus Hospitalis en Núria. Se trataba de un albergue adjunto a la capilla, que tenía la misión de dar cobijo a los devotos que visitaban a la Virgen. El mismo documento autorizaba la creación de la Cofradía de Núria.
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En el año 1271, en época de Jaime I el Conquistador, los devotos de la Virgen de Núria se encargaban del mantenimiento del templo y del alojamiento.
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No fue hasta el año 1428 que la custodia del templo pasó a manos de la parroquia de Queralbs.
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Esta fecha coincide con importantes terremotos que sacudieron todo el país y, principalmente, las comarcas del Ripolles, la Cerdanya y la Garrotxa. Se especula que el rudimentario templo quedó totalmente destruido. Pero algo más de treinta años después, parece que el templo y el albergue estaban totalmente restablecidos.
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En el año 1615 se erigió la ermita de Sant Gil, patrón de los pastores, en el paraje donde el toro encontró los objetos del santo. Hasta aquel momento, sus devotos debían conformarse con beber agua de la fuente próxima a la cueva del santo y con llevarse trozos de roca, que según la leyenda eran dos elementos a los que se consideraba que tenían poderes para curar diversos males.
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Durante el siglo XVII (1639-1642), tal como correspondía a la época y en plena Guerra de los Segadores, se edificó un nuevo templo de estilo barroco, para poder acoger a la gran cantidad de peregrinos procedentes de ambos lados de los Pirineos.
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A mediados del siglo XIX, aparecieron las primeras casas dedicadas a alojar a los peregrinos que visitaban Núria: Casa Betlem o dels Cerdans y Casa de Loreto.
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En el año 1880, el antiguo molino trapero de Núria, dedicado a la fabricación de tejidos de lana, pasó a ser la Casa de Sant Ignasi.
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Ya en el siglo XX, se abrieron cuatro casas más: la de Sant Justi (1925), la de Sant Antoni (1929), la de Sant Josep (1930) y la de Sant Gil (1931), esta última acogió más tarde el hotel.
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Es en el año 1883 cuando se colocó la primera piedra del actual santuario, cuyas obras finalizaron en 1911, alojándose allí de forma definitiva la imagen de la Virgen. La fachada de la iglesia se modificó en el año 1946, y no fue hasta el año 1956, cuando, después de derribar las hospederías más antiguas de Betlem y Loreto y construirse nuevas instalaciones, el complejo del santuario obtuvo el aspecto actual.
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Vista interior olla
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La campana y la olla, un camino a la fertilidad
Las creencias paganas afirmaban que las mujeres que frotaban sus genitales en una piedra blanca que se encontró en el valle, tenían asegurada la fertilidad. La tradición dice que la Cruz de Riba sustituyó a la piedra, conocida como de "Sant Gil", y que aquélla pasó a hacer las funciones de altar en la capilla dedicada al santo.
La gran afluencia de parejas sin descendencia obligó a proteger la piedra con un cercado; entonces nació la costumbre de meter la cabeza en la olla y tocar la campana de Sant Gil, costumbre que se mantiene hasta nuestros días. El ritual consiste en que la mujer que desea tener hijos debe meter la cabeza en la olla y, al mismo tiempo, su compañero debe hacer sonar la campana tantas veces como hijos deseen.
Fiestas y tradiciones
La cultura religiosa y ganadera de este área pirenaica ha dado lugar a celebraciones y tradiciones con unas características muy particulares. Tal es el caso de la Fiesta de San Gil o de los Pastores, que tiene lugar el primer día de septiembre en el santuario de Núria y que simboliza la unión entre la forma de vida de los pastores y la devoción a la Virgen y a San Gil. Tienen también gran resonancia la Diada de les Marededéus Trobades (Día de las Vírgenes halladas), que se celebra el 8 de septiembre, y la festividad de San Pedro, que se celebra el 29 de junio.
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El mueble que alberga la olla está coronado por un hermoso crucifijo
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En los términos municipales de Queralbs y Ribes de Freser, encontramos las tradicionales fiestas mayores, así como romerías y algunas ferias que giran en torno a la ganadería, origen de muchos ritos y creencias.
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El 25 de julio se celebra la Fiesta Mayor de Queralbs.
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El 8 de septiembre, la del Serrat.
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El último domingo de septiembre se organiza la Feria de Fontalba, un preludio de las ferias de ganado que suele haber en las comarcas ganaderas durante el otoño, momento en el que ya se han recogido los animales de la montaña.
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En primavera, antes de llevar los rebaños a pastar a los valles más altos, también se celebran este tipo de encuentros.
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La Fiesta Mayor de Invierno de Ribes de Freser tiene lugar por San Valentín, el 14 de febrero.
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La Fiesta Mayor principal coincide con la festividad de la Virgen de Agosto. También cabe destacar la romería a la ermita de Sant Antoni de Pádua, el 13 de junio.
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En Núria, se celebran tres fiestas destacadas: el 8 de septiembre se conmemora el día de la Natividad de Nuestra Señora, con un encuentro en el que participan numerosas personas bautizadas con el nombre de Núria. Terminada la misa, se lleva la imagen de la Virgen hasta la ermita de Sant Gil, donde se le cantan los gozos; el 1 de septiembre se celebra el dia de San Gil, fiesta de los pastores; antiguamente, este dia se daba por acabada la temporada de pastoreo en alta montaña; despues de esta celebración, el 29 de septiembre, se cierra defintivamente el santuario; el 29 de junio, fiesta de San Pedro, vuelve a abrirse el santuario y antaño se subían de nuevo los rebaños a los prados alpinos. Actualmente, se continúa celebrando este dia con la misa solemne y la bendición de panes y gachas.
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