Las aguas que se adentran en cuevas y oquedades forman un mundo subterráneo de original belleza
29/08/07.- Seis cuevas de la cornisa Cantábrica y los Pirineos Atlánticos, entre ellas cuatro del Pirineo navarro, se unen bajo el lema "subsuelo sin fronteras", una iniciativa que pretende promocionar el turismo subterráneo y fidelizar al visitante con descuentos.
Cueva de Zugarramundi
Con el objeto de dar a conocer la riqueza del mundo subterráneo y los tesoros que guarda en sus entrañas, la cueva de Mendukilo, Zugarramurdi, Urdax, Arrikrutz, Pozalagua y Sara han puesto en marcha la iniciativa "El subsuelo sin fronteras", un hermanamiento que viene parejo con una promoción con descuentos para conocer estas seis cavidades, que consiste en un librillo que se obtiene en la visita de alguna de estas cuevas, que se sellará al comprar el ticket en cualquiera de estas cuevas, dando derecho a un descuento del 20% sobre la tarifa individual al titular del mismo. Asimismo, una vez sellado todo el documento, se tendrá derecho a un regalo en la última cueva visitada. Esta oferta tiene validez para todo el año excepto Semana Santa, los meses de julio y agosto y puentes.
La iniciativa, está dirigida para todos los aficionados al turismo bajo tierra, y pretende acercar al visitante al descubrimiento de estos recursos tan cercanos como desconocidos que se encuentran en la cornisa Cantábrica y los Pirineos Atlánticos, donde los macizos compuestos por rocas calcáreas albergan numerosas simas, sumideros y surgencias kársticas . En estos lugares de especial valor ecológico y natural se han conservado importantes vestigios del pasado del hombre y en algunos casos, sus paredes aún nos hablan de ritos populares ligados a leyendas pastoriles y mitos. La belleza de este paisaje no sólo se encuentra en la superficie, sino que encierran en sus cavidades parajes naturales de extraordinario valor, tanto que algunos han llegado a denominarlos el sexto continente.
Cueva de Urdax
Adentrarse en el mundo subterráneo y recorrer las entrañas de la tierra significa retroceder en el tiempo, conocer la historia, escuchar historias, o simplemente regalar a la vista la belleza de caprichosas formaciones que la naturaleza ha ido esculpiendo a lo largo de los siglos.