22/11/07.- Los animales se alimentan con bellotas y piensos de materia vegetal para que alcancen el peso ideal y poder ser vendidos a los vecinos de la Fueva Comarca del Sobrarbe (Huesca). De esta manera, se potencia a las pequeñas granjas de la zona y se mantiene viva la costumbre de hacer la matacía.
En tiempo de matanza se sacrifican uno o dos cerdos
Una de las principales fuente de ingresos de los habitantes del Valle de La Fueva () es la cría de cerdos. Allí, cuatro ganaderos alimentan a estos animales con bellotas y piensos de materia vegetal hasta conseguir que pesen una media de 160 kilos, frente a los 100 kilos habituales. Y es que los habitantes de la zona tienen gran interés en potenciar las pequeñas granjas de la zona y en no perder la costumbre de hacer la matacía.
Por esto mismo, los vecinos particulares son una gran parte de los clientes que estos ganaderos tienen en la zona. Luis Sanjoaquín, veterinario de la Agrupación Sanitaria del Porcino en Sobrarbe, asegura que las costumbres han cambiado, las personas trabajan fuera de casa y, al final, no tienen tiempo de criar a un cerdo. De esta manera, "nosotros hacemos el trabajo inicial y ellos terminan haciendo la matacía"'.
Por ahora, el negocio, fundado hace tres años, ha crecido de manera rápida y así lo confirman los datos. En el primer año se comercializaron 75 cerdos, en el segundo 150 y este año tienen 400 que se encuentran distribuidos en parcelas de 1.000 metros cuadrados. De estos 400, 120 serán comprados por los vecinos a un precio de 250 euros y los demás por el carnicero de Boltaña.
Campo cultivados del Valle de la Fueva
Los ganaderos trasladan a los animales de la granja al campo cuando alcanzan los 35 kilos. Allí, en unos terrenos verjados, se alimentan de la hierba y de las bellotas, "'a la vez que limpian el campo quitando las malezas causantes, en muchas ocasiones de los incendios", señala el veterinario.
Gracias a este trato, el cerdo, denominado "latón" en aragonés, es diferente al resto de animales porcinos que se crían en Aragón. El veterinario afirma que además del estancia en el campo y el alimento natural, "la genética ayuda bastante", ya que este tipo de cerdo es fruto de un cruce entre una cerda blanca y un barraco duro.
Engordar a los cerdos hasta que alcancen los 150 kilos es otra de las características del latón aragonés. Al fin y al cabo, "la grasa es la que da sabor a la carne y en la crianza de este cerdo la grasa es buena porque es vegetal", apunta Luis Sanjoaquín.