23/07/07.- Situado en la Comarca de la Garrotxa (Pirineo de Lleida), en este cementerio no hay lápidas ni cruces, las tumbas se marcan con una estaca y coordenadas GPS, y las cenizas se entierran bajo un árbol elegido por el difunto.
Vista de la Garrotxa
Lo llaman el Valle del Silencio, y en él se alberga el primer cementerio natural de España, situado entre Montagut y Oix, en las proximidades de Castellfollit de la Roca (Comarca de la Garrotxa - Lleida) ().
Tirar las cenizas de los difuntos al mar o esparcirlas en los bosques es una practica ya habitual en los países mediterráneos, y es una forma de reforzar el proceso de transformación continua que se da entre el nacimiento y la muerte. En el Valle del Silencio, este vínculo entre el principio y el fin se refuerza mediante la inhumación de las cenizas junto a un árbol escogido por el fallecido. Las cenizas alimentan al árbol, que crece y da frutos, y el finado se integra así en el ciclo natural. Esta idea romántica, que cuesta un mínimo de 1.000 euros, se lleva a la práctica con estrictos controles para no dañar el medioambiente.
En cada árbol solo se pueden enterrar un máximo de 12 personas a lo largo de 100 años, que es el tiempo que dura la concesión pactada en el contrato que se firma con la empresa impulsora de esta iniciativa. El cementerio no contiene cruces, lápidas ni fotos, y el cuidado del entorno es competencia exclusiva de la naturaleza y los cuidadores del valle, aunque los familiares y allegados pueden visitarlo siempre que quieran.
En el Valle del Silencio todos los árboles en los que se llevarán a cabo los enterramientos están catalogados y localizados a través de coordenadas GPS y mediante unas estacas numeradas. Por mucho que crezca el bosque o que este panteón vegetal cambie de forma, siempre se encontrará el lugar donde está enterrado un ser querido.
El cementerio es aconfesional, pero cuenta con una pequeña iglesia del siglo X, Santa Maria d'Escales, en la que se pueden celebrar ceremonias fúnebres. Aunque todavía no hay nadie enterrado desde se apertura el pasado 24 de junio, fecha que coincide con el solsticio de verano, ya se han firmado seis contratos y cuatro solicitudes. La mayoría son gente de mediana edad que afronta sin tabús el hecho de la muerte.