El valle del Madriu-Perafita-Claror de Andorra, en el Pirineo andorrano, ha sido declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, culminando un proceso que comenzó en el año 2000 para la protección y gestión sostenible del citado entorno.
El valle de Madriu representa el 10% del territorio andorrano y conserva un patrimonio natural y cultural de gran valor, configurando el paisaje cultural más extenso del Principado.
A la inciativa puesta en marcha por Gobierno de Andorra, los "comuns" de Encamp, Andorra la Vella; Sant Juliá de Lòria y Escaldes-Engordany, la comisión nacional andorrana por la Unesco (CNAU) y el comité Nacional andorrano de ICOMOs, se ha sumado la colaboración de los propietarios de los terrenos particulares del valle y numerosas entidades, asociaciones e instituciones andorranas, lo que ha permitido lograr que este valle haya sido declarado Patrimonio Mundial por parte de la Unesco.