Sigo leyendo con ansiedad no disimulada tu relato. Y sigo imaginandote subiendo y bajando laderas y gesticulando solo, al aire, convenciendote a ti mismo, en tu extraña soledad, de donde tiene el agua su mejor perfil y donde la sombra extiende más oscuro su manto para dejar la nitidez de la mañana más suave si cabe.
Y entonces Jorge se detiene, otea la línea final del encuadre y piensa de nuevo : "¡¡Pues va aser que no!!". Y sigue adelante, y vuelve a fijar la vista en la próxima sombra y entonces tantea el terreno, imagina la visión plasmada en nuestras pantallas y..... ¡zas! ya tenemos otra vez materia de sobra para soñar una noche más.
Querido caminante, al final vas a hacer que este enganche termine en vicio y nos vayamos encontrando más de uno preparando la mochila y calculando qué decirle a Francisco, a la ratita Minnie o al inglés ese, que al final harás famoso.
Abrigate, sonríe y no dejes de recordar que, desde la distancia, te seguimos empujando y animando con todo nuestro cariño.
Un besazo
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