Torla, en el Alto Valle del Ara y puerta del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, ha mantenido también su Carnaval tradicional. Incluso trabajando con los más ancianos de la zona, ha rescatado recientemente uno de sus elementos principales: el juicio a Carnabal.
Torla
Quizás el rasgo más peculiar de este Carnaval, el que lo diferencia de los demás, es el hecho de que las faltas y culpas de los vecinos se representan en un ser vivo, una persona de carne y hueso, frente a los muñecos de Chistau, Bielsa, Nerín y otros puntos del Pirineo.
Este hecho conlleva que el juicio y muerte del Carnabal, pues así se llama el personaje, cobre mayor emoción e inquietud.
Días antes llegan los rumores de que se ha visto a Carnabal en lugares próximos a la población, normalmente en los montes de Ordesa. Finalmente será apresado y capturado por el Tenedor, personaje encargado de vigilarlo y llevarlo atado con una cuerda.
Carnabal preso en Torla
Carnabal es representado por uno de los mozos del pueblo, que se viste con sacos y pieles que le cubren espalda y cabeza; sobre ésta se colocan dos pares de cuernos de diferente tamaño que le dan un aspecto macabro y horripilante. Cuando llega a Torla, le está esperando un numeroso grupo de personas, todas ellas ocultas tras un disfraz, para recitarle un romance que narra como va a ser juzgado y muerto para pagar sus culpas.
El Tenedor paseará a Carnabal por las calles del pueblo. El personaje asusta a los niños e intenta escapar continuamente. Después de "bien farto y con buenos tragos de más", se procede a hacerle un juicio popular, acusándole de todas las desgracias acaecidas durante el pasado año, por ejemplo: "te acuso de que este año nos vuelva a faltar agua en o lugar", y Carnabal intenta defenderse pero siempre sin éxito: "Del agua no me acuséis, pues yo no la pruebo en to l'año, lavarme no me lavo y si la bebo me hace daño".
Carnaval de Torla
Después de numerosas acusaciones, un tribunal, compuesto por un juez y el clero que se denomina "de la Santa Inquisición", lo condena a muerte, dandole una última voluntad que, generalmente, suele ser besar a una moza. A continuación, se le relatan una serie de dichos acotándole todos los lugares por los que se puede escapar, y acto seguido, se encañona a Carnabal y se procede a su muerte ficticia para dar paso al baile y a la fiesta.
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