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Flora
La Flora en el Pirineo
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Autor: Chus Castillo - Nieves Ballarin
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PISO SUBALPINO
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Abetar
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Entre los 1.800 y los 2.400 metros el clima se hace más duro. Más de la mitad de las precipitaciones son de nieve, aumenta la insolación y las ventiscas; es el denominado piso subalpino.
Sin embargo el pino negro (Pinus uncinata) y los abetos ascienden ladera arriba resistiendo las duras batidas meteorológicas. El pino negro crece muy despacio y puede llegar a vivir hasta 600 años, es muy resistente, teniendo que soportar las tempestades de nieve, un periodo vegetativo muy corto y una elevada insolación. No es raro ver algunos ejemplares retorcidos y maltrechos en fisuras de rocas y canchales, que a pesar de su reducido porte pueden tener más de 100 años.
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Rododendro (Rododendron ferrugineum)
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Bajo su sombreado follaje crecen las clavellinas (Dianthus deltoides) y demás claveles silvestres como Dianthus superbus, mientras que en los claros del pinar florecen los rododendos a partir de la segunda quincena de junio; el rododendro ferruginoso es próspero en suelo ácido sombreado y rocoso y constituye poblaciones muy densas que pueden formar landas totalmente floridas de color rosa. También encontramos en este piso arándanos, árnica, diversos helechos y alguna orquídea. En las zonas mas soleadas aparecen enebros y en los lugares mas secos crece la gayuba, que se adapta tanto a las rocas calcáreas como a los escarpados silícicos, soportando la desaparición precoz de la nieve, los saltos de temperatura considerables entre el día y la noche y las prolongadas sequías en verano.
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Genciana y Globularias
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Cerca de la cota de los 2.000 metros se abren las praderas pseudoalpinas que cuando el estío, allá por julio, se despejan de nieve y se enriquecen con el guiso floral de especies de origen alpino, subalpino y montano. Aquí sube el ganado vacuno a pastar en verano dejando su tributo en estiércol. En estos solitarios parajes florecen las gencianas amarillas (Gentiana lutea y G. Burseri) y otra de color azulado (G. Cruciata).
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Lirio pirenaico (Iris Latifolia)
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Tampoco faltan el geranio de bosque (Geranium sylvaticum), la valeriana pirenaica(Valeriana pyrenaica), grandes amapolas amarillas (Meconopsis cambrica) o el lirio pirenaico (Iris xiphioides) entre muchas otras.
PISO MONTANO
El piso montano abarca desde los 800 a los 1.800 metros aproximadamente. Es un espacio fresco y húmedo donde pastan los rebaños en los claros abiertos en el bosque. Este es el dominio forestal de hayedos y abetales en las vertientes norte, mientras que en las solanas, crecen los pinos silvestres. Es el piso que tiene más biodiversidad y unas condiciones climáticas menos extremas, pues más abajo hay más sequía y arriba más frío. Aquí es donde vive el hombre, con lo cual tiene mayores contrastes: el paisaje es en mosaico de prados, matorrales, setos, pastos y bosque.
El piso montano húmedo está ocupado por hayedos y abetales, que se sitúan entre los 1.000 y 1.800 metros. Normalmente los abetos pueblan las zonas mas altas de este piso, situándose las hayas en un nivel inferior, aunque algunas veces se mezclan formando bosques mixtos.
El abeto (Avies alba) es una conífera gigantesca que puede llegar hasta los 50 metros de altura y la base de su tronco superar los 3 metros de diámetro. Desgraciadamente ya no quedan en el pirineo bosques con árboles de estas descomunales proporciones, y los abetales talados tardarían si se les dejara no menos de dos siglos en alcanzar el tamaño antes mencionado. Al abeto le gustan los terrenos húmedos y bien iluminados y es indiferente a la naturaleza del suelo; el abeto proporciona un espacio de penumbra y silencio bajo el que crecen diversos tipos de hongos y setas, la valeriana del Pirineo, orquídeas, fresas, violetas, etc.
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Senda a través del hayedo
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El haya silvestre (Fagus silvatica) es un robusto caducifolio de hasta 30 metros que necesita gran humedad ambiental. Vive allí donde las lluvias son más abundantes debido a la influencia oceánica; también existen hayedos de menor entidad en las umbrías de otras zonas pirenaicas donde son frecuentes las nieblas. Indiferente a la naturaleza del suelo, el haya teme las heladas tardías que destruyen sus tiernas hojas jóvenes y su floración. Las ramas y hojas del haya están dispuestas en planos horizontales, provocando una densa sombra bajo la que crecen helechos y musgos, entre otras plantas aclimatadas a restricciones lumínicas.
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Oreja de oso (Ramonda myconi)
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Los claros del hayedo-abetal se llenan de grandes hierbas como la belladona, chordoneras, saúcos, etc. En las zonas mas sombrías de estos bosques, entre musgos y delicados helechos, hallaremos una de las joyas botánicas del Pirineo, endémica de estas montañas: la oreja de oso (Ramonda myconi); florece a partir de la primera mitad de junio y es considerada un fósil viviente de la vegetación tropical que durante el Terciario ocupó los Pirineos, hace más de 20 millones de años.
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Avellana, fruto del avellano
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En estas selvas se asientan los bosques mixtos, con gran variedad de especies, entre las que podemos encontrar serbales, robles, tejos, abedules, tilos, olmos, fresnos, avellanos, arces y álamos temblones.
El tejo (Taxus bacata) es un árbol de hoja perenne, no muy frecuente, que crece disperso entre bosques de otras especies. Las semillas tienen una envoltura carnosa de color rojo que atrae a los pájaros, estos frutos son comestibles pero el resto del árbol es altamente tóxico pudiendo ser mortal para el hombre y algunos animales.
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Serbal de los cazadores
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El serbal de cazadores es otro habitante típico de los bosques mixtos de zonas húmedas, es un árbol de hoja caduca cuyos frutos forman unos vistosos racimos que se vuelven rojos al madurar en septiembre y perduran en el árbol hasta el invierno, son comestibles y muy apreciados por algunas aves por lo que eran utilizados como cebo por los cazadores.
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Pinar
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A la misma altitud que el abeto, pero por la vertiente opuesta, soleado, abrigado de los vientos húmedos y de las nieves persistentes, nace el pino silvestre. Sus hojas glaucas, llevadas por un fuste escamoso y rutilante hacia la parte superior, deja filtrar hasta el suelo una luz suave que favorece una flora semejante a la de las landas y prados cercanos. El pino silvestre (Pinus silvestris) es el árbol típico del piso montano seco. Es una preciosa conífera que alcanza los 30 metros de altura, siendo el que más madera produce del Pirineo oscense. Resiste condiciones ambientales muy duras y coloniza todo tipo de suelos, desde los rocosos y pedregosos con muy poca humedad hasta los suelos profundos, donde convive con el abeto, llegando en ocasiones a subir hasta los dominios del pino negro. La explotación generalizada de todos los bosques del piso montano ha favorecido la dispersión del pino silvestre, que espontáneamente ocupa los claros de quejigal, los del hayedo y los del abetal.
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Frutos del boj
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En zonas apropiadas bajo el pinar se desarrollan diversos arbustos como el boj, el acebo y una capa de musgos, a veces muy gruesa, que cuando se empapa de lluvia guarda la humedad durante largo tiempo. En estos bosques también podemos encontrar arándanos, fresas, frambuesas, flores como las hepáticas y llamativos lirios como el martagón y el lirio del pirineo.
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Primavera
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Entre la larga lista de especies que adornan el campo con sus inflorescencias caben destacar por su belleza los narcisos de los poetas (Narcissus poeticus) y los Pseudonarcissus, que embriagan el aire de un agradable aroma y ponen una pincelada de blanco sobre el verde del prado. El amarillo lo ponen los dientes de león (Taraxacum officinale), las primaveras ó prímulas(Primula veris y P. elatior) y los ranúnculos; otras flores muy significativas son las anemones (Anemone nemorosa). Entrado junio podemos disfrutar de las azucenas silvestres (Paradisea liliastrum) en lugares expuestos al sol, mientras que las lavandas pirenaicas(Lavándula angustifolia sp. Pyrenaica) tendrán que esperar hasta julio en los sitios calizos y pedregosos algo secos. Dentro de las orquídeas, destaca por su rareza y escasez los zuecos (Cypripedium calceolus). Se trata de una de las especies más recolectadas por su vistosa bolsa central de color amarillo, un irresistible reclamo para los polinizadores que resbalan hacia el interior fecundando irremediablemente la flor a su salida.
PISO BASAL
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Aliaga (Genista scorpius)
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El piso basal del pirineo al ocupar la zona baja de las montañas y los fondos de los valles, fue destruido en gran parte para destinarlo al aprovechamiento agrícola y ganadero. Durante siglos los quejigales suministraron leñas a los montañeses y en su tierra se asentaron muchos pueblos, pero una explotación excesiva y los consiguientes procesos de erosión arruinaron el bosque autóctono del Prepirineo. Posteriormente se abandonaron muchos de estos pueblos y sus campos y bancales se repoblaron de pinos, principalmente pino laricio (Pinus nigra), pero en muchos lugares el suelo perdió buena parte de su fertilidad, por lo que estos pinares están muy poco desarrollados, predominando los matorrales de boj y las aliagas.
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Lavanda
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El quejigo (Quercus faginea) es un árbol noble de lento crecimiento, que después de mantener su vestimenta seca durante el invierno reverdece a partir de mayo. Ocupa una banda que se extiende por todo el Prepirineo, preferentemente en alturas comprendidas entre los 600 y 900 metros donde el clima predominante es el submediterraneo, caracterizado por una sequía estival mas corta que en el llano, frecuentes lluvias otoñales y heladas hasta mayo. Ocupa suelos muy variados teniendo una buena capacidad de reserva de agua. Siempre se encuentra acompañado del boj (Buxus sempervirens) que es un arbusto muy bien adaptado a este ambiente comentado, en esta comunidad también podemos encontrar la aliaga, el lastón, gayuba y senera. Protegidos por el boj aparecen a finales de invierno narcisos y violetas. En sus claros hallaremos plantas mediterráneas como tomillos, lavandas y linos.
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Enebro
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A menor altura que el quejigo crece la carrasca (Quercus ilex rotundifolia) que ocupa las solanas calizas del prepirineo, no es muy exigente en cuanto al terreno, llegando a trepar por congostos desfiladeros fluviales, siendo el único árbol rupícola de esta zona. Con ella conviven el boj, el enebro, a sabina y la gayuba.
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