el proceso de colocar los tramos o "trampos" se realiza en la "placha" junto al río
Las plataformas utilizadas para descender las aguas reciben distintos nombres según la zona geográfica en la que nos encontramos. Así, en Navarra, se llaman almadías; en Aragón, navatas, y en Cataluña, rais. No obstante, son distintas denominaciones de una misma realidad: grandes plataformas de troncos con una superficie superior a los cien metros cuadrados y un peso de varias docenas de toneladas formadas por troncos hábilmente entrelazados por jarcias vegetales.
La época de mayor tráfico era el periodo comprendido entre abril y junio. Previamente, en los meses de invierno se llevaba a cabo la construcción de las balsas, que se realizaba de forma similar en los distintos valles.
El "atableo" o colocación homogénea de los troncos
En el Sobrarbe, aprovechando la temporada de frío
intenso, los navateros acudían al bosque para talar los pinos y los abetos con los que después se construía la embarcación. La única herramienta
utilizada para ello era lo que se conoce como astral o hacha. A continuación, una vez que los troncos se habían secado, se sacaban del monte con la ayuda de machos y bueyes. Una vez arrastrada la madera hasta algún barranco, comenzaba el descenso hasta el gran río para el posterior trabajo del navatero. Después se depositaban en la playa fluvial, también denominada "placha", un lugar llano situado junto al río donde se armaban las estructuras flotantes. A continuación, se procedía a la formación de los "trampos" o tramos de la navata y al "atableo" o colocación homogénea de los troncos. Luego se realizaba el "adobe", que es como los navateros llaman a la preparación de los maderos por sus dos extremos. Tras aplanar las puntas de los troncos y barrenarlos para pasar los verdugos, se procedía a atarlos con "verdugos de sarga". Con la atadura de los troncos, se completaba un trampo y con varios trampos se formaba una navata.
Soporte del timón atado con nudos de sarga
Por su parte, los almadieros navarros, después de cortar los árboles, procedían a destajarlos para dividirlos más tarde en varios maderos de longitud variable. Los que medían cinco varas se llamaban
decén; los de seis, docén; los de siete varas, catorcén, y los de ocho, secén. Cuando los maderos medían más de ocho metros, se denominaban aguilones y cuando oscilaban entre 8 y 12 metros, velas. Tras escuadrar el tronco, éstos se marcaban con un cordel impregnado en carbonilla que se extendía a lo largo del mismo en ambos costados. A continuación, los almadieros más veteranos de la cuadrilla llevaban a cabo lo que se conoce como tallado o labrado a escuadra. Una vez terminada esta tarea, que requiere experiencia y saber hacer, se sacaba el tronco del bosque aprovechando los descensos de los barrancos o arrastrados por machos o mulas. Cuando los troncos llegaban a la orilla del río, se taladraban los extremos para unirlos después con jarcias vegetales. En este momento, las almadías ya estaban listas para navegar por el Esca.
5.1.- El proceso de construcción paso a paso
los troncos preparados
Los maderos se atan con verdugos de sarga
Se precisan varias personas para realizar esta tarea
el atado de los troncos es una tarea entretenida
Los troncos atados con "verdugos de sarga"
una vez armados los troncos en la "placha" se echan al río
Con la atudura de los troncos se completa un "trampo".
Varios "trampos" forman una navata
atado de dos "trampos"
La única herramienta utilizada es el hacha o "astral"
El timón ya está preparado atado al soporte con las jarcias vegetales o sargas
La navata preparada para navegar
Con el timón se dirige la navata aguas abajo
Se necesita abundante caudal de agua para que la navata vaya río abajo sin contratiempos