Nuestra propuesta para el fin de semana. El ayuntamiento de Castell de Mur (Pallars Jussà - Lleida) ha recuperado algún horno de leña del siglo XII, atractiva propuesta turística y una buena ocasión para acercarse y conocer la Comarca.
Castell de Mur y Monasterio de Santa Maria
Con la iniciativa llevada a cabo desde el Ayuntamiento de Castell de Mur (), se pretende que la llamada "ruta del pan" constituya un atractivo más para visitar la Comarca, además de garantizar la continuidad de los panaderos artesanos que todavía utilizan hornos de leña, así como recordar la importancia que el pan ha tenido siempre en el desarrollo de cualquier territorio. La idea surgió ante las graves dificultades que tienen para sobrevivir y competir con sus adversarios los pocos panaderos que todavía trabajan con hornos de leña, lo que convierte a este producto de primera necesidad en un alimento casi de lujo.
El primer paso para preservar este método de fabricación artesanal fue la restauración de un antiguo horno de leña situado en el núcleo de Vilamolat, a medio camino entre Tremp y Pont de Montanyana, donde antaño hubo hasta cinco hornos de pan, lo que pone de manifiesto la importancia que tuvo en otro tiempo este pueblo, lugar de paso de los pastores que llevaban su ganado a la montaña y también de los vecinos de las poblaciones del sur de la Conca de Tremp, que pasaban por Vilamolat cada vez que se dirigían a la capital. El horno restaurado se encuentra en un edificio del siglo XII en el que sólo se había mantenido intacto el horno construido con una piedra especial que favorecía la cocción de la levadura, y donde se ha podido recuperar también un singular mueble del siglo XVI, que hace las veces de torno y seleccionador de harina.
La recuperación de los hornos artesanos permitirá elaborar y degustar el pan más tradicional
La recuperación de este horno de Vilamolat, que además ha coincidido con el resurjimiento del pequeño pueblo en el que han vuelto a instalarse algunas familias y se están arreglando la mayoría de las casas que estaban en ruina, no es más que el primer paso de una iniciativa que pretende recuperar también otros hornos de leña, como los que hay en las localidades vecinas de Collmorter, Eroles o Cellers, que tuvieron que cerrarse en su día y que ahora podrían formar parte de esa particular "ruta del pan", que ayudaría a entender la importancia que este producto tenía en ese territorio.
El dulce de membrillo, producto típico de las tierras del Pallars Jussà
Cómo llegar: por carretera hay que tomar la AP-2, Autopista del Nord-este (Zaragoza - Lleida - Vendrell), desde donde se enlaza con la AP-7- Barcelona; A-2 (Madrid - Zaragoza - Lleida - Barcelona); N-240 (Huesca - Lleida - Tarragona); N-230: Lleida - Valle de Aran - Francia); N-260 (Pont de Suert - Puigcerdà); Eje Transversal desde Girona a Cervera.
Qué ver: iglesias románicas, castillos y torres de vigía y numerosos ejemplos de arquitectura civil son una muestra valiosa y representativa de la historia de la comarca. Los importantes castillos son el de Mur, Llordà, Conques y Orcau; las tallas románicas de Conques y Sarroca, la gótica de la Virgen de Valldeflors de Tremp; el órgano barroco de Talarn, el retablo barroco de Guàrdia, el renacentista de Sarroca y de Envall; o la portalada esculpida en la iglesia de Covet son entre otras, la muestra de un patrimonio que la comarca guarda como un valiosos tesoro. En cuanto a la arquitectura civil hay que destacar las magníficas casas señoriales que todavía hoy se conservan como Casa Mauri, edificio modernista y actualmente sede del ayuntamiento de la Pobla de Segur; la Casa del Barón de Eroles en Talarn; la casa fortaleza de Gaspar de Portolà, primer gobernador de California, en Castellnou de Montsec; el antiguo hospital de los pobres, hoy sede del juzgado, o el puente gótico de San Jaime en Tremp. Para completar la visita a esta comarca no hay que perder la oportunidad de visitar el museo de los Almadieros que se encuentra en el Pont de Claverol, donde se puede visitar durante todo el año la exposición permanente sobre los almadieros pallareses y sobre el transporte fluvial de la madera por todo el mundo; el museo de la Conca Dellà que centra su interés en los valiosos restos de dinosaurios encontrados sobretodo en la zona de la Conca Dellà y Abella, y donde el pasado histórico de Isona como importante villa de la época romana sirve para realizar en el interior de este dinámico museo, un interesante viaje a través del tiempo; el Ecomuseo Hidroeléctrico de la Vall Fosca que se encuentra en la central hidráulica de Capdella.
Qué comer: una gastronomía llena de contrastes que se traduce en recetas llenas de sabor y aroma para los paladares más exigentes; estofados de caza como el de ciervo, jabalí, liebre configuran una cocina contundente con un sabor del pasado más antiguo de esta zona; la gran variedad de setas como el níscalo, la senderuela, la seta de San Jorge, la negrilla y una inacabable lista de variedades que se pueden encontrar en diferentes épocas del año; embutidos derivados del cerdo y del cordero como el “xolís”, la “girella”, la “secallona”, butifarras de todo tipo; sin olvidar el aceite de primera presión que se extrae de los numerosos olivos de la zona o el vino, además de la trucha, que cocinada de múltiples maneras es un excelente contrapunto a la cocina densa y contundente más típica de montaña. Tambien adquieren importancia el dulce de membrillo, el requesón con miel y nueces, el mostillo de vino y miel, el brazo de gitano y la crema. Una verdadera fiesta gastronómica la que ofrece la Comarca.
Dónde dormir: alojamientos y encantadoras casas de turismo rural ofrecen al viajero la posibilidad de descansar confortablemente despues de una larga jornada de visitas turísticas.
Qué hacer: Subir montañas, bajar barrancos, navegar por las tranquilas aguas de sus embalses o por las aguas bravas de sus ríos, harán de la práctica del deporte una constante interacción del hombre con un paisaje que sorprenderá por su majestuosidad y belleza. Los más de treinta lagos naturales que configuran una de las zonas lacustres más importantes de Europa y picos que rodean los 3.000 metros de altitud hacen de esta zona del Pallars un paraíso para los aficionados a las excursiones de alta montaña. La zona más meridional de la comarca se caracteriza por un paisaje más mediterráneo, el cultivo del cereal, la viña, los olivos y los almendros, hacen que esta zona se transforme durante las diferentes estaciones del año en un verdadero espectáculo de colores y tonalidades de un paisaje de cambios continuados.