El valle de Campan ha sabido desarrollarse armoniosamente preservando su autenticidad; aquí se percibe una perfecta armonía entre el hombre y la naturaleza. Los habitantes de este valle, tierra de tradiciones que vive al compás del pastoralismo, han sabido encontrar el secreto para preservar sus costumbres, tradiciones y hacerlas llegar hasta nuestros días, costumbres y tradiciones, olvidadas ya en otros lugares y que aquí adquieren una nueva dimensión.
Tradiciones agrícolas
Las gentes del Valle de Campan no olvidan su pasado, orgullosos de él, más bien lo guardan con mimo y ternura y nos lo hacen llegar a través de numerosas manifestaciones, festivas la mayoría, mientras miran hacia el futuro. Una perfecta simbiosis entre un hombre orgulloso de sus raíces y una naturaleza generosa.
1.- Les Mounaques: son extrañas muñecas de trapo rellenas de heno que animan las calles de Campan durante los meses de verano. Las muñecas han sido puestas de moda con ocasión de las fiestas de los Mariolles. Esta vieja tradición tenía lugar cuando un viudo se volvía a casar o cuando alguien se casaba con una persona del pueblo de al lado. Si el feliz elegido no satisfacía las peticiones de los jóvenes, estos ponían una muñeca y hacían cencerradas (charivari) durante un mes delante de su puerta.
En Campan existe un taller de fabricación de muñecas de colección que está abierto al público en la casa Claire Fontaine.
Cuenta la leyenda que: "en otro tiempo en Campan, un hombre joven se casó con una muchacha del lugar pero enseguida los juegos del amor y de azar vinieron a contrariar esta unión pues a pesar de su empeño, no lograron ser bendecidos con la llegada de un heredero. El problema no se planteaba por ser menor de edad la novia sino porque la hija mayor de la casa seria quien heredara todos los bienes: tierra, casa, ganado, bienes que eran muy codiciados.
Esperando a los invitados...
Así pues, para tener el derecho de llegar a ser "hijo político" en Campan el novio (forastero) debía satisfacer una especie de tributo hacia la juventud. Si el futuro esposo accedia a los deseos de los jóvenes y se mostraba ampliamente comprensivo, no pasaría nada, pero si rehusaba, sería objeto de un charivari o cencerrada, y de mofarse de él en forma de un muñeco caricaturesco con su figura.
Durante el mes anterior a la celebración del matrimonio, los jóvenes del pueblo provisto de cencerros alrededor del cuello, se acercaban cada tarde con gran estruendo hasta la casa de la novia y el mismo día de la boda, los novios y todo el cortejo tenían el "privilegio" de pasar bajo una pareja de muñecos colgados en un recodo de la calle.
Las Mounaques dan la bienvenida a todo el que se acerca a Campan para la Fête des Mariolles
Las "Mounaques" y el "charivari" se realizaba también cuando un viudo se volvía a casar o cuando una madre soltera tomaba esposo. Sin embargo, el "charivari" se suspendía siempre y cuando los jóvenes tuvieran algún otro motivo para hacer una fiesta.
Esta costumbre muy arraigada en la cultura tradicional y popular del valle, se ha recuperado con motivo de la celebración del día de Los Mariolles, cuando las Mounaques invaden el pueblo y adornan las calles, las plazas, los lavaderos, los balcones y las galerias de las casas durante los meses de verano.
Dominique Gaye Mariolle...
2.- La Fiesta de los Mariolles: Cada año, el segundo domingo de julio, tiene lugar la fiesta de los Mariolles. Un ambiente de fiesta cargado de numerosas animaciones : baile folclórico, desfile de bandas, misa cantada, entronización de los nuevos miembros de la hermandad de los Mariolles, comida-aperitivo bajo el mercado...
La Confrérie des Mariolles: Creada en 1992 en honor a Dominique Gaye-Mariolle, soldado del Imperio, hombre de gran tamaño, media 2.10 metros, y exageradas maneras que se hizo famoso tras presentarse ante Napoleón en Tilsit en 1807 con un fusil y un cañon de artilleria bajo el brazo.
En 1810, despues de dieciocho años de excepcionales servicios, Mariolle se jubila y se retira a Tarbes donde murió en 1818, siendo el primer zapador de Francia.
Según la tradición, en el artículo primero de la carta de la Cofradía: " serán nombrados miembros de la Confrérie des Mariolles, aquellas personas del valle de Campan o alrededores que hayan contribuido de alguna manera al desarrollo económico o cultural del valle o hayan participado en diversas actividades de la vida local. Podrá ser elegido miembro de la cofradía aquel que, a lo largo de su vida, haya hecho gala de un buen humor respetando las normas del buen gusto y los límites admitidos".
Fête des Mariolles
Según el artículo 2: "el nombramiento de los miembros de la Cofradía se hará publico y durante la ceremonia recibirán los nuevos miembros el título, conprometiendose a recibir tal honor a todos los efectos...".
Según el artículo 10: "La ceremonia de nombramiento de un nuevo miembro de la cofradía, se hará todos los años el segundo domingo de julio, a lo largo de la mañana con motivo de la fiesta de la cofradía de los Mariolles. A los nuevos miembros se les impondrá la capa, el bastón, la boina y la insignia".
Según el artículo 10: " Durante la fiesta de la Cofradía de los Mariolles, estos se reservan el derecho de acoger los miembros de honor que previamente habrán elegido".
Costumbres pastoriles
3.- La transhumancia: en el valle de Campan, el pastoralismo esta muy vivo; bajo el impulso de Eric Abadie, la tradición de la transhumancia se perpetua en este valle donde cada año, con la llegada del buen tiempo, salen hacia las estivas unas 1200 ovejas y sus pastores.
El traslado de los rebaños de vacuno y ovino todavía se hace a pie por rutas y caminos;durante todo el verano resuenan en la montaña y sus estivas el tintineo de miles de esquillas y cencerros.
La fiesta de la transhumancia sirve como motivo de encuentro entre tratantes y pastores que se reunen cada año para realizar la venta de los animales cuya carne se ha impregnado del aroma y sentir de la montaña.
Todos los años, entre los meses de mayo y junio, se puede vivir esta antigua costumbre que hoy se ha convertido en motivo de fiesta pues, además del traslado de los animales a las montañas, se celebra una gran fiesta del pastoralismo, en la que las parriladas de cordero y las judias de Tarbes, acompañan a las canciones y músicas del pais, perpetuando así la antigua tradición de la transhumancia.
Un momento de la atuación de "Eras pastoreles choias" para la Fête des Mariolles
4.- Los pastorales: de Campan tienen la vocación de hacer revivir la cultura tradicional y popular del Valle Alto de Campan. Ellos presentan un espectáculo de danza en 5 cuadros que retratan la vida cotidiana en el siglo pasado y al hilo de las estaciones, de paisanos de la montaña en el Valle Alto del Adour.
La Compañía fue creada en 1918 por Madame Yvonne Arène Cuillé, quien recopiló pacientemente todas las costumbres, danzas, músicas, canciones, leyendas y poseias del alto valle del Adour.
Las Pastorelas de Campan han actuado en las ciudades más importantes de Francia: Marsella, Vichy, Arles, Toulouse, Metz, Dijon o Nîmes; también han actuado ante la Reina de Inglaterra en el Palacio de Ca¡haillot, en Argelia, en Bélgica, Alemania, Portugal, España, Italia y Polonia, donde recibieron el Hacha de Plata en el festival de grupos folclóricos de Montaña, celebrado en Zakopane. En los últimos tiempos, el grupo ha estado en Qatar y Croacia participando en sendos festivales.
La Compañía presenta un espectáculo formado por múltiples cuadros que recrean la vida cotidiana de los paisanos de alto Valle de Adour de finales del siglo XIX. Desde 1990 el grupo de Pastorelas de Campan ha creado un taller de iniciación a la danza tradicional y la lengua bigurdiana para niños/as a partir de 6 años.
Con el paso de los años, este taller ha pasado a llamarse "Eras Pastorelas choias" y esta formado por el grupo infantil de las Pastorelas.
Eths Autes
5.- Eths Autes: Desde 1982 este grupo originario de Campan, recoge los cantos y las músicas para ofrecerlas a los bailarines.
Una mezcla de sonidos dan a este grupo local una configuración particular: los acordes de las melodias vascas y bearnesas que salen de sus flautas; la música de las gaitas que han recorrido las costas y dunas de la Gascuña, los acordeones que se han adentrado en el macizo central y el Ariège a la búsqueda de diferentes bailes; todo ello para hacer reflorecer valses, polkas, mazurcas y de vez en cuando algunas melodías de aires más exóticos. La guitarra y las percusiones suponen el acierto rítmico de esta mezcla.