20/03/08.- El alcalde del pueblo de Sarpourenx, en los Pyrénées Atlantiques de Francia, ha dictado un bando que prohíbe morirse a los vecinos, por falta de espacio en el cementerio, aludiendo las severas sanciones en las que podrían incurrir.
El alcalde de Sarpourenx (), Gérard Lalanne, ilegalizó las muertes porque en su pueblo no hay más lugar para tumbas. El alcalde, de 70 años, que se presentó a las municipales francesas del pasado 9 de marzo para afrontar su séptimo mandato, tiene publicado desde el 13 de febrero un bando en el que indica expresamente que todo vecino que no tenga comprado un espacio en el cementerio del pueblo no puede morir, bajo pena de ser severamente sancionados.
La medida entró en vigencia el 13 de febrero y dispone "severas sanciones" para cualquiera de los 260 habitantes de Sarpourenx que no la respeten.
Cementerio
La crisis en el cementerio local se intensificó con la resolución del tribunal administrativo de Pau, capital del departamento de los Pirineos Atlánticos, que prohibió la expropiación de un terreno privado de cinco mil metros cuadrados vecino al cementerio que permitiría hacer el cementerio municipal 400 m2 más grande. El 11 de enero, el tribunal concluyó que los intereses de la familia propietaria del terreno estaban por encima de la operación que pretendía llevar a cabo el alcalde. Éste se lamentaba: "Con esos metros, habríamos estado tranquilos durante siglos."
Ante ese fallo, Lalanne dispuso que todo habitante del pueblo que fallezca puede ser “severamente castigado”. "No puedo enterrar a más gente. El primero que se muera, se lo mando a la persona responsable de que no amplíen el cementerio", afirmó Lalanne en declaraciones televisivas. Reconoció que el problema es muy serio y explicó: "Créanme, vivo momentos difíciles. A lo mejor, para algunos tiene gracia, pero no para mí".
La noticia ha provocado hilaridad en los medios galos. Sin embargo, Lalanne cree que el problema es muy serio y asegura que no puede enterrar a más gente. De momento, al parecer, los vecinos acatan la inmortalidad por decreto. De hecho, en 2007, sólo falleció una persona. Los más pesimistas se consuelan diciendo que siempre les queda la incineración. "Una urna no ocupa mucho espacio", aclaraba unos de los vecinos del pueblo a la misma cadena. Con esta decisión, el alcalde saliente de Sarpourenx emula a su homólogo de Cugnaux (Alto Garona), que tuvo el mismo problema el año pasado y consiguió su objetivo.