03/01/06.- Las numerosas cascadas, glaciares, y campos de hielo que se encuentran en el Pirineo, permiten a los más aventureros desatar su pasión y morder hermosas y caprichosas paredes de hielo mediante la práctica de un deporte extremo en los meses más fríos de invierno.
Índice
Introducción
La escalada en hielo...
La técnica del piolet...
Tal y como pasa con la nieve...
Para poder valorar la dificultad...
Material
El periodo de escalada...
Pared de hielo en el túnel de Bielsa. Iñaki Cabo
El Alpinismo invernal es una modalidad deportiva que se desarrolla en un medio básicamente hostil, siempre a temperaturas bajo cero y en alto compromiso con el campo de juego, la montaña. Una lucha irracional que en los días de fiesta y esparcimiento, nos saca de nuestra rutinaria seguridad y nos hace sentir de manera intensa la enigmática fuerza de las montañas. Así es la escalada de cascadas de hielo, un fugaz instante en el que se experimenta la verdadera complicidad con la naturaleza. La gelidez del invierno se rompe con el calor de las emociones, con el aliento de tu compañero, con la ilusión por descubrir nuevos lugares donde poder dar rienda suelta a las más básicas emociones.
Bujaruelo. Iñaki Cabo
La comarca pirenaica del Sobrarbe, ha sido testigo en los últimos años del gran incremento de los practicantes de esta modalidad deportiva. Lugares como, Bielsa Bujaruelo y Chistau han acogido un gran número de nuevas escaladas durante estos últimos años. Cascadas que consolidan a esta zona del Pirineo como uno de los mejores destinos para la escalada en hielo, con itinerarios de todo tipo, desde las vías más apropiadas para iniciarse, como las de Bielsa, hasta itinerarios de extrema dificultad como en la Fuenfría, en el valle de Chistau.
La escalada en hielo, es un deporte que atiende a muchos factores diferentes. Un invierno en el que los frentes de bajas presiones tengan predominancia Sur y la nieve inunde la montaña, hará que nuestras escaladas se vean limitadas a cascadas protegidas de avalanchas (tanto en su aproximación como en la propia vía), en altitud apreciable para buscar la isoterma cero y con orientación predominante Norte.
Esto implica que el que quiera disfrutar de esta modalidad deportiva, tenga que adaptar su ímpetu por escalar a lo que nos depare cada invierno en la montaña. Por eso es importante tener la capacidad resolutiva y autosuficiencia necesaria para enfrentarnos a cualquier imprevisto que nos acontezca, e ir asimilando las nuevas experiencias vividas avanzando así en el conocimiento del hielo y su entorno. Prepararnos para ello es pues, nuestra labor previa, pudiendo adquirir estos conocimientos si carecemos de ellos, a través de Federaciones Regionales, Escuelas de Montaña, Guías de montaña o, en los casos más atrevidos, a través de un amigo aventado que te contagie su ilusión por el hielo. Cada miembro de la cordada debe por sí mismo manejar con soltura todas las técnicas aplicables al Alpinismo Básico.
La técnica del piolet tracción, inventada a mediados de los años setenta ha evolucionado mucho hasta nuestros tiempos, y con ella los materiales que se utilizan para la escalada en hielo. Herramientas más ligeras y efectivas, que con la técnica apropiada, permiten una mayor rentabilidad del esfuerzo. Pero el concepto básico de la técnica de piolet tracción sigue manteniendo los mismos parámetros. Es un proceso tan sencillo como meticuloso, el escalador golpea alternativamente con piolets y crampones para poder encaramarse a la cascada, superando su posición en la vertical. En cada golpe del piolet se debe valorar que el emplazamiento creado sea lo suficientemente seguro para poder aguantar nuestro peso, esto nos dará confianza para poder efectuar el siguiente golpe con la otra herramienta. El emplazamiento para los pies debe poder servirnos para descargar gran parte de nuestro peso sobre los crampones, lo que nos dará más seguridad y confianza a la hora de progresar por la cascada.
Portada Vía Princesa en boca norte túnel Bielsa. Iñaki Cabo
Tal y como pasa con la nieve, el hielo puede presentar multitud de aspectos y cualidades particulares. Densidad, fragilidad, dureza, flexibilidad, etc... aspectos que marcan de una manera definitiva la manera de tratar cada tipo de hielo y las estructuras que este forma. La temperatura ambiente es pues, un factor definitivo que condiciona la escalada de cascadas de hielo.
Pero también lo es y mucho, la temperatura que soportó los días anteriores, tanto por exceso como por defecto. Temperaturas extremadamente bajas ( aprox. de –15ºC en adelante), crean un hielo duro, pero con mucha tensión superficial y poca porosidad que le hacen a la vez quebradizo (poco propicio para estructuras complicadas), mientras que temperaturas cercanas a cero grados centígrados, lo transformarán en un hielo húmedo, muy poroso y pesado.
La velocidad con la que se transforma una cascada, que dependerá lógicamente de la temperatura, influye también en la solidez de la estructura . Una fuerte ola de frío creará hielo duro y quebradizo y a causa de la alta velocidad de formación posiblemente la estructura pierda solidez por las capas de aire atrapadas dentro de ella.
Para poder valorar la dificultad de cada cascada se utiliza una escala numérica, la cual tuvo su origen en Canadá y actualmente está consensuada en prácticamente todo el mundo. Esta escala divide en dos, los parámetros a graduar: dificultad técnica y compromiso.
-Grado de compromiso: Escala que gradúa el compromiso táctico y logístico que requiere la escalada de una cascada. Se expresa en números romanos del I al VII. No tiene relación con el grado de dificultad de la vía, se refiere más bien a elementos relacionados directamente con los peligros objetivos existentes en una escalada Alpina: envergadura de la vía, peligro de avalanchas, complicaciones del ascenso y descenso de la ruta, elementos que indican el nivel de compromiso que nos exige la propia escalada.
Así pues, mientras un grado I corresponde a una escalada de poca o nula aproximación, sin peligro de avalanchas y de corta longitud, el grado III nos habla de una vía de varios largos, con aproximación razonable y descenso técnico, que requiere cierta experiencia en el medio invernal. El grado VII nos indica una escalada en gran pared con alto riesgo de peligros objetivos, con aproximación y descenso complejos, demandando por parte del escalador un alto nivel y experiencia en terreno Alpino.
-Grado de dificultad técnica: Destaca la dificultad técnica que encontraremos en la escalada. Esta graduación se expresa en números naturales ordenados del 1 al 7. Entre grado y grado, existe un escalón intermedio, que se expresa con el numero del grado inmediatamente inferior y el símbolo +. Esta sería mas o menos la diferenciación en la escala:
Grado 2 - Largo de Hielo con inclinación máxima de 60º a 70º
Grado 3 - Largo de Hielo con inclinación máxima de 70º a 80º, con algún pequeño resalte a 90º
Grado 4 - Largo de Hielo con inclinación mantenida a 75º / 80º, con pequeñas secciones a 90º
Grado 5 - Largo de Hielo con inclinación mantenida a 80º/85º, con una sección importante ( >15m.) a 90º, en los que se exige una buena técnica de progresión
Grado 6 - Largo de Hielo con inclinación mantenida a 90º sin apenas reposos, de protección dificultosa, exigiendo una escalada técnica y precisa.
Grado 7 - Largo de hielo con inclinación media de 90º/95º, que se desarrolla en estructuras de hielo frágil y de difícil protección o a
veces inexistente. Rutas de alto compromiso y dificultad técnica que requieren un gran nivel de experiencia y concentración.
Fuen Fría, valle de Chistau. Iñaki Cabo
Material
Como norma general se podría decir que el material básico para una cordada de dos personas en una escalada en hielo sería:
Casco, ligero pero robusto y que nos permita llevar un gorro puesto.
Un par de piolets técnicos de 45 cm. como máximo, con accesorio de pala y maza
Botas de alta montaña y crampones para cascadas de hielo
Dos cuerdas hidrófugas de 60 metros y 9 mm de diámetro
Tornillos para asegurar nuestra progresión en hielo
Elementos para asegurar nuestra progresión en roca(Clavos, fisureros, friends,..)
Cintas express
Mosquetones de seguridad, aparatos descensores, etc...
Arnés, navaja, frontal, cintas y cordinos para abandonar, Arva, mapa y brújula, agua o mejor algo caliente y comida de alto valor energético y fácil asimilación.
Ropa de abrigo apropiada. Evitaremos las prendas de algodón, y adoptaremos el sistema llamado de tres capas. Este sistema se basa en tres capas de protección ante el frío, el viento y la humedad. Una primera capa en contacto con la piel que nos de calor y que consiga un efecto termorregulador, una segunda capa que tenga como máximo objetivo retener el calor generado por nuestro cuerpo, creando una cámara de aire que nos aísle del exterior y que a la vez sea transpirable para poder evacuar la máxima cantidad de sudor posible, y una tercera capa aislante a la humedad, con efecto cortaviento y por supuesto con un grado aceptable de transpirabilidad. Todo este tipo de efectos se consiguen a través de membranas como el Gore-tex, o tejidos sintéticos de diferentes cualidades.
El periodo de escalada de las cascadas de hielo en el Pirineo se verá sometido al libre albedrío de cada invierno, pero en términos generales podremos decir que se extiende desde mediados de Diciembre a finales de Febrero, pudiendo alargarse hasta mediados de Marzo en cascadas con altitud apreciable y orientación Norte, donde la isoterma cero resiste al avance de la primavera.
Un entorno de especial belleza y singularidad, en el que nunca dejará de sorprendernos la mágica metamorfosis de sus aguas invernales. Disfrutar de ella en los fugaces momentos que nos ofrece la montaña, pero no dejéis de admirar la belleza de sus paisajes, un obsequio de la Naturaleza que nos muestra sin tapujos la verdadera grandeza de las cosas. Ojalà podamos disfrutar siempre de este regalo.
Bibliografía recomendada:
“Guía de escalada en hielo en los valles de Bielsa”
Autor: Iñaki Cabo, Guía de AGUAS BLANCAS
Edita: Ayuntamiento de Bielsa
Texto: Iñaki Cabo
Fotos: cedidas por Aguas Blancas