Despues de cada túnel se nos ofrece una visión de una naturaleza armoniosa hasta llegar al final del recorrido donde la vista ya es espectacular
8.- EL VALLE DE RIBES Y SU ENTORNO
El valle de Ribes constituye una visita obligada para todo visitante que desee conocer más el entorno natural que rodea el valle de Núria. Grandes bosques, fuentes, torrentes y ríos y un paisaje muy bien conservado, hacen que sea una zona idónea para las caminatas y las excursiones. Cimas tan emblemáticas como el Puigmal, el Taga, la Covil, la Collada Verda o el Puig d'Estremera permiten disfrutar de magníficas vistas panorámicas. También encontramos miradores naturales privilegiados, como el de Sant Antoni, el Collet de Barraques, Fontalba o Coll de Jou.
Los pueblos del valle de Ribes conservan todo el sabor y la tradición de los pueblos pirenaicos que se pone de manifiesto tanto en su gastronomía como en las costumbres y tradiciones tan arraigadas que aún conservan.
El valle de Ribes constituye una entidad territorial claramente definida en seis municipios (Pardines, Queralbs, Ribes de Freser, Planoles, Campelles y Toses) y sus respectivos vecindarios y entidades locales menores (Bruguera, Ventolá, Ribes Altes, Nevá, Fornells, Dórna o el Baell). Toda la zona viene determinada por un entorno rural donde la pequeña propiedad agraria y el rebaño de ganado han constituido la principal actividad económica. Es por ello que los pastores se han convertido en uno de los símbolos más queridos del valle de Ribes.
El clima fresco y agradable en verano, la belleza del entorno, los manantiales y las estaciones de esquí cercanas han hecho del valle, desde principios del siglo XX, un lugar privilegiado para el veraneo y el turismo de montaña. durante todo el año.
Además, los visitantes que se alojan en Núria tienen la opción de viajar gratis en el cremallera y bajarse en una de las dos estaciones de Ribes o en la estación de Queralbs, tantas veces como deseen.
Ribes de Freser, punto de partida del "tren cremallera", dispone de dos estaciones
Ribes de Freser
Ribes de Freser es la capital del valle y su centro económico, social, cultural y geográfico. Está situada en la confluencia de los ríos Freser, Rigard y Segadell y aún se pueden observar vestigios de su pasado textil y metalúrgico. Este municipio cuenta con numerosas fuentes, aunque la más renombrada es la del Balneari de Montagut, situada en la vecina Campelles y origen de las famosas aguas de Ribes. La iglesia parroquial, dedicada a Santa María, fue derribada durante la Guerra Civil y reconstruida en la década siguiente. No obstante, conserva tres ábsides originales (siglo XI) y el baldaquín (una de las mejores piezas de pintura sobre tabla del románico catalán).
Hay que destacar las ruinas del castillo de Sant Pere, que ejerció una importante función defensiva en la época en que el valle de Ribes pertenecía al reino de Mallorca. La ermita románica dedicada a san Antonio de Padua, a la cual se llega por un atajo que hay en la carretera de Campelles, también me
rece una atención especial. En Ventola y Bruguera, situadas en el término de Ribes, destacan, respectivamente, los templos románicos de Sant Cristófol y Sant Feliu.
Queralbs
Este pueblo pirenaico que apenas cuenta con unos doscientos habitantes, se caracteriza por las casas de piedra y las calles en pendiente, que le confiere un aspecto pintoresco que lo hace muy atractivo. Cabe hacer una mención especial a la iglesia de Sant Jaume del siglo X, que presenta un singular pórtico de cinco columnas con hermosos capiteles.
En el término de Queralbs, encontramos Fustanya, famosa por su aparición en la obra de teatro de Angel Guimera, "Terra Baixa". En este pueblo, hay un templo románico dedicado a San Saturnino. El Serrat, que también pertenece a Queralbs, se encuentra a casi 1.400 metros de altitud y se considera la población situada a mayor altura antes de llegar a Núria.
Otros lugares de interés
En el valle de Ribes también es interesante conocer las pinturas de Sant Víctor de Dórria, la iglesia de Sant Martí de Campelles, el conjunto arquitectóníco y artístico de Sant Cristófol de Toses, la iglesia de Sant Vicenc; de Planoles y la magnífica colina donde se levanta Santa Magdalena de Pardines.
Por otro lado, en la comarca del Ripolles no podemos dejar de visitar lugares tan importantes como el monasterio benedictino de Santa Maria de Ripoll, fundado en el 879 por el conde Guifré el Pelós, que está enterrado allí. Hay que destacar el magnífico pórtico del siglo XII, uno de los monumentos principales del románico, que fue restaurado y cerrado con cristal en los años setenta, para preservarlo de los cambios de temperatura.
Finalmente, hay que hablar del monasterio de Sant Joan de les Abadesses, que fundó también Guifré el Pelós en el año 885 y al que destinó como primera abadesa a su hija Emma. Actualmente, la iglesia subsiste, restaurada, con cinco ábsides y capiteles decorados y el claustro gótico.