Mientras los circos glaciares estuvieron presentes en el macizo de Posets y actuaron sobre el terreno montañoso, fueron horadando el suelo producciendo agujeros en los cuales, tras la retirada progresiva de los hielos, surgieron pequeños ibones, entre los cuales se encuentra el de los Millares (ibon d'es Millars, piedra, en aragonés).
Tiempo: 4.3O h. a 5 h.
Desnivel: 900 m.
Dificultad: Media. En invierno y primavera, peligroso por la nieve dura y las avalanchas. Se requiere el uso de piolet y crampones. Es recomendable realizar esta travesía en la época estival.
Descripción: Tomaremos el camino desde el refugio de Biadós (1.745m), tomando el sendero balizado GR-19 que cruza aguas arriba el río Cinqueta de Añes Cruces, encontraremos en la otra orilla el refugio de Es Plans (5 minutos). Tomaremos una pista forestal rodeada de bosque de pino silvestre que,remontando el valle de Ribereta, nos llevará a una cerca de ganado que cruzaremos; abandonaremos la pista un poco más adelante en las proximidades de un cartel indicador. Marcas rojas y blancas de sendero de gran recorrido nos llevan al corazón del circo de Millares, por el collado de Castellazo ( 1704 m.); atravesaremos canchales, bosques de pino negro y fuertes pendientes barridas en primavera por las avalanchas de nieve. Al llegar a la confluencia de un barranco que desciende del pico Espadas con otro que trae sus aguas de Millares (2275 m), y que forma un salto de agua, se acomete en zigzag la última cuesta destacable de este recorrido. Se deja en ese punto la variante de la senda de gran recorrido que va a cruzar al valle del río Ésera bajo el pico de la Forqueta. Cien metros de desnivel por encima, con un pequeño esfuerzo adicional, se llega al ibon de Millares (2,353 m), el mas oriental de todo el circo glaciar. Estamos en la zona de contacto entre el granito propio de las crestas y otros materiales característicos como son los esquistos plegados del macizo de Posets. Podemos observar en ese lugar las ruinas de la casa donde se alójaron los trabajadores que se dedicaron a construir la presa.
Aún merece la pena hacer un esfuerzo mayor, de 30 minutos, para ganar ciento cincuenta metros más de altura y acercarse a los ibones y charcas de Lenés (2.508 m). Aquí hay que mirar al macizo para situarse frente a frente con el resplandor de los ventisqueros, para reconocer las agujas graníticas que nos separan del valle de Eriste, y para saborear el ambiente de retiro que aún disfrutan estos circos e ibones del Pirineo aragonés. Incluso en avanzado verano podemos encontrar nieve en sus orillas. Pasaremos por unas próximas cabañas de pastores, totalmente en ruinas, y bajaremos en dirección NE por terreno granítico siguiendo una senda bien señalizada por mojones, hasta topar con la cubeta del ibón d’es Mulata (5 h ). Éste se encuentra resguardado por un sinfín de tresmiles.
En ese punto, si vamos bien de tiempo, podemos ascender al próximo Pico de la Solana (2.525 m), donde encontraremos un buen balcón del valle de Chistau. Una vez en el collado, prestaremos especial atención a los mojones que nos enlazarán con el próximo ibón, siguiendo por terreno irregular y pedregoso, siempre en dirección E.
Cruzaremos el desagüe del ibón por el lugar más
evidente y, ya en la otra orilla, toparemos con una
cabaña en lamentable estado. Emprenderemos el
marcado descenso por un camino bien trazado, pasando por una ladera pedregosa. Al poco, hallaremos el camino balizado como GR-l 1-2, que de seguirlo en su ascenso nos llevaría al collado de la Forqueta o de Eriste. Localizaremos la bifurcación por un panel informativo. Seguiremos nuestro descenso, siempre siguiendo las marcas de GR. Al poco volveremos a encontrar el pinar que nos había acompañado las primeras horas de ascensión. El descenso es acusado, marcando lazadas entre zonas de vegetación muy frondosa. Llegaremos al barranco de la Ribereta (5 h 30 mm), cruzaremos el río y proseguiremos el descenso por una camino que discurre por el margen derecho del valle de la Ribereta.
Ya llegando a las proximidades de las granjas de
Biadós alcanzaremos un llano herboso, cerca del río (6 h). Dejaremos las marcas de GR que se dirigen a Biadós y nos desviaremos a nuestra izquierda (NO) por un camino marcado de color verde, que nos conducirá al río (hay que prestar especial atención a este punto), lo cruzaremos por un modesto puente de madera y proseguiremos por una fina senda entre bosque. Alcanzaremos la Borda de las Espadas (6 h 15'). Descenderemos por terreno herboso hasta topar con una ancha pista. La seguiremos hacia la izquierda en suave bajada, hasta hallar de nuevo el refugio d’es Plans (6h 35'); sólo nos quedará reseguir el camino de ida hasta el campamento Virgen Blanca (6 h 40').