La Villa de Aínsa, declarada Conjunto-Histórico-Artístico a principios de los 70 , presenta en su Casco Antiguo, un conjunto uniforme y apiñado de casas enormemente armónico en el que destacan la esbelta torre de La Colegiata y el enorme recinto del castillo, casi tan grande como el resto del pueblo.
El Casco Viejo conserva casi totalmente las murallas que lo rodeaban. De sus puertas exteriores principales quedan dos en pie; La tercera desapareció a principios de siglo, al construir la carretera de acceso a la plaza. El privilegiado enclave de la villa, estas murallas y el potente castillo la hacían prácticamente inexpugnable.
Dentro de las murallas podremos disfrutar de la maravilla del románico en cada piedra, en cada rincón y trasladarnos mentalmente a lo que esta villa fue en tiempos medievales.
A pesar de que el Casco Antiguo en su conjunto es lo que más nos impacta a primera vista con su majestuosa plaza porticada, sus callejuelas y placetas que nos reflejan la pureza de un estilo y de una época, nos encontramos con una serie de monumentos que, por si solos, merecen una visita y por tanto nos obligan a una descripción detallada.
Arco del Hospital
Arco del Hospital: Junto a la fachada sur de la iglesia se levanta un enorme conjunto, unido a la colegiata por un gracioso arco románico. Se trata del antiguo Hospital, del que sólo quedan el exterior y alguna sala, con pinturas barrocas de escaso valor artístico. El arco da un carácter especial a la placeta de la iglesia y desde él se puede observar una magnífica panorámica del Valle del Cinca y de la Peña Montañesa. El interior del arco, al que se accede desde el prebisterio de la iglesia, debía ser la antigua sacristía, pues la actual es de obra muy moderna.
calle del casco antiguo de Aínsa
Calles: Las dos calles principales que discurren por el Casco Histórico tienen todo el sabor de épocas pasadas y es aquí, como en la plaza, donde puede apreciarse la pureza del conjunto, a pesar de alguna pérdida lamentable. La Calle Mayor, cerrada en sus dos extremos por sendos arcos, es un conjunto de nobles edificios, entre los que destacan Casa Arnal y Casa Bielsa con fachadas especialmente delicadas, de ventanas ajimezadas, con graciosos capitales de transición al gótico. Estas casas resaltan aún más frente a la rudeza del resto de la arquitectura ainsetana. El interior de Casa Bielsa así como el alguna casa de la Plaza Mayor, conserva su estructura primitiva. Hay que destacar también los subterráneos y bodegas de la casi totalidad de las viviendas.
La Calle Pequeña, de edificios mucho más humildes, va de la plaza de la iglesia hasta la de San Salvador, donde se levantaba la vieja abadía, derribada poco antes de la declaración de Conjunto-Histórico-Artístico. En esta placeta del Salvador, precedida por un porche, se levanta la vieja iglesia del mismo nombre, que tuvo cementerio hasta épocas muy recientes; es de enormes proporciones y su exterior está perfectamente conservado; el interior se ha perdido casi en su totalidad. Parece bastante más antigua que La Colegiata, aunque su interés es sólo relativo dado su actual estado.
Castillo de Ainsa
Castillo: El que fue potente conjunto está hoy en periodo de restauración. Conserva su impresionante conjunto amurallado y torreones cuadrangulares en sus ángulos. Impresionan de manera especial sus dimensiones inusitadas con una serie de arcos que sostienen el paso de ronda.
La Torre del Homenaje, del S.XI se encuentra hoy totalmente reconstruida. Se desconoce quién la construyó, si bien se le atribuye a Tiburcio Spanochi y se sabe que en 1610 estaba terminada. Se trata de una torre pentagonal de cinco pisos con saeteras y tejado a 2 aguas.
En la actualidad alberga el Centro de Interpretación de la Fauna Pirenáica, que cuenta con interesantes exposiciones así como con una sala de congresos completamente equipada para diversas actividades.
Castillo
Durante la época medieval se construyó un recinto alrededor de esta torre que hoy apenas es ya diferenciable, si bien el muro sur y la torre de ángulo sureste podrían ser también medievales.
En la actualidad, esta segunda torre está también totalmente reconstruida y alberga la sede de la Mancomunidad del Sobrarbe.
Un foso rodeaba el castillo en los costados Este y Oeste y parece que también en el Norte. En la actualidad el mejor conservado es el del lado Este.
Castillo
También resulta curioso saber que numerosos pasadizos subterráneos, la mayoría de ellos hoy cegados, comunicaban el castillo con las casas por un piso inferior a las bodegas de éstas.
Se trata pues de un conjunto arquitectónico que fue construido entre los siglos XI y XVII bajo el mandato de distintos monarcas como Sancho III el Mayor ó Felipe II. Era un conjunto defensivo perfecto no sólo por su amurallamiento sino también por su privilegiado enclave.
Cruz Cubierta
Cruz Cubierta: A unos 150 metros de la Plaza Mayor, arranca una pista asfaltada hasta los aparcamientos que, continuándola por una pista de tierra, nos llevará tras 1,5 km hasta el lugar donde, según la tradición, se libró la batalla de Sobrarbe.
Allí se levanta este pequeño monumento circular construido en honor a dicha batalla. Se trata de un templete con columnata toscana, hermosa verja de hierro forjado y cubierta piramidal. En su interior se sitúa el emblema de Aínsa y Sobrarbe: La Carrasca coronada por la Cruz.
Fue construida en el año 1655 pero tras ser derribada por un huracán en 1765 se reconstruyó por orden de Carlos III.
Es obligada la visita a este humilde monumento puesto que simboliza todo el sentido histórico de la Villa de Aínsa. Además podremos disfrutar de un hermoso paisaje y de una panorámica diferente de todo el conjunto artístico del Casco Antiguo.
Colegiata
Colegiata: La iglesia parroquial está dedicada a la advocación de Santa María, siendo uno de los templos más sobresalientes de todo el Sobrarbe y caracterizándose por su sobriedad y desnudez. Su construcción se inició a finales del S.XI y debió terminarse en la segunda mitad del S.XII. Su consagración tuvo lugar en 1181.
En su portada principal destacan 5 arquivoltas sobre columnillas y el crismón superior. La cripta conserva 18 columnillas con capiteles renovados y distinguidos por una “R”. Las bóvedas han sido rehechas y son de arista , a base de hormigón y ladrillo.
La nave es de arco ligeramente apuntado y el prebisterio contiene en su ábside una bóveda de horno. En él hay un Cristo de talla moderna y una Virgen gótica en madera policromada del siglo XIV.
Colegiata
La torre desempeñó un doble papel, religioso y militar, este último como torre vigía dados su óptimo emplazamiento y su considerable altura. Hizo escuela en la comarca y todos los campanarios del Sobrarbe, incluso los construidos en el S.XVIII., nos recordarán a éste. Sus dimensiones son únicas en el románico aragonés. Lo más notable es el cuerpo superior, con cuatro amplios ventanales con arquivoltas y capiteles decorados con rostros humanos y vegetales.
Desde la parte superior se divisa un magnífico panorama y el acceso está totalmente acondicionado para que los visitantes puedan subir a ella sin problemas.
El Claustro, al que se accede por la iglesia, tiene planta de pentágono irregular y fue construido entre los siglos XIV y XVI. Tuvo varios altares con sus retablos que fueron quemados durante la guerra civil. La belleza de este rincón radica en su sencillez y armonía.
Murallas
Murallas: De las murallas que protegían la ciudad, quedan en pie la casi totalidad de dos recintos.
El primero, que data del S.XI ó XII, encerraba el casco primitivo y acaba en la Plaza Mayor. De él quedan en pie 3 portales, los que cierran la calle Mayor y otro, al que puede llegarse desde el ábside de la iglesia, que daba acceso al pueblo por el lado Este.
Del conjunto más reciente, siglos XIV y XV, queda en perfecto estado el portal gótico que da acceso al pueblo por el lado Sur y lienzos de muralla que por sus lados Este y Oeste llegan hasta el castillo, con un arco bellísimo que da paso a la Plaza Mayor ( “arco de las escaleretas”). Parte del primitivo recinto ha quedado oculto por varias casas, como puede advertirse en el trecho de calle existente entre el Portal Bajo y el arco gótico del lado Sur.
Plaza Mayor
Plaza: Resulta difícil que las fotos o el texto puedan reflejar la grandeza de esta plaza que fuera en el pasado escenario del antiguo mercado de la Villa.
Se encuentra fuera del primer recinto amurallado y debió construirse a lo largo de los siglos XII y XIII, en el momento de máxima expansión de la villa. Está abierta al Norte, y al Sur, cerrada por la primitiva muralla, que hoy es visible perfectamente en el edificio del Ayuntamiento y en el arco que da acceso a la Calle Mayor.
Su planta es trapezoidal y sus lados Este y Oeste son una armónica sucesión de fachadas y arcadas de medio punto y ojivales. Las dimensiones de la plaza así como la nobleza de sus casonas, han justificado que se pueda considerar esta plaza como la más hermosa de las medievales de España y, tal vez, la única que conserva todas sus construcciones originales.
Plaza Mayor
Los días de feria, la plaza recupera su verdadero sentido y nos traslada a épocas pasadas cuando se concentraban mercaderes de toda la Corona e incluso del extranjero. Esos días la plaza se llena de color y de ruido pero, generalmente, es un lugar de silencio y soledad, propio de un pueblo pirenáico.
En el lado Este están las “escaleretas” que llegan hasta un portal exterior donde son visibles una serie de arcos ojivales de viejas construcciones hoy desaparecidas.
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