Pirineo, Pirineos


Viejas y Valiosas... Leyendas del Pirineo


Inicio Costumbres y Tradiciones






I. Introducción
II. Leyendas del Pirineo Navarro
III. Leyendas del Pirineo Aragonés
IV. Leyendas del Pirineo Andorrano
V. Leyendas del Pirineo Francés
VI. Leyendas del Pirineo Catalán

III. LEYENDAS DEL PIRINEO ARAGONÉS

1. El nacimiento del Monte Perdido

El Monte Perdido es la tercera cumbre de la cordillera pirenaica y es también el escenario de diversas leyendas. Entre ellas, quizás la más bonita sea la que alude a un Palacio Mágico que existe en su cima. Según cuenta la leyenda, este maravilloso Palacio fue construido en el origen de los tiempos por el mítico Atland, el cual hechizó la construcción para que no pudiera entrar cualquiera. Protegido por murallas y torreones de materiales pulidos, en su interior se cobijaba una vasta extensión de jardines y prados que evocaban el mismísimo paraíso terrenal. Pero el Palacio permanecía hechizado y tan sólo era posible entrar en él a lomos de un caballo volador.
Pirineo Pirineos
Monte Perdido
Otra de las leyendas en torno al nacimiento del Monte Perdido es aquella que cuenta que existía en los pirineos un ermitaño muy alto que prefería vivir alejado de la sociedad, por ello la gente le tenía un profundo temor. Un buen día, un cazador orgulloso decidió ir a cazarlo y darle muerte. Lo mató y cuando volvió al pueblo fue a contarlo a sus vecinos y en el preciso instante que daba la noticia cayó un rayo sobre él. Tras esto, de entre las nubes, apareció un monte, era el alma del ermitaño, y se llamó Monte Perdido.
Otra interpretación de la formación de la mítica montaña dice que acudió un pobre mendigo a un pastor montañés y le pidió algo de comida. El pastor, duro de corazón, le reprochó que él también tenía hambre. El mendigo insistió y el pastor le dio la espalda, así que el mendigo le dijo “Te perderás por avaricioso, y allí dónde te pierdas saldrá un gran monte, inmenso, tan grande como tu falta de caridad”. Y dicen que se nubló el cielo, se espantaron todas las ovejas y el perro, lo perdió todo y él se convirtió en el monte perdido.

2. La Cruz del Sobrarbe

A las afueras del pueblo medieval de Aínsa se eleva un templete en recuerdo de la batalla que ganaron los cristianos a los musulmanes,
Pirineo Pirineos
La Morisma de Ainsa, recuerdo de la batalla entre moros y cristianos
una batalla en la que la leyenda dice que se les apareció una cruz en llamas sobre una carrasca, lo cual fue todo un revulsivo para las mermadas fuerzas de los sobrarbenses. En la actualidad Aínsa sigue celebrando la fiesta de La Morisma en la que se rememora el triunfo de los ejércitos cristianos sobre los musulmanes a la puertas de la villa en el año 724. Según la leyenda, antes de la batalla, el número de musulmanes era muy superior al de los cristianos, sin embargo éstos vencieron gracias al ánimo que les dio su jefe Garci Jiménez, pero sobre todo porque en plena lucha se les apareció sobre una carrasca una gran cruz roja resplandeciente, lo cual fue tomado como un buen presagio.
Testimonio de la enorme trascendencia de este hecho legendario es que hoy en día la carrasca y la cruz roja se mantienen en el escudo de la comarca del Sobrarbe y en el de la propia Comunidad Autónoma de Aragón.

3. La Balsa de La Mora

En todo el Pirineo aragonés son numerosos los ibones o lagos de alta montaña, que han quedado como recuerdo del tiempo de los glaciares.
Pirineo Pirineos
Basa de la Mora o ibón de Plan, cuna de multitud de leyendas
Son espacios agrestes de una belleza natural portentosa y lugares para la ensoñación, cuna de multitud de leyendas, como en el caso de la Basa de la Mora o Ibón de Plan.Subir caminando desde Plan hasta el ibón del mismo nombre supone una excursión fabulosa, pero subir el día de San Juan y pasar la noche arriba, puede proporcionar un espectáculo realmente excepcional, o al menos eso nos cuenta una leyenda local. Según ésta, en la noche de San Juan emerge sobre las aguas del ibón la figura de una mora que comienza a bailar al mismo tiempo que se mueven serpientes enroscadas por su cuerpo adornado con brillantes joyas. Se dice que la joven es el espíritu de una mujer musulmana que se perdió en estas montañas huyendo de las violentas luchas entre moros y cristianos, y su espectro quedó preso en este ibón, aunque no todo el mundo lo puede ver. Sólo las personas de buen corazón disfrutan con esta visión, cuya creencia es tal que incluso da nombre al ibón, ya que en la zona se le conoce como Basa de la Mora.

4. Las Brujas de la Nochebuena

Cuenta la tradición que las brujas del Pirineo se reunían todas las Nochebuenas en el pico del Turbón, donde se realizaban aquelarres y misas satánicas. En un pueblo cercano, las Nochebuenas las pasaban con felicidad, abundantes comidas y misas del gallo.
Pirineo Pirineos
Macizo del Turbón, lugar de reunión de las brujas del Pirineo
Un año, una familia (la casa del señor Tomás) salió en pleno (menos la abuela, ya vieja, que quedaba en cama) a la misa del gallo a medianoche. De vuelta, para continuar con la fiesta, el señor Tomás acudió al corral a por vino y observó que su mejor mula llamada Capitana estaba muerta y con unos arañazos en el cuello y la fiesta acabó allí. Al año siguiente se pudo comprar un nuevo mulo al que llamó Carbonero, y en la nochebuena, al regresar de la misa del gallo vieron que el mulo estaba desangrándose por el cuello. Todos quedaron estupefactos, la historia se había repetido de nuevo. Al año siguiente el hijo de Tomás, Antonier, decidió quedarse en la cuadra a vigilar. Cuenta la historia que con el calor que había en la cuadra el joven Antonier se acabó durmiendo, pero despertó a medianoche y notó a los mulos nerviosos, intentó encender un fósforo, pero tras encenderlo algo lo apagó. De nuevo volvió a intentarlo y pudo observar un gato negro en el lomo de una de las mulas. Tomó un garrote y le dio con todas sus fuerzas al gato. Cuenta la leyenda que al día siguiente la abuela amaneció malherida en una pierna.

El pueblo oscense de Tella (comarca del sobrarbe) fue también uno de los lugares preferidos por las brujas para celebrar sus macabros aquelarres y hechizos. Hoy día la población acoge un museo dedicado a la bruja donde se recogen diversas historias relacionadas con la habitual presencia de brujas en la población, y hasta se tiene constancia de la Danza d’as Bruxas que todavía se baila en el pueblo.

5. La montaña de Formigal

Anayet y Arafita eran tal vez lo dioses mas pobres de la montaña, les habían despojado de sus pinares y abetales, hasta sus ganados escaseaban en sus senderos, que se habían convertido en pasos de contrabandistas. Anayet y Arafita eran trabajadores, honrados y felices y tenían una hija preciosa, la diosa Culibilla a la que el cielo doto de todas las bellezas y cualidades. Nada quería saber nunca de las pretensiones de todos los dioses pirenaicos. Sus mejores afectos eran hacia los corderillos que competían en blancura con los inmensos heleros y glaciales que rompían el verdor de sus montañas.Y más aun amaba a las humildes y trabajadoras hormigas blancas que durante el verano continuaban blanqueando la montaña, hasta el punto que Culibilla la bautizo con el nombre de Formigal.
Pirineo Pirineos
Ibon y pico Anayet

La tranquila paz se acabó el día que Balaitus se enamoró ardientemente de Culibilla. Balaitus era fuerte, poderoso, temido por todos y nadie se oponía jamás a sus deseos. Él amasaba las terribles tormentas del Pirineo y forjaba los rayos capaces de destruir todo lo que le apeteciera. Era violento como ninguno cuando se enfadaba y hacia correr sus carros por encima de las nubes, estremeciendo hasta los cimientos de las montañas.
Culibilla lo rechazó, pero en mal momento ya que a él era la primera vez que lo rechazaban, y juró raptarla.
En tres zancadas dicen que se presentó Balaitus ante Culibilla, decidido a cumplir su propósito. Las montañas todas estaban atónitas, sin atreverse a defender a la diosa. Y dice la leyenda que entonces Culibilla, al verse perdida, grito: ¡A mi las hormigas! A millares acudieron de todos los sitios las hormigas blancas que empezaron a cubrir a Culibilla ante los ojos de Balaitus que, horrorizado, emprendió la huida. Culibilla, en el colmo de la amistad y el agradecimiento, se clavó un puñal en el pecho para guardar dentro junto a su corazón a todas las hormigas: es el foru de Peña Foratata. Y cuenta que los que suben al Forau de la Peña pueden claramente los latidos de Culibilla, la diosa agradecida. Y aseguran también que en Formigal, desde entonces, ya no hay hormigas blancas: todas las tiene ella.


Volver al inicio

<< Anterior | 1 | 2 | 3 | < 4 > | 5 | 6 | 7 | Siguiente >>

Buscador


Resultados

Encuestas

Copyright InfoPirineo S.C. - Todos los derechos Reservados - 1996-2008
Gestiona: InfoPirineo S.C. - CIF: G22202774 - Avda Sudiera 38 1º 4ª - Ainsa Huesca España - Tel: 902.056.133 - Fax: 974.51.06.37