Pirineo, Pirineos


Pastor trashumante, un oficio en peligro de extinción


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1.- Índice
2.- Introducción
3.- El pastor
4.- Las ovejas
5.- Cultura y costumbres pastoriles
6.- La trashumancia, de la montaña a la tierra baja
7.- Las cabañeras
8.- Construcciones pastoriles
9.- Medidas de conservación
10.- Ferias y encuentros de ganado
11.-Galeria fotográfica


6. LA TRASHUMANCIA, DE LA MONTAÑA A LA TIERRA BAJA

¿QUÉ ES LA TRASHUMANCIA?

La trashumancia es una práctica que desde muy antiguo se viene realizando en nuestras tierras enriqueciéndolas cultural, histórica y ecológicamente. Consiste en aprovechar los ciclos biológicos de los pastos, subiendo el ganado a las tierras altas para pasar allí los meses de verano cuando el pasto escaseaba en la tierra llana y viceversa. La actividad trashumante en el Pirineo ha sido el principal medio de subsistencia desde la prehistoria hasta el siglo pasado. Desde la edad media los ganados ascendían regularmente a los valles pirenaicos desde el llano cuando se acercaba el verano; este proceso anual conformó la vida y la sociedad de los valles pirenaicos hasta el siglo XIX.


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La trashumancia es pues el desplazamiento de los ganados entre los prados de las zonas de montaña y los pastizales de la tierra llana. Esta práctica ganadera se produce en aquellas regiones donde las condiciones climáticas no permiten el aprovechamiento de los pastos durante todo el año. Por esta razón, los pastores con sus rebaños de ganado se desplazan a otras zonas en busca de alimento. Se trata de un fenómeno con dos tipos de traslados: el estiaje, que las ovejas efectúan ascendiendo a los altos pastos de verano desde el valle o desde el llano, para huir de la sequedad de la tierra baja; y la invernada, que a la inversa, conduce los rebaños de los valles por las cabañeras al centro de la depresión del Ebro, a los pastos de invierno. Así pues, se dirigen los ganados hacia el sur a finales de septiembre y permanecen allí hasta que las condiciones en el alto se presentaban favorables: desde mayo los pastos podían ser utilizados sin demasiados riesgos climáticos, aunque el desplazamiento tenía lugar en junio.

Junto a este condicionamiento de tipo natural, se daba la necesidad de combinar la actividad ganadera con una agricultura, mucho más extendida que hoy y las fechas más concretas de desplazamiento estaban en parte fijadas por la apertura o cierre de los lugares de pasto que se ajustaban en gran medida al calendario agrícola (siembra y recogida de la cosecha), tanto en el valle como en la ribera.

¿POR QUÉ ES NECESARIO RECURRIR A LA TRASHUMANCIA?

El relieve accidentado y abrupto marca una neta diferenciación entre los fondos de los valles y las montañas que los circundan. Los fondos estrechos pero resguardados sirven de asiento a la población y a los escasos cultivos; éstos, a diferencia de épocas anteriores apenas ascienden por las empinadas laderas, en las que los pastos, el bosque y el matorral se reparten el terreno.

El clima, de inviernos rigurosos, obliga a una prolongada estabulación y a buscar cobijo en los días más fríos; pero la abundancia de pastos estivales permite acoger durante varios meses una importante cabaña ganadera. Ahora bien, como la mayoría de los pastos son de diente y escasean los prados naturales de siega, se hace necesario recurrir a la trashumancia y a los cultivos forrajeros para cubrir el déficit invernal. Y son estas condiciones ambientales, más que las disposiciones que regulan la utilización de los pastos, las que obligan al ganado estante, cada vez más numeroso, a un desplazamiento escalonado en altura, desde que en abril pueden abandonar el establo.

LA TRASHUMANCIA AYER Y HOY


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Paso de cabañera
La trashumancia se extingue, o al menos se transforma, a una velocidad de vértigo. Los largos recorridos a pie son sustituidos por rápidos viajes en camión, las estancias pastoriles ya no son tan precarias como fueron en su día y los teléfonos móviles llegan a la montaña desterrando la soledad. Sin embargo, la evolución también paga su precio, un alto precio: la pobreza sigue siendo habitual entre los pastores, el medio ambiente se deteriora y la tradición agoniza ante la pasividad general.

Poco a poco se van introduciendo mejoras en los traslados desde la montaña; la mayoría emplea el transporte en camiones o furgonetas (especialmente el ganado que exige más cuidados como ocurre con las ovejas que están a punto de parir o acaban de hacerlo; de hecho la mayoría de las explotaciones cuentan con vehículos para el transporte de ganado en pequeñas cantidades); pero quedan aún ganaderos que siguen el sistema tradicional, recorriendo a pie por la cañada o cabañera el itinerario de siempre empleando en ello 4 ó 5 jornadas. Hay incluso, decididos partidarios de este tipo de traslado, alegando que al ser muy pocos los que lo ponen en práctica, el ganado encuentra abundante alimento en el camino, con lo que apenas mengua de peso, además de ser una fórmula más barata.

Antes se llevaban mantas y no se tenía coche de apoyo; hoy en día se llevan buenos sacos de dormir y coche. Si hace mal tiempo llevan ropa para cambiarse, mientras que antes llegaban al final del recorrido con la misma ropa con la que habían salido, aunque a veces compraban algo por el camino; en definitiva, las condiciones son mucho mejores ahora.

¿POR QUÉ CONTINÚA LA TRASHUMANCIA?

La trashumancia se continúa haciendo, en primer lugar, porque a las ovejas les va bien. Al trashumar, el ganado coge dos primaveras; esto quiere decir que el rebaño lleva más sangre, cría mejor, hay más cubriciones y se abaratan los costes. En segundo lugar, hay una parte nostálgica; se puede dejar de hacer trashumancia mañana mismo, pero los antiguos pastores la sienten demasiado en sus adentros.

Además, los productos que un pastor trashumante saca al mercado difieren claramente de los que puede ofrecer un pastor estabulante, ya que un cordero hijo de una oveja trashumante tiene diferencia con el de un rebaño estante. En una degustación comparativa ganó el trashumante campero, es decir, el cordero que había ido al campo. Una madre que ha hecho unos kilómetros, que ha comido dos primaveras y que se ha alimentado a dos mil metros de altura nunca podrá ser como una oveja estante, por ejemplo, de la cuenca Mediterránea, que come hierbas contaminadas.

PROBLEMAS DE LA TRASHUMANCIA

Los principales problemas con los que cuenta el fenómeno de la trashumancia son los siguientes:
  • En cuanto a recursos humanos, los ganaderos se encuentran sin posibilidad de relevo generacional ya que la profesión es poco atractiva para los hábitos actuales.
  • La dificultad de encontrar pastizales debido a usos alternativos del espacio o por los altos precios de arrendamiento.
  • Los elevados costes de los transportes por carretera en camiones.
  • Baja productividad con relación a la ganadería industrial debido, en parte, a los medios poco tecnificados que requieren de un uso intenso de mano de obra.
  • Los precios se han mantenido constantes en los últimos 15 años, no siendo así el coste de las materias primas y demás productos complementarios (por ejemplo, la lana).



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