2.- INTRODUCCIÓN
Esta es la vida del pastor trashumante, por un lado, un viaje continuo en busca de tierras más cálidas, un regreso primaveral al hogar abandonado, una vida de sacrificios, soledad y miseria. Pero, por otro, una vida de cultura milenaria, tradición transmitida de padres a hijos y, lo más importante, amor a la naturaleza y al oficio bien cumplido. Una vida incesantemente repetida que ahora, tras siete siglos de historia, parece estar llegando a su fin.
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El pastor se retira con sus ovejas, es la hora del merecido descanso
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La trashumancia se extingue, o al menos se transforma, a una velocidad de vértigo. Los largos recorridos a pie son sustituidos por rápidos viajes en camión, las estancias pastoriles ya no son tan precarias como lo fueron en su día y los teléfonos móviles llegan a la montaña desterrando la soledad. Así es como, casi sin darnos cuenta, la tradición agoniza ante la pasividad general.
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