HISTORIA
El parque nacional es uno de los lugares pirenaicos de los que inexcusablemente menos información se posee. Los hallazgos más antiguos conocidos en la actualidad corresponden al Paleolítico superior, período del cual provienen los trazos sobre arcillas hallados en la Cueva del Forcón, situada en la Sierra Ferrera. A la Edad del Cobre y del Bronce pertenece el dolmen de Tella, monumento megalítico típico de los pobladores del Neolítico. También al Bronce pertenece el hacha, llamada de talón, encontrada en las proximidades de Vió.
La toponimia ha dejado también la huella imborrable del paso de pueblos de lengua vascona, dejando numerosos nombres en nuestra geografía propios de ésta. Las primeras referencias escritas que hablan de un poblado en el Pirineo aragonés son las de los historiadores romanos, que citan a los Iaccetanos en el siglo III antes de Cristo. Sin embargo, se desconoce si éstos ocuparon el Sobrarbe y la Ribagorza. Este desconocimiento ha dado lugar a todo tipo de fantasías históricas, sólo está claro que, debido a que la cuenca del Ara y el Cinca fue una vía natural de penetración, los musulmanes se asentaron hasta la altura de Boltaña, siendo la comarca el último territorio aragonés que fue liberado por su dominio. Los altos valles de Broto, Vió, Bielsa, Tella y Gistaín debido a su aislamiento geográfico, no tuvieron nunca una ocupación efectiva, lo cual impidió también la constitución de entidades políticas autónomas. Únicamente el valle de Gistaín recibió ayuda de la vecina Francia, pasando a depender de los Condes de Tolosa a comienzos del siglo IX. Los otros valles de la comarca fueron territorios por los cuales se extendió el Condado de Aragón, allá por el siglo X. Posteriormente y a raíz de la muerte de Galindo Aznar II en el año 925, su hija heredó todos estos territorios, que pasaron a formar parte de la Ribagorza al unirse ésta en matrimonio con el conde ribagorzano Bernardo I. La situación permaneció así durante un largo período, hasta que en el siglo XI Sancho el Mayor de Navarra anexionó las comarcas de Sobrarbe y Ribagorza al Reino de Pamplona. A su muerte, éste cedió a su hijo Gonzalo el Condado de Sobrarbe y Ribagorza, ya con título de Reino. La posterior muerte violenta de Gonzalo en el año 1037 hizo sucesor a su hermano Ramiro I, primer rey de Aragón, aprovechando la ocasión para apoderarse de ambos territorios, que nunca más volverían a separarse del Reino de Aragón. El único período de independencia absoluta que ha tenido jamás el Sobrarbe como Reino fue de 1035 a 1037.
COSTUMBRES Y TRADICIONES
La cultura y las tradiciones del parque están íntimamente ligadas a las de la antigua comarca del Sobrarbe; tierra llena de atractivo, donde la historia medieval de la reconquista hacia el sur se halla grabada en los restos de castillos, casas-fortaleza, ermitas, etc. El Sobrarbe fue junto con la Jacetania una comarca enormemente vinculada a la gestación de lo que seria el Reino de Aragón.
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La comarca del Sobrarbe, por su situación geográfica entre grandes montañas, ha conservado hasta tiempos recientes gran parte de las formas de vida tradicional que caracterizaban a los montañeses pirenaicos, consistentes en una economía de subsistencia basada en la agricultura y la ganadería. Este hecho ha condicionado no solamente la prosperidad de sus habitantes, sino que ha influido decisivamente en el modelado de los paisajes que actualmente podemos contemplar. Algunas costumbres muy arraigadas todavía perduran, otras han desaparecido por el cambio que impone el paso del tiempo, quedando recluidas en museos etnológicos. Generación tras generación, de forma oral o escrita, se han transmitido diversas manifestaciones culturales de enorme interés. En muchos casos, éstas son el reflejo de una serie de mitos y temores provocados por el aislamiento en un medio hostil y la existencia de una serie de fenómenos de origen natural que condicionaban su subsistencia y sobre los cuales sus pobladores no podían ejercer ningún tipo de control.
La economía autosuficiente de los altoaragoneses se rige por la casa tradicional, institución básica sobre la que se asientan todos los aspectos relevantes de la vida económica, social e ideológica de los pueblos pirenaicos. Resulta difícil definir con claridad la estructura básica de la casa, si bien ésta se compone por regla general de un matrimonio, uno o varios varones solteros que completan la fuerza del grupo, mas las tierras, el ganado, las casas y el resto de los bienes que puedan formar su patrimonio. En la estructura social de ésta se asume la figura del heredero varón que, por norma general, es el hermano mayor, los demás hermanos de su generación estarán destinados a quedarse como tiones en la casa (solteros/as) o a emigrar hacia otros lugares. De forma general para todo el Alto Aragón, los dos ejes alrededor de los cuales giraba el autoconsumo eran las hortalizas del huerto familiar y los animales de corral, especialmente el cerdo.
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En cuanto al aspecto lingüístico, los habitantes de los pueblos del entorno del parque se han comunicado a lo largo de varios siglos con modos propios de expresión, provenientes del latín vulgar. En la mayor parte de la comarca del Sobrarbe se conservan diversas variantes locales, más o menos castellanizadas, de la lengua aragonesa. En la actualidad se mantienen, aunque con un uso reducido, el belsetán y el chistabín en los valles de Bielsa y Gistaín. Estos dialectos se conservaron de forma más íntegra que en otros lugares, debido al aislamiento que sufrieron estos valles.
La agricultura tradicional tuvo un problema principal, originado por la existencia de pendientes más o menos acusadas que condicionaban su aprovechamiento, siendo el método más utilizado el cultivo en bancales de cereales y su aprovechamiento posterior como prados de siega, productores de hierba para el ganado durante el invierno. La ganadería se caracteriza por la existencia de puertos de verano en la alta montaña, en donde abundan los prados desde el mes de mayo hasta el mes de octubre, y montes de invierno, situados en el bajo Sobrarbe o incluso en el valle del Ebro, en donde el ganado aprovechaba otro tipo de especies pastables. Este tipo de explotación transhumante todavía perdura en la actualidad.
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