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Carcassonne: una forma de vivir el medievo francés


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Carcassone, esplendorosa ciudad en la época de los Cátaros
05/12/06.- Nuestra propuesta para el fin de semana. En la región de los castillos cátaros, atravesada por el Canal del Midi y rodeada de viñedos, Carcassonne (Aude - Pirineo francés), se erige como la ciudadela medieval más grande de Europa.


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Una de las cuatro puertas de acceso a la Ciudadela
Capital del departamento de Aude en la región Languedoc-Rosellón, la ciudad amurallada de Carcassonne (
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) fue declarada en 1997 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Carcassone se encuentra situada a medio camino entre Perpiñán y Toulouse, al sur de Francia, a 160 kilómetros de la frontera con España y a noventa de Toulouse. Sus 46.000 habitantes viven en un entorno que conserva en todos sus rincones la memoria de los cátaros; una ciudad en la que se distinguen dos partes claramente diferenciadas: la ciudadela fortificada o Cité, enclave medieval que jugó un importante papel en la cruzada contra los albigenses; y la villa, creada posteriormente para dar cabida al crecimiento de la población.

UN POCO DE HISTORIA

El origen de Carcassonne se remonta al siglo VI antes de Jesucristo, época de la que se han encontrado huellas humanas, primero bajo la forma de un enclave galo y, después, de una ciudad romana dotada de murallas a partir de los siglos III a IV de nuestra era. Íberos, romanos, francos y visigodos no desperdiciaron su ideal emplazamiento militar y, unos tras otros, contribuyeron a engrandecerla. La época feudal la convirtió en el principal asentamiento de los cátaros, una secta que en el siglo XII se extendió rapidamente por el Languedoc, el sur de Francia y otras zonas de Europa y que buscaba la pureza absoluta de costumbres, negaban la divinidad de Jesucristo y defendían que los hombres eran ángeles caídos que habrían de purgar sus pecados en este mundo reencarnándose una y otra vez hasta lograr el perdón. Su principal abanderado fue el vizconde Raymond Roger de Trencavel, vizconde de Carcassonne ((1194-1209). Tras hacer frente a los cruzados enviados por el papa Inocencio III, sería la sangrienta Inquisición francesa quien los exterminaría definitivamente. En 1209, después de 15 días de asedio, la ciudadela y las tierras de Trencavel son transferidas al jefe militar de la cruzada, Simon de Montfort; más tarde, en 1224, serán cedidas al Rey de Francia, quien las incorporó a su corona.


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Carcassonne
Bajo los reinados sucesivos de Luis IX, Felipe el Atrevido y Felipe el Hermoso, la Ciudadela adquiere su fisonomía actual. Un nuevo burgo nace en 1262 en la orilla izquierda: la Bastide Saint-Louis, incendiada en 1355 por el Príncipe Negro, es inmediatamente reconstruida. Mientras esta nueva ciudad se desborda de actividad, la ciudadela se reafirma en su papel de fortaleza real.

Pero el uso de nuevas técnicas de guerra (pólvora, cañones) y, sobre todo, la retirada de la frontera franco-española en 1659 con la Paz de los Pirineos, conduce poco a poco a su abandono. En el siglo XVIII ya no es más que un barrio miserable y alejado de la ciudad que se enriquece con el comercio del vino y la fabricación de tejidos. Fue gracias a la acción concertada de Jean-Pierre Cros-Mayrevieille, erudito carcasonense, de Mérimée y del célebre arquitecto Viollet-le-Duc como se salvó de la demolición, y cómo ha llegado hasta nuestros días la ciudad fortificada más completa de Europa.


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Las calles de la Cité sirven de escenario de representaciones medievales
LA CIUDADELA - LA CITÉ

Uno de los mayores conjuntos medievales del mundo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, fue restaurada por completo en 1845. Se encuentra rodeada por dos murallas separadas por grandes palestras o paseos de tierra. La primera fortificación consta de 14 torres y la segunda cuenta con 34 pináculos. En total 52 torres y 2 murallas concéntricas hacen un total de 3 km de recinto amurallado. El acceso al recinto puede hacerse por una de sus cuatro puertas, y una vez en el interior parece que el tiempo se ha detenido y pasear por sus calles es hacer un viaje al pasado. Tras las murallas quedan tan solo unos 200 habitantes, el resto de la población vive en La Bastida, donde se encuentra el puerto del famoso Canal del Midi francés, una espectacular obra de ingeniería del siglo XIX.


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Comercios de artesanos y tiendas de delicatessen por doquier
En la cara oeste de la primitiva fortificación se apoya el castillo construido en el siglo XII por los vizcondes de Trencavel, aunque los trabajos de fortificación se prolongaron a lo largo de todo el siglo XIII con la construcción del cinturón exterior y la modernización de la muralla interior, convirtiéndose así, en una fortaleza inexpugnable.

El visitante podrá descubrir una gran parte de la ciudadela, excepto el castillo: la basílica de Saint-Nazaire, los corredores de maniobra, las murallas, la puerta de Narbona, la puerta del Aude y la vida interior de la ciudadela.. Paseando por sus callejuelas encontrará deliciosos comercios artesanos, recoletas plazas y museos como Catha-Rama (sobre los cátaros), el de Caballería y Armas o el de los recuerdos medievales. También hay numerosas tiendas de delicatessen, ya que Carcassonne es centro de una rica gastronomía con influencias mediterráneas (pescado, moluscos), del Macizo Central (salazones, caza, trucha) y de la opulenta Gasconia, famosa por sus foie gras y confits.


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Una de las puertas de acceso a la Ciudadela
LUGARES DE INTERÉS
  • La basílica de St-Nazaire:La primera acta auténtica que menciona esta iglesia data de 925. En 1096 el papa Urbano II llega a Carcasona y bendice las piedras de la catedral de Saint-Nazaire y de Saint-Celse. El edificio se termina en la primera mitad del siglo XII. Varias veces remodelado, el edificio pierde en 1801 su estatus de catedral, que pasará a obtenerlo la iglesia de Saint-Michel, situada en la bastida. En 1898 el papa León XIII le otorga el título de basílica.
  • El castillo: Última defensa, fue construida en el siglo XII por los Trencavel, vizcondes de Carcasona. Fue modificada sin cesar a lo largo de los siglos siguientes. Hoy día es difícil hacerse una idea precisa de lo que una vez fue la sede de estos poderosos caballeros feudales.
  • La puerta de Narbona: La puerta de Narbona es el conjunto más importante de este periodo: las dos enormes torres tienen forma de promontorio. Una cadena prohibía la entrada. Trampas y rastrillos se sucedían en un doble dispositivo de cierre.
  • La puerta del Aude: En la parte baja de la escarpadura de la ciudadela una muralla defendía el extrarradio de las riberas del Aude. Esta muralla data del siglo XIII. Impedía que el enemigo permaneciese entre el Aude y la ciudadela porque estaba situada a tiro de piedra de las torres.
  • El teatro: el teatro, lugar emblemático del Festival de la Cité, es otro monumento cargado de historia.
  • La palestra: Este espacio entre los 2 recintos amurallados (amoldado a la pendiente de la colina) se allanó en el siglo Xlll, cuando se estaba levantando la 2 muralla (accesible por los corredores de maniobra). Al recorrer esta zona se pueden revivir mentalmente veinte siglos de historia y apreciar los diferentes estilos de la arquitectura militar.
  • Plazas, museos, sin olvidar las tiendas de artesania y delicatessen.


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Un edificio catalogado Monumento Histórico Artístico alberga un hotel de cinco estrellas
DATOS DE INTERÉS
  • Qué comer: Numerosos y variados platos conforman su recetario, como la pepitoria con alubias, los estofados o ragouts de caza, los caracoles al estilo Languedoc (con jamón, tomates y perejil), sopas bullabesas o tortas de chicharrones; sin embargo, el plato estrella es sin duda la famosa cassoulet, un guiso de alubias, cerdo, salchichas y pato, en torno al cual se ha creado la Acádemie du Cassoulet, formada para preservar su fórmula original.
  • Dónde dormir: en el corazón de la Cité se encuentra el único hotel de la máxima categoria situado dentro del recinto medieval; construido sobre las ruinas del antiguo palacio episcopal, está enclavado junto a la Basílica de Saint-Nazaire, de estilo visigótico, y muy cerca de las murallas. En los años 20 fue punto de encuentro de la alta sociedad internacional, pero sería tras la Segunda Guerra Mundial cuando recuperaría todo su esplendor. Tras un amplio proyecto de reforma, la planta baja, de estilo neogótico, ha sido catalogado como Monumento Histórico Artístico.
  • Qué ver: La basílica de St-Nazaire, El castillo, La puerta de Narbona, La puerta del Aude, el teatro, la palestra, etc...
  • Qué hacer: Además de realizar un viaje al pasado paseando por sus tranquilas calles, Carcassonne es un buen lugar para comprar todos los productos derivados del pato o la oca, charcutería y chocolates. Los vinos de la tierra, divididos en seis denominaciones de origen, son blancos y tintos de poderosa personalidad.

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