Paisajes de hielo y escarcha tras las heladas nocturnas
11/12/06.-La escarcha en los prados, la nieve en las cumbres, el humo de las chimeneas y los cristales de nuestros coches totalmente helados, son señales inconfundibles de la llegada del invierno en todo el Pirineo. Tiempo de recogerse y preparar entrañables fiestas al calor del hogar.
Nieve en el Pirineo
Nuestra vida cotidiana esta llena de indicios; muchas veces no hace falta mirar el calendario para saber en que época del año estamos. Las estaciones del año están marcadas por esas señales apenas perceptibles que nos rodean, y que nos indican el devenir de los meses y de los años.
Por ejemplo la retirada de las chanclas, (o abarcas, una forma de expresión más apropiada a nuestra cultura pirenaica), el final de las fiestas de los pueblos, y la aparicion de fascículos (esas colecciones que nunca se terminan), son señales inequívocas del cambio de estación. Ha pasado el verano y llega el otoño y con él los aficionados a la micología, las jornadas gastronómicas y las salidas otoñales para disfrutar de un paisaje que cambia vertigionosamente en una explosión de colores que alegran el corazón y el espíritu.
La desaparición de la noche a la mañana de los cada vez un mayor número de seteros, esgrimiendo su cesta en la mano izquierda y un cuchillo o navaja adecuada en la derecha (o viceversa, según), es una nueva señal que nos prepara para el cruel invierno que pronto llegará. Y ahora serán los aficionados a la nieve quienes, cargados con sus esquís, nos visitarán para pasar un fin de semana de vértigo en cualquiera de las numerosas estaciones de esquí que salpican el Pirineo ( aunque este año la climatologia está algo caprichosa y parece que el inicio de la temporada se retrasa).
Un buen día nos levantamos por la mañana y vemos ante nuestros ojos la inconfundible señal de la escarcha en los prados, los cristales de nuestro coche aparecen totalmente blancos, helados debido a las bajas temperaturas de la noche, no toca mas remedio que rascar y rascar hasta que desaparece el hielo, un ritual que se repite todos los inviernos, (aunque ahora hay productos modernos que nos ahorran tiempo).. Y hace frío, mucho frío, se nos hiela la nariz y nos acercamos al fuego impetuosamente casi con riesgo de quemarnos el trasero.
Con el invierno llega la Navidad, las fiestas de invierno en torno al fuego y de nuevo pequeños indicios nos anunciarán la llegada de la primavera y despues el verano; la ruleta gira y gira sin parar, y sin darnos cuenta ha pasado todo un año...un año más que pasa y uno menos por pasar ¡que le vamos a hacer!. Es así, y si nos paramos a pensar en los indicios que anuncian el cambio de estaciones, nos daremos cuenta que son más de los que asi de pronto, parece... y si no haced la prueba y ya me direis.