5.- UN ENTORNO NATURAL PRIVILEGIADO
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Las marmotas se dejan ver al paso del pequeño tren
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El pequeño tren, el más alto de Europa, propone una única y curiosa oportunidad de deleitarse contemplando los encantos que la naturaleza ofrece al visitante. A lo largo del recorrido tendremos sin duda, la suerte de divisar, numerosas marmotas tomando el sol, sarrios pirenaicos paseando por las laderas y cumbres, o algún que otro quebrantahuesos, así como flores salvajes endémicas con olores característicos y embriagadores.
Además, este entorno alberga las cumbres del Lurien (2826 m) y del pico Palas (2974 m), entre otras, que sorprenden por su impresionante majestuosidad. Pasada la presa de Artouse, punto de llegada del pequeño tren, los senderistas o aficionados, podrán emprender rutas de dificultad baja, que les llevarán a los bellos paisajes de los lagos de Carnau y de Migouelou así como al puerto de Artouste.
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Bellos ejemplares de serbal de los cazadores se encuentra a lo largo del recorrido
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A 2.000 m de altitud el panorama es predominantemente mineral, pero brinda la oportunidad de descubrir especies excepcionales de plantas y animales, fáciles de avistar con prismáticos. Impresionantes moles de rocas y bloques de granito salpicados de líquenes verdes, lagos de altitud encajados entre altas cumbres, a menudo cubiertas de placas de nieve y una gran gama de color: el azul de las cumbres, el rojo de las minas de hierro, el verde oscuro de los bosques, el gris granítico y el azul intenso del cielo y los lagos.
La flora conjuga viejos ejemplares de pinos negros de hasta 400 años, y serbales; flores amarillas y azules, rododendros rojos, gencianas, regaliz salvaje.
En cuanto a la fauna, los sarrios pirenaicos, pueden observarse en las laderas escarpadas, lejos de la vía, a diferencia de las marmotas que se dejan ver muy cerca. También cabe destacar la presencia del urogallo, que deja oír su canto durante la estación amorosa.
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