Cuenta la leyenda que en estos parajes sucedieron acontecimientos cuyos protagonistas eran seres fantásticos conocedores del bien y del mal, espíritus que hacian el bien o intimidaban...
6.- MITOS Y LEYENDAS
En esta zona de montaña existen una serie de leyendas que pretenden explicar ciertos acontecimientos históricos, o el origen de algunos nombres. Encontramos también personajes fantásticos propios de estos valles o habituales en todo el territorio catalán.
La Fossa del Gegant
Carlomagno, el emperador franco, creyó que la mejor manera de evitar que los musulmanes invadieran su reino era conquistar las tierras que había al otro lado de los Pirineos. Éstas actuarían como un cojín, protegiendo la Septimania de ataques árabes. Así nació la Marca Hispánica y, en consecuencia, los primeros condados catalanes. Era la segunda mitad del siglo VIII y no hacía mucho tiempo que san Gil había visitado el valle de Núria. Entre los ejércitos de Carlomagno se encontraba Roldán, un hombre valiente que, tres siglos después, se convirtió en el protagonista de la Chanson de Roland. Cuentan que Roldán y un caudillo musulmán, el gigante Ferragut, quisieron medir sus fuerzas en una montaña cerca de los lagos de Carança. El vencedor obtendría el derecho a permanecer en aquellas tierras con sus ejércitos.
Los dos hombres eran muy fuertes y hábiles, y eso provocó que, después de una semana de lucha, la situación fuera la misma. Pero, tanto el uno como el otro, tenían un punto débil que podía conducirles a la muerte. La planta de los pies de Roldán era blanda como el requesón y debía llevar unas botas con suela de hierro para no lastimarse. El gigante Ferragut tenía la barriga como de mantequilla y el más mínímo golpe podía quitarle la vida. Por ello, dentro de la faja, llevaba una piedra plana que le servía de escudo.
Cuentan que los dos guerreros acabaron siendo amigos y que, cuando no luchaban, bebían, comían, hablaban o daban una cabezadita juntos. Nunca sabremos si el gigante confesó su debilidad a Roldán o si éste la descubrió por su cuenta. Pero, una noche, mientras el gigante dormía, Roldán le sacó la piedra de la faja y la tiró por la montaña. Al día siguiente, cuando el gigante Ferragut buscó la piedra no la encontró por ningún sitio, pero no se preocupó. En cuanto empezó la lucha, Roldán tocó con su espada la barriga del gigante y éste cayó muerto. Después, enterró al gigante Ferragut bajo una gran piedra, que algunos dicen que era una construcción megalítica. A partir de entonces, aquel lugar se conoció como el pico de la Fossa del Gegant.
El tesoro del megalito
Con el paso de los años, se extendió el rumor de que bajo el megalito de la Fossa del Gegant había un tesoro escondido. Un día llegó un forastero al valle de Ribes y contrató a un pastor para que le condujera hasta el lugar donde se levantaba aquella extraña construcción. El extranjero, con ayuda de unas palabras mágicas, hizo que la piedra de la fosa se abriera y dejara al descubierto la entrada de una cueva. El hombre y el pastor entraron en ella y encontraron unos sacos llenos de grano. El forastero cogió todo el grano que pudo y aconsejó al pastor que hiciera lo mismo. Pero éste, pensando que el otro era un poco bobo, cogió sólo un puñado de grano, para quedar bien. Cuando el pastor llegó a su casa, el grano se convirtió en oro. El pastor se tiraba de los pelos por haber sido tan tonto. La historia del tesoro en forma de grano fue divulgándose por toda la comarca. Incluso hubo quien derribó el megalito para ver qué había debajo. Pero no sirvió de nada.
Dejando a un lado la leyenda, diversos autores afirman que la construcción megalítica del pico de la Fossa del Gegant existió de verdad. Seguramente, era de tipo funerario y estaba más cerca de Coma de Vaca que de la cima que lleva su nombre. Su desaparición podría estar relacionada con la creencia de que debajo había un tesoro. Posiblemente se encontrara un esqueleto humano de grandes dimensiones junto al monumento prehistórico, lo que explicaría que se considerara la "fosa" o la "tumba" de un gigante.
El gigante Puigmal
El pobre Ferragut no es el único gigante que descansa cerca de Núria. Una antigua creencia identifica el Puigmal con un ser enorme y poderoso, que vela por el bienestar de todas las plantas y los animales de la zona. Cuenta la leyenda que que hace años, cuando aún había ciervos en los Siete Valles, un cazador muy poco respetuoso con la naturaleza llegó a las faldas del Puigmal y perseguía a todos los animales que encontraba a su paso. El gigante, muy molesto por aquella actitud, le llamó la atención. El hombre se disculpó alegando que necesitaba comida para sus hijos. Entonces, el gigante Puigmal elaboró queso con la leche de un gamo. Se la dio al cazador y le advirtió que, mientras no se comieran el último trozo, siempre tendrían queso.
Durante cierto tiempo, el cazador, que en realidad no tenía ningún hijo, se alimentó del queso que le había regalado el gigante Puigmal. Cada vez que cortaba un trozo, el queso se reponía por sí solo. Pero pronto el hombre se cansó de aquel alimento y, sin pensarlo dos veces, se metió el queso entero en la boca y se lo tragó. Cuando volvió a tener hambre, se dirigió de nuevo a los siete valles dispuesto a cazar al primer animal que se le pusiera delante. No sabemos si fue un ciervo o un rebeco, pero el caso es que nadie volvió a ver vivo a aquel hombre.
La cruz la campana y la olla, entre la tradición y la leyenda...
Las nueve cruces
El nombre de Noucreus (2.799 m), una cima situada entre el pico de la Fossa del Gegant y el Noufonts se debe a las cruces que hay en el collado del mismo nombre. La leyenda dice que fueron clavadas en memoria de varios devotos que perdieron la vida mientras se dirigían al santuario de Núria. Según algunos autores, es posible que se tratara de excursionistas o de gente que intentaba pasar al otro lado de la frontera por algún motivo político o económico. Hay quien considera que las cruces son simples lindes de montaña que marcaban un punto en el camino de la peregrinación.
El diablo del Puigmal
Antiguas creencias decían que esta montaña acogía a toda clase de demonios, brujas y espíritus malignos. De hecho, antes de la construcción del santuario se decía que la zona de los siete valles era un lugar maldito. Por eso, cuando los pastores subían su ganado al valle, pedían a la Virgen que los protegíera.
Cuentan que, una vez, una pareja de pastores se hizo acompañar a Núria por una prostituta. Pretendían pasar la noche con ella, pero apareció un demonio y se les adelantó. Cuando la mujer se dio cuenta de la naturaleza de aquel ser, quiso huir. Los pastores y la prostituta rogaron a la Virgen de Núria que los ayudara y, con pequeñas ramas y sus propias manos, hicieron unas cruces para mantener alejada a aquella bestia. Entonces, el diablo se fue corriendo en dirección al Puigmal, donde aún debe permanecer si nadie lo ha echado.
La serpiente de las cuevas de Ribes
El paso de los musulmanes por territorio catalán ha generado muchas leyendas que hablan de dragones, serpientes encantadas y otros monstruos. Una de ellas es la de la serpiente de las cuevas de Ribes o la del puente de la Cabreta. Cuenta la leyenda que los ejércitos musulmanes tuvieron que marcharse a toda prisa del valle de Ribes y, para no dejar sus tesoros al alcance de los cristianos, los escondieron en estas cuevas situadas en el término municipal de Campelles. Uno de los jefes árabes consideró que también era necesario dejar allí a un vigilante. Convirtió a su propia hija en una serpiente terrible y le ordenó que matara a todo aquél que se acercara al tesoro.
Pasaron los años y, por aquellos avatares de la vida, un muchacho de Ribes de Freser fue a parar al palacio del caudillo árabe. El hombre, arrepentido de haber transformado a su hija en un reptil, pidió al chico que le ayudara a recuperarla. Debía ir hasta las cuevas de Ribes y mostrar a la serpiente una carta con la fórmula mágica del desencantamiento. A cambio, obtendría la mano de la muchacha y el tesoro que ésta guardaba. El chico aceptó y, cuando estuvo delante de las cuevas, colgó la carta en el extremo de un palo y lo acercó a la serpiente. Pero el pobre muchacho estaba tan nervioso que se le cayó el palo, y la serpiente, que no había acabado de convertirse en chica, se lo comió.
Los ríos Ter y Freser
Según la leyenda estos dos ríos eran hermanos. El Freser, más espabilado y juguetón que el Ter, le propuso a su hermano mayor una excursión hasta Ripoll. Decía que, por el camino, podrían entretenerse hablando con las plantas y los animalitos de aquellos valles pirenaicos. Pero el Ter no lo vio claro, le parecía que si bajaba hasta Ripoll con el Freser no llegaría nunca. Entonces, dijo a su hermano que era mucho mejor que cada uno fuera por su lado y que, en todo caso, ya se encontrarían allí. El Freser, que todo lo convertía en un juego, propuso hacer una carrera. El que llegara prímero a Ripoll mantendría su nombre hasta la desembocadura y, además, absorbería las aguas del otro. El Ter estuvo de acuerdo.
El Freser, como no, hizo el camino poco a poco, dando saltos y formando recovecos, jugando con todas las críaturas que encontraba (pájaros, flores, ninfas ... ) El Ter, en cambio, llegó a Ripoll sin entretenerse ni un segundo y, después, continuó tan deprísa como pudo hasta la playa de Pals, en el Emporda.
El agua, tan importante en el valle, es protagonista de cuentos y leyendas del lugar
Las brujas y los malos espíritus
Las brujas están presentes en todo el Pirineo. Se les atribuyen fenómenos extraños, a menudo en contra de los intereses de los campesinos y pastores (tempestades, pedriscos, destrozos de las cosechas, etcétera) y se cree que protagonizan aquelarres o encuentros en las cimas más altas y en las cercanías de antiguas construcciones megalíticas.
Sin embargo, la bruja, vista como un ser fantástico, está directamente relacionada con la solitaria vida del pastor en la montaña. La vida de campesino, caracterizada por el aislamiento y el temor a los fenómenos sobrenaturales, también explica el nacimiento de algunas supersticiones. Existen objetos que sirven para protegerse de los malos espíritus, como las cruces de palma bendecidas o las mazorcas de maiz y que, aún hoy, se pueden observar en las puertas y ventanas de algunas casas. El laurel, las patas de gallo y de jabalí, diferentes hierbas aromáticas o la carlina se utilizan también como amuleto.
Un peligro para los niños y las niñas que no se portan bien
En el imaginario popular, ríos como el Ter tenían la función de dar miedo a los niños y a las niñas que no se portaban bien. Se decía que el Ter iría y se los llevaría. A veces, también se recurría al "Jan de Gel", un personaje propio del valle de Ribes que tenía la capacidad de helar a la gente con la mirada. Pero las figuras más terroríficas son, sin duda, "el Pardinot" y su mujer, "la Pardinota".
Estos seres, también característicos de la zona, eran increíblemente feos y repulsivos. Sus principales rasgos distintivos eran las jorobas que tenían en el pecho y la espalda, los dientes más largos que un día sin pan y un comportamiento salvaje, que a menudo recordaba el de un macho cabrío. Básicamente, se encargaban de hacer obedecer a los niños y a las niñas que no querían lavarse.
Las encantades (hechizadas)
Por toda Catalunya hay cavidades que reciben el nombre de encantades porque antiguamente se creía que eran el hábitat de esos seres fantásticos. En el término de Queralbs, en la parte alta del torrente de l'Estremera y bajo las concavidades del Puigmal, está la cueva de las Encantades. Hay quien dice que las cuevas de Rialb también eran conocidas con este nombre.
En el área de los Pirineos, las encantades se identifican a menudo con las "dones d'aigua" o las "goges", una especie de hadas que viven en los rios, los torrentes, los riachuelos, las fuentes, los lagos o las cuevas cercanas. Se dice que en Núria y sus alrededores, donde el agua y las cavidades son abundantes, también hay encantades. Por ejemplo, son conocidas las de los lagos de Carança. Estas mujeres tienen un carácter benévolo y, a veces, hilan tejidos o servilletas mágicas, que tienen propiedades mágicas. Cada vez que se corta una parte, por arte de magia, la tela recupera sus dimensiones originales. Los vestidos y los complementos que se confeccionan con esta tela nunca se estropean. Pero si se reniega del tejido, desaparece para siempre.