 Desde 1983 se rememora en el Cinca el viejo oficio de navatero
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 Se precisan varias personas para realizar esta difícil y laboriosa tarea
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 El último viaje de una navata desde Laspuña hasta Tortosa está fechado en 1949 gracias a una factura de venta aportada por Mariano Pallaruelo.
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 El timón ya está preparado atado al soporte con las jarcias vegetales o sargas
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 Detalle de los troncos
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 Tras el barrenado, se pasa el verdugo para sujetar los troncos
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 La navata preparada para navegar
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 El agua, protagonista de una actividad emblemática y tradicional
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 Los navateros ataviados para la ocasión descienden por el río Cinca
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 Las navatas descienden ante la atenta mirada de curiosos
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 El descenso de las navatas constituye uno de los acontecimientos más esperados del año
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 La época ideal para el transporte de los troncos era mayo o junio
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 Se necesita abundante caudal de agua para que la navata vaya río abajo sin contratiempos
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 Las plataformas utilizadas para el descenso reciben distintos nombres según la zona: almadías en Navarra, navatas en Aragón, rais en Cataluña
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 Peligros y dificultades a lo largo del recorrido como el atascamiento de la navata
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