Uno de los renos recién nacidos en el Parque Faunístico de los Pirineos.
En los últimos días, dos nuevos renos de color canela han nacido en el Parque Faunístico de los Pirineos, Lacuniacha (Valle de Tena). Con éstos, ya son cuatro los ejemplares recién nacidos que pueden contemplarse en el bioparque, ubicado en la localidad de Piedrafita de Jaca.
El pequeño sarrio también acapara buena parte de las miradas.
El primer alumbramiento de la temporada lo protagonizó el pasado 23 de abril una hembra de reno, de color blanco, a la que siguió siete días después un pequeño sarrio del que todavía se desconoce si es macho o hembra.
Los visitantes que recalan en el parque se quedan sorprendidos por la rapidez con la que estos pequeños se incorporan a la vida cotidiana. A los pocos días de su alumbramiento, todos ellos se desplazan con enorme soltura, investigando el entorno que les rodea e imitando en todo momento los gestos de sus madres.
Como la progenitora fue criada con biberón no extraña a los seres humanos, lo que facilita el acercamiento de las crías a las personas que se aproximan para verlos.
Los renos, que habitan en Lacuniacha, proceden de Suecia y Francia. Esta especie difiere de los demás cérvidos en que las hembras también tienen astas. Sus pezuñas, que son anchas, pequeñas y aplanadas, presentan importantes hendiduras para ofrecer al animal un apoyo sólido sobre la nieve. Es habitual que las hembras y los ejemplares jóvenes vivan en manadas, mientras que los machos lo hacen en grupos aparte aunque se unen a la manada en la época de celo. El
apareamiento tiene lugar entre los meses de septiembre y octubre. Tras una gestación larga, que puede prolongarse por espacio de 246 días, se produce el parto en el que nacen una o dos crías que dejan de mamar a los dos meses.
En la época estival, los renos suelen alimentarse de hierba, junco, plantas herbáceas o huevos de ave. Con la llegada del frío, los líquenes, los brotes y las raíces de matorral constituyen su dieta básica. Otra de las curiosidades de estos animales es que pierden sus astas de forma diferente en función del sexo. Así, los machos se quedan sin astas en invierno para recuperarlas en abril, mientras que las hembras las pierden en mayo-junio. En cautividad, pueden vivir hasta 20 años, mientras que en estado salvaje la esperanza de vida desciende drásticamente hasta los
4,5 años.
Por lo que respecta a los sarrios, en el norte de España viven dos subespecies diferentes: el rebeco, que habita en la cordillera Cantábrica y el sarrio, que lo hace en los Pirineos. El sarrio, que es más corpulento que el rebeco, tiene cuernos con forma de garfio, que se desarrollan año tras año sin caerse. Así, contando el número de estrías podemos conocer la edad del animal. Como todos los bóvidos, tanto los machos como las hembras portan esta peculiar cornamenta.
Estos ejemplares se mueven durante el día entre los lugares de alimentación y descanso. Los pastos, las plantas herbáceas, los líquenes, las hojas de matorral y el musgo son su principal alimento, aunque con la llegada del calor se decantan por tallos frescos. Los machos son solitarios hasta la época de celo en la que tratan de conquistar al mayor número posible de
hembras para formar su harén. Los combates son frecuentes y violentos. Para atemorizar al contrario, los sarrios tensan las patas colocándose de costado uno al lado del otro. En un intento de parecer más grandes, erizan los largos pelos dorsales que adornan su columna vertebral y que conforman el pelo de gamuza, muy apreciado en las regiones alpinas. En la época de celo, braman para atraer a las hembras, además de restregar sus cuernos contra las ramas bajas
o los matorrales. De esta forma, extienden una secreción aromática que generan las glándulas situadas en la base de los cuernos. Los expertos indican que con esta sustancia delimitan su territorio y excitan a las hembras de la manada. El celo tiene lugar entre octubre y diciembre. La gestación dura de 153 a 180 días y los alumbramientos se desarrollan entre abril y junio. Las crías son amamantadas durante seis meses y suelen permanecer un año al lado de su madre. Son extremadamente hábiles y pueden llegar a saltar desfiladeros de hasta 6 metros de ancho. Para ello, disponen de unas pezuñas perfectamente adaptadas a las exigencias de un trepador de peñascos. Por una parte, los pulpejos son relativamente blandos y se adaptan al suelo como si fuera un almohadillado de goma. Por otra parte, los bordes son duros y actúan como horma
protectora que se ladea al pisar las rocas para proporcionar una buena sujeción en cualquier terreno. Al descender también se hincan en el suelo los espolones, lo que evita los resbalones. En general, son animales sociales que viven en manadas sin organización jerárquica. Cuando presienten el peligro, avisan al resto de sus congéneres mediante silbidos estridentes emitidos al expulsar violentamente el aire a través de las fosas nasales. Su vida potencial es de 22 años.
Datos de interés
Parque Faunístico de Los Pirineos, Lacuniacha
Piedrafita de Jaca (Huesca)
C.P. 22665
Tel. 902 363 029
E-mail:
cuni@lacuniacha.com
Horarios de acceso al Parque
Verano: de 10:00 a 20:00 horas. Última entrada: 18:00 horas
Invierno: de 11:00 a 18:00 horas. Última entrada: 16:00 horas