Pirineo, Pirineos


La Flora en el Pirineo


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1.Índice/ Introducción

2.Nival/ Alpino

3.Subalpino/ Montano/ Basal

4.¿Sabías que...?

5.Galería de imágenes

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PISO NIVAL


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Tomillo (Thymus vulgaris)
Rozando el cielo, por encima de los 2.800 metros de altitud, nos encontramos con el denominado piso nival, que abarca hasta la cota máxima de los 3.304 metros del Aneto, donde sólo unas pocas plantas localizadas en ambientes favorables consiguen sobrevivir.
Es el dominio de los glaciares más meridionales de Europa como el de la Madaleta, Posets ó Monteperdido. Aunque parece imposible la vida más allá de los líquenes y las algas, en este inhóspito decorado de ibones, canchales y parches de hielo, algunas plantas son capaces de vencer y soportar el riguroso clima de la alta montaña. De todas ellas, unas pocas las encontramos en los tresmiles y sus zonas periféricas; como el musgo florido (Silene acaulis), que en realidad no es un musgo, el tomillo de montaña (Thymus nervous) o el ranúnculo de los glaciares (Ranunculus glaciales), que viste de blanco las austeras pedrizas. Desafiando los vientos heladores, a pocos metros del Aneto, la saxifraga pubescens, subespecie Iratiana pende sus bellas inflorescencias en una pared inaccesible de la vertiente norte.


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Ranúnculo de Pirineos (Ranunculus pyrenaeus)
Cabe preguntarse si el cambio climático acabará con estas reliquias de las alturas. Los glaciares pirenaicos son un termómetro visible de este fenómeno, ya que cada año disminuyen en grosor y longitud, pero en el mundo vegetal estos cambios no son tan evidentes, no se pueden advertir como en los hielos sino que hacen falta siglos quizás para corroborarlo. Los expertos ya se han puesto manos a la obra y están estudiando la respuesta de la flora de alta montaña al cambio climático en España y otros puntos del planeta; y después de que algunos botánicos estudiaran las plantas de las cumbres se ha comprobado que algunas han desaparecido o que han subido de cota pero lo que está claro es que cuando lleguen a la cima no podrán subir más arriba.

PISO ALPINO

A partir de los 2.400 metros encontramos en los Pirineos españoles el denominado piso alpino. En estas alturas se dan unas condiciones climáticas extremadamente duras que impiden el desarrollo de los árboles. Las pequeñas plantas adaptadas a este medio han de soportar un recubrimiento de nieve durante un largo periodo del año, grandes oscilaciones térmicas, vientos muy fuertes y una intensa radiación solar. No obstante la nieve también actúa en ocasiones como protectora de las plantas, evitando que se hielen incluso cuando la temperatura exterior desciende muchos grados por debajo de cero, y en la primavera algunas incluso empiezan a crecer antes de que la nieve se funda, perforándola para alcanzar la superficie.

Las masas de vegetación más importantes aquí son las praderas alpinas, formadas por diferentes plantas herbáceas. Allí viven también los sauces enanos: el sauce herbáceo (Salix herbacea) en suelo silícico y el sauce reticulado (S. reticulata) y el de los Pirineos (S. Pirenaica) en suelo calcáreo.
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Drías (Dryas octopetala)
Todos ellos beben las aguas frías de la fusión de los neveros y apenas alzan un palmo del suelo. Estos sauces se asocian con Dryas octopetala, Omalotheca supina, Sibbaldia procumbens ó Mucizonia sedoides, delicadas plantas caracterizadas todas ellas por sus bellísimas aunque diminutas flores. Éstas han desarrollado la capacidad de activar su crecimiento bajo el manto nival para aprovechar los escasos 2 ó 3 meses que se liberan del hielo. Pero no son éstas las únicas que florecen allí, donde la nieve comienza a fundirse abren sus campanillas las soldanelas (Soldanella alpina) y las pulsátilas de primavera (Pulsatilla veranalis). También lo hace el edelweiss, flor de nieve ó pie de león (Leontopodium alpinum) que como el pie de gato (Antennaria dioica) ó las pulsátidas están recubiertas de una borra pilosa que las protege de las heladas y de las radiaciones ultravioletas. En estos dominios de las nieves también florecen diversas especies de gencianas, los lirios, el gamón, narcisos y diversas especies de orquídeas, todas ellas afanadas por desarrollarse a toda prisa en el corto espacio de tiempo que están libres de nieve.


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Orquídea de dama (Orchis purpurea)
En estas zonas el fenómeno hielo-deshielo es muy habitual ya que la temperatura puede variar hasta 20 ºC del día a la noche. Esto provoca una peligrosa movilidad del suelo para las plantas, que la contrarrestan desarrollando unas largas raíces para no desarraigarse. Otra forma de sobrevivir es generar esquejes para reproducirse asexualmente ya que a veces no pueden obtener la polinización de los insectos por el excesivo frío. Es frecuente también entre las plantas alpinas la reproducción vegetativa por estolones y bulbos. También suelen vivir muchos años y no se lo juegan en una floración para aumentar así las posibilidades de producir semillas susceptibles de germinar y perpetuar la especie. Otras desarrollan un color muy llamativo en las flores para atraer la atención de los pocos insectos polinizadores que visitan estas altitudes. Éste es el caso del morado de la Linaria alpina y la Saxifraga oppositifolia, o el color rosado de la Silene acaulis. Cuando escasean los insectos y la citada Saxifraga no es polinizada, es capaz de fecundarse a sí misma. Pero el esfuerzo evolutivo más asombroso lo ha desarrollado la gramínea Poa alpina, que puede generar en su espiga diminutas plantas idénticas a la madre (clones) listas para enraizar directamente en el suelo.


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Bosque de alta montaña
Además de los condicionantes ambientales, hay otros factores que han contribuido en la distribución espacial de las comunidades supraforestales como son la actuación de los herbívoros salvajes y los domésticos junto con el hombre. Siglos de presión ganadera ocasionaron una ampliación importante de los pastos alpinos, es por ello que los puertos actuales descienden hasta cotas muy bajas penetrando en niveles que por naturaleza pertenecerían a los bosques. Al mismo tiempo se favoreció la expansión de plantas adaptadas al diente y al fuego, desplazando a otras que han quedado relegadas a lugares poco visitados o inaccesibles.
Durante el verano se produce una estratificación vertical de los rumiantes sobre las vertientes según su adaptación a los tipos de pasto y ordenados por su tamaño corporal, de manera que las vacas y caballos pacen en las laderas más bajas, mas arriba las ovejas y los sarrios en las cumbres y roquedos.

En muchas ocasiones los animales transportan entre su pelaje las semillas de algunas plantas contribuyendo a su dispersión, también es importante el aporte de nutrientes que sus excrementos producen sobre las zonas mas frecuentadas, que favorecen el desarrollo de determinadas comunidades vegetales, algunas muy bellas, como el narciso bicolor que abunda en los reposaderos de ganado del pirineo occidental.

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