Pirineo, Pirineos


La vuelta al Pirineo en 80 días. Etapas del GR10 (48 a 58)


Inicio Hemeroteca







1.- Índice - Index

2.- Introducción - Introduction

3.- Las etapas - Les étapes

4.- Medios de Comunicación - Médias

5.- Enlaces de interés - liens d´intérêt

6.- Agradecimientos - Remerciements
* En Gerona
* En Lleida
* En Huesca
* En Navarra
* En Francia
- Pais Vasco francés
- Bearn
- Altos Pirineos
Galería de imágenes / Galerie d'images

Foro: Comenta este artículo - ajouter un commentaire


Ver mapa de los GR - Voir plans des GR

57ª ETAPA: FOS - EYLIE EN HAUT


Tiempo: 9 h.
Kilómetros:26
Dificultad: Media. Cuidado en la bajada a Eylie sobre todo con niebla y lluvia. Es muy resbaladiza.


Pirineo Pirineos
Aguja
Al Gite de Fos llega Santiago a la hora prevista para preparar el artículo sobre mi aventura que aparecerá en el próximo número de la revista Balades. En la parte fotográfica no me siento muy cómodo porque prefiero estar al otro lado de la cámara, pero la conversación con Santiago, un gran conocedor del Pirineo y de la fotografía, se alarga hasta la hora de la cena que llega sin previo aviso.

La cena en el albergue parece una de las doce pruebas de Astérix; de la cocina comienzan a salir platos de comida y botellas de los más variados licores que nos dejan a todos satisfechos y contentos.

Antes de acostarme echo un vistazo a la previsión meteorológica: “tiempo sensible”, anuncia. Me cerciono de no estar consultando la página del horóscopo y me voy a dormir con la duda de qué tiempo hará mañana. La primera parte de la larga jornada es una tediosa marcha por carretera que cruza la frontera española. Un cartel advierte de que hay que declarar si se entra en el país con una cantidad en oro de más de un millón de pesetas; hago memoria para recordar lo que llevo en la mochila, creo que no, pero de todas formas me tranquilizo al darme cuenta de que eso era antes de formar parte de la Comunidad Europea; ahora puedo llevar tanto oro como me apetezca.

En el pueblo de Melles hay unos carteles que anuncian alegremente la presencia del oso por estas tierras, y al llegar unos paisanos bromean con los turistas como yo acerca de la posibilidad de encontrarlo.
- ¿No ha visto usted qué barbas llevo? Si me encuentro al oso lo peor que me puede pasar es que me adopte o que me tome como esposa.
Sigo adelante con la sensación de que aquí el fenómeno del oso es mejor acogido.

Desaparece la carretera y por fin llega una senda mucho más cómoda para caminar; asciende sin parar; paso al grupo de franceses con el que he compartido refugio dos noches seguidas, camino hacia arriba y encuentro a Tommy, el pastor. Me paro a conversar con él, a pesar de ser bastante joven lleva muchos años en el monte aunque antes trabajaba en los Alpes. Me cuenta que solían dejar el rebaño suelto por la montaña, pero que ahora, por la presencia del oso tiene más trabajo y pasa todo el día vigilando las ovejas. Se acompaña de un buen libro y de su perra Fanny, que según él no sabe trabajar muy bien, pero es muy simpática. Me despido de Tommy pensando que quizás el oso sea una pieza más que ayude a completar el rompecabezas del equilibrio de las actividades humanas en la naturaleza. La solución no pasa pues por que desaparezca todo lo que le molesta al hombre; quizás la solución sea que el hombre vuelva a la práctica de las actividades ancestrales que desde siempre le permitieron coexistir con el resto de habitantes de estos montes.


Pirineo Pirineos
Caracol
Ya comenté en una ocasión que el ascenso a un puerto es como abrir un regalo, pues bien; subir al Col d´Auéran es como abrir uno de esos regalos en los que una caja encierra otra caja y así durante un buen rato hasta que uno pierde la paciencia y cree que la cima no llegará nunca. Todo tiene su fin y la tierra encuentra su último pliegue abriéndose a una vista de alta montaña cubierta por la neblina y descubriendo en su fondo, la presencia del Etang dÁraing. Al llegar al lago repongo fuerzas para continuar, de nuevo hacia arriba, hasta la cresta d´Araing desde donde se divisa el valle de Biros. La senda vuelve a descender incómodamente hasta las antiguas minas de Bentaillou; y de allí a Eylie. Con cuidado de no resbalarme desciendo entre los cadáveres de torres, cables y vagonetas antiguas para el transporte del mineral. Cadáveres que la naturaleza no será capaz de digerir en muchos años y que quedan diseminados por la montaña como testigo muerto de la voracidad codiciosa de la esencia del hombre, que explotó furiosamente las entrañas de esta tierra hasta que dejó de interesarle; para abandonar el valle dejando atrás chatarras y pueblos vacíos. Apenado por la tenebrosa estampa llego agotado a Eylie donde pasaré la noche.

57ème ETAPE: FOS-EYLIE EN HAUT


Pirineo Pirineos
Vagoneta
Santiago arrive à l´heure prévue au gîte de Fos pour préparer l´article prévu sur mon aventure qui paraîtra dans le prochain numéro de la revue Balades. Niveau photos, je ne me sens pas très à l´aise car je préfère être de l´autre côté de l´appareil, mais la conversation avec Santiago, grand connaisseur des Pyrénées et de la photo, se prolonge jusqu´à l´heure du dîner qui arrive sans préavis.

Le repas au gîte ressemble à l´un des douze travaux d´Astérix: de la cuisine commencent à sortir des plats de nourriture et des bouteilles de liqueurs des plus variées qui nous laissent tous satisfaits et contents.
Avant de me coucher, je jette un coup d´oeil aux prévisions météo, on annonce un “temps sensible”. Je m´assure que je ne consulte pas la page de l´horoscope et je vais me coucher sans savoir exactement quel temps il fera le lendemain.

La première partie de cette longue journée est une marche ennuyeuse sur route qui passe la frontière espagnole. Un panneau indique qu´il faut déclarer aux douanes si l´on entre dans le pays avec une quantité d´or de plus d´un million de pesètes; je rassemble mes souvenirs pour me rappeler ce que je transporte dans mon sac… je crois que non, mais de toute façon, je suis rassuré lorsque je me rends compte que cela était en vigueur avant d´entrer dans la Communauté Européenne; maintenant je peux passer autant d´or que je veux.

Dans le village de Melles, il y a des panneaux qui annoncent allègrement la présence de l´ours sur ces terres, et en arrivant, des paysans plaisantent avec les touristes comme moi sur la probabilité de le rencontrer.
- Vous avez vu la barbe que j´ai? Si je rencontre l´ours, le pire qui pourrait m´arriver c´est qu´il m´adopte ou qu´il me prenne pour épouse.
Je continue ma route avec le sentiment, qu´ici, l´ours est mieux accepté.
La route disparaît et, enfin, arrive un sentier beaucoup plus agréable pour marcher; il monte sans cesse; je dépasse le groupe de Français avec lequel j´ai partagé les deux dernières nuits en refuge, je marche vers le haut et rencontre Tommy, le berger. Je m´arrête pour parler avec lui, bien qu´il soit assez jeune, cela fait déjà de nombreuses années qu´il est berger, même si avant il était dans les Alpes. Il me raconte qu´avant, on laissait les troupeaux en liberté dans la montagne, mais que maintenant, du fait de la présence de l´ours, il a plus de travail et qu´il passe toute la journée à surveiller les brebis. Il est accompagné d´un bon livre et de sa chienne Fanny, qui selon lui, ne travaille pas très bien, mais qui est très sympathique. Je dis au revoir à Tommy en pensant que, peut-être, l´ours est une pièce de plus pour aider à résoudre le casse-tête de l´équilibre des activités humaines dans la nature. La solution n´est donc pas que disparaisse tout ce qui dérange l´homme, mais peut-être bien que l´homme revienne à la pratique des activités ancestrales qui, depuis toujours, lui ont permis de cohabiter avec le reste des habitants de la montagne.


Pirineo Pirineos
Tommy y Fanny
J´ai déjà dit à l´occasion que monter à un col c´est comme ouvrir un cadeau. Et bien monter au Col d´Auéran c´est comme ouvrir l´un de ces cadeaux où une boîte en contient une autre et comme ça pendant un bon moment jusqu´à ce que l´on perde patience et que l´on croit que le sommet n´arrivera jamais. Mais tout a une fin et la terre arrive à son dernier pli, s´ouvrant à une vue de haute montagne couverte par le brouillard et découvrant, au fond, la présence de l´Etang d´Araing. En arrivant au lac, je reprends des forces pour continuer, à nouveau vers la crête d´Araing d´où l´on voit la vallée de Biros. Le sentier continue à descendre incommodément vers les anciennes mines de Bentaillou; et de là à Eylie. En faisant attention pour ne pas glisser, je descends entre les cadavres de tours, câbles et wagons anciens qui servaient à transporter le minéral. Des cadavres que la nature sera incapable de digérer pendant de nombreuses années et qui sont disséminés dans la montagne comme des témoins defunts de la vorace avidité de l´essence de l´homme, qui a exploité furieusement les entrailles de cette terre jusqu´à ce qu´elle ne l´intéresse plus; pour abandonner la vallée en y laissant des épaves et des villages vides. Apeiné par cette image ténébreuse, j´arrive, épuisé, à Eylie où je passerai la nuit.


Imágenes de la jornada - images du jour

Comenta este artículo - ajouter un commentaire
Volver al inicio - retour au début



<< Anterior | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | < 10 > | 11 | Siguiente >>

Buscador


Resultados

Encuestas

Copyright InfoPirineo S.C. - Todos los derechos Reservados - 1996-2008
Gestiona: InfoPirineo S.C. - CIF: J22202774 - Avda Sudiera 38 1º 4ª - Ainsa Huesca España - Tel: 902.056.133 - Fax: 974.51.06.37