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Brujas, fantasmas y calabazas para la noche de Hallowen
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Noviembre, entre dos estaciones: El mes de noviembre se caracteriza por ser un mes de tránsito entre el otoño más colorido y el frío invierno; los habitantes del Pirineo se preparan para pasar los dias venideros, largos y fríos, mientras esperan con paciencia la llegada del buen tiempo.
En el mes de noviembre, el otoño en los pirineos continúa siendo una explosión de colores, perfumes y sabores. Los árboles muestras sus mejores galas en una fantástica exposición de rojos, amarillos y naranjas en todo su apogeo. Mientras, la tierra se preparar para los duros meses de invierno.
Continúa la recolección de muchos productos que se prepararán, elaborarán y servirán de despensa para pasar el invierno. Los amantes de las exquisiteces en la buena mesa, tendrán en este mes la oportunidad de degustar los sabores que la naturaleza ofrece. Los paisaje pirenaicos se llenarán de aficionados que portando sus cestas de mimbre se adentrarán en los bosques para recolectar las mejores setas, hongos, nueces, moras, manzanas, etc.., exquisitos manjares que después llevarán a la mesa.
También continúan las ferias ganaderas y artesanas, jornadas gastronómicas, así como celebraciones de gran raigrambre en todo el Pirineo, festividades, fiestas patronales y acontecimientos festivos, pero ya con menor intensidad. Una de las más importantes el la festividad de Todos los Santos y Difuntos, fiestas que nos anuncian la inminente proximidad del invierno. Época en la que la tierra, símbolo femenino, aparece yerma, después de la siega de verano, pero después de recibir la semilla, símbolo masculino, esta tierra volverá a reancer y brotarán los frutos y simientes como continuidad de la vida.
Esta festividad se enmarca dentro de la tradición del culto a los muertos; son muchas las tradiciones que concurren en estas fechas, entre ellas una puramente gastronómica que nos muestra el aspecto más lúdico de la celebración, la castañada.
La festividad de Todos los Santos
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Castañada para Todos los Santos
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El mes de noviembre comienza con la festividad de Todos los Santos,el día 1 de noviembre, fecha en la que se recuerda a los difuntos, con misas y y adornos de flores en las tumbas. Alrededor de esta festividad giran otras costumbres y tradiciones, como es la tradicional castañada y degustación de panellets, costumbre muy arraigada en el Pirineo catalán.
Castañas y boniatos asados sirven de excusa para reunir a familiares y/o amigos en torno a un buen fuego la noche del 31 de octubre, "noche de difuntos".
En algunos lugares se sigue la tradición de pedir dulces en dicha fecha, las llamadas "tortas de alma" que eran pedazos de pan con grosellas, quienes las recibían prometían rezar por los parientes muertos de los donantes, cosa que llevaba a las almas más rápido hacia el cielo. En otros lugares, los más pequeños se vestían como fantasmas para asustar a los vecinos y esa tradición se situó como habitual en la noche de todos los santos.
Hoy en día se sigue este ritual en muchos rincones del Pirineo pero quizás más por la influencia de los americanos que celebran la noche de hallowen que por verdadera tradición.
La Castañada
Antiguamente se celebraba la castañada, que consistía en una comida familiar dedicada a los muertos y que era recuerdo de las antiguas comidas funerarias. Se hacía la cena habitual y seguidamente se comían las castañas asadas al fuego del hogar, así como los panellets u otros dulces propios del día, y se bebía vino que tenía que ser dulce o blanco.
Esta costumbre de comer castañas (que por otro lado es el fruto típico de la estación junto con otros frutos secos: almendras, avellanas...), se complementa con la de consumir un tubérculo parecido a la batata: el boniato.
Otros productos gastronómicos propios de esta época son: los panellets, producto de repostería casera, hechos con almendras, azúcar y yema de huevo básicamente, y cubiertos de piñones, de coco o de chocolate; los huesos de Santo, deliciosos rollitos de pasta de almendra en forma de hueso; los buñuelos de viento, postre muy típico el día de Todos los Santos.
En el Pirineo catalán
Noviembre es un mes cargado de ferias de todo tipo, gastronómicas, ganaderas y de otras temáticas varias que, además, se celebran en todas las comarcas. El Pirineo de Lleida ofrecen durante todo el mes de noviembre un amplio abanico de actividades, entre las que destacan la gastronomía y las ferias que encontraremos por todo el territorio.
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Feria de otoño en Sort (Pallars- Sobirà): una muestra multisectorial al aire libre llena de actividades tradicionales del Pirineo, entre ellas, un desayuno de pastor, un taller de bolos pallareses, una exhibición de perros de pastoreo y una demostración de corte de madera con hacha y serrucho.
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Fiestas del Santo Cristo: en Balaguer (Comarca de la Noguera): con actividades religiosas, musicales, culturales, deportivas y folclóricas.
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Feria de la Perdiz: en Vilanova de Meià (Comarca de la Noguera): tradicional feria con una muestra de diferentes aves, desde las más corrientes a las más curiosas. Esta feria estuvo a punto de desaparecer en la década de los sesenta, pero en 1968 las autoridades municipales volvieron a potenciarla, dando mucha importancia a la perdiz. Actualmente tiene una gran afluencia de visitantes, de alrededor de 12.000 personas.
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Diada de la Feria de Salàs: en Salàs de Pallars (Pallars Sobirà): feria con degustaciones gastronómicas y diversas actividades que rememoran el esplendor de la que fue la feria del ganado de pie redondo más importante de Cataluña.
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Feria ganadera de Santa Catalina, En Esterri d’Àneu.
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