El paisaje del valle de Bielsa (Pirineo aragonés), al margen de sus muchas excelencias naturales y monumentales, está marcado por todo un entramado de canales, tuberías y torres que representan la culminación de un denso sistema hidroeléctrico, tejido a partir de las cabeceras de los valles del Cinca y Cinqueta. Esta red, concebida a comienzos del siglo XX, converge en Lafortunada.
Al final de la ruta podemos visitar el dolmen de Tella
La llamada senda del “Camino del canal” transcurre por los términos municipales de de Bielsa y Tella-Sin, por el canal del Cinca o PR-HU 137.
El sendero que comunica las localidades de Bielsa y Tella aprovecha el camino utilizado para la construcción y posterior mantenimiento del Canal del Cinca, que transportó el agua almacenada en el embalse de Pineta hasta Lafortunada. Su mínimo desnivel, en torno a la cota 1.150 m., un vertiginoso y espectacular desarrollo y su interés cultural y paisajístico lo convierten en uno de los recorridos de mayor atractivo senderista de todo Aragón.
Tiempo: 4 h pie (ida)
Distancia: 14 km
Altitudes: Bielsa (1.024 m), enlace con GR 19 en las cercanías del dolmen de Tella (1.250 m) y Tella (1.342 m.).
Cómo llegar: carretera comarca A-138 dirección frontera francesa.
Itinerario: el punto de arranque del sendero se sitúa en las afueras de Bielsa, junto al aparcamiento y las piscinas municipales. Allí, desde una borda conocida como El Molino, nuestro itinerario asciende por el bosque hasta alcanzar en pocos minutos un camino ancho y llano. Se trata de la antigua vía servicio del Canal o acequia del Cinca. Aquí el camino, señalizado con marcas blancas y amarillas como PR-HU 137 del refugio de Pineta a Tella, se divide en dos: hacia la derecha, en apenas diez minutos, podemos disfrutar de un agradable mirador sobre la población de Bielsa, continuando por esta vía en dirección norte llegaremos en quince minutos, aproximadamente, al embalse de Pineta. Dos mesas de interpretación nos acercan por un lado, a uno de los episodios más trascendentes de la historia reciente del valle, la Bolsa de Bielsa; y, por otro, a la mitificada actividad del contrabando, una arriesgada forma de supervivencia para algunos montañeses durante ciertas épocas.
Volviendo al recorrido, tras visitar el mirador, debemos tomar el camino hacia la izquierda, que llanea entre el pinar rumbo sur-sureste. poco despues nos encontraremos con un tramo del canal actualmente en desuso y, más adelante, con un pequeño abrevadero para el ganado.
El sendero avanza surcando parajes diversos: atraviesa varios barrancos, discurre bajo la borda Subizierro y sus campos y cruza unas gleras para salvar algún pequeño corrimiento de tierra caído sobre el camino.
Tras un buen trecho, el camino se va ensanchando y se talla ahora en la compacta roca caliza, pero no sólo sobre ella sino también a través de ella.
La alternancia de túneles y tramos al aire libre imprime de una cierta incógnita nuestra marcha, como cuando viajamos en tren y el paisaje aparece y desaparece ante nuestros ojos al atravesar los oscuros túneles, deparándonos muchas veces alguna que otra sorpresa.
Vista de Bielsa, la iglesia a la izquierda
Nos situamos en este tramo por encima de la confluencia de los ríos Cinca y Cinqueta, con espléndidas panorámicas de Salinas, Saravillo, Castillo Mayor, Punta Llerga, Peña Montañesa... Así que, la salida de cada túnel en penumbra nos depara una vista grata y a buen seguro sorprendente. El camino discurre, primero, a través de un sombrío pinar, pero luego alcanza la vertiente solana, donde empiezan a surgir erizones, aliagas, zarzas, quejigos y carrascas que enriquecen los grises de la piedra con puntos de alegre color bajo los rayos de sol. Éste es uno de los atractivos del recorrido, ese cambio de bosque atlántico a mediterráneo, fruto de la orientación de estas laderas y que podemos apreciar en las casi cuatro horas de cómodo recorrido, sin apenas desniveles.
Despues de haber caminado durante un buen rato por encima de la plataforma del canal, nos cruzamos con el sendero de GR 19 ,lo abandonamos tras unos cien metros para proseguir de nuevo por el camino que, a partir de aquí, se talla en las verticales paredes del Cerro Zercuso. Atravesaremos dos túneles y numerosas gleras en un discurrir completamente aéreo, hasta enlazar con una pista que nos conduce, por las bordas de Plan d'Ugal hasta la carretera de acceso a Tella, junto al enigmático dolmen. En poco más de diez minutos, alcanzaremos el casco urbano de Tella.
Este es un peculiar itinerario que nos permitirá admirar la belleza de hermosos paisajes, disfrutar de un relajado paseo además de reflexionar sobre la magnitud y crudeza del trabajo que tuvieron que llevar a cabo las decenas de hombres que, allá por la década de 1910, forjaron sin maquinaria pesada esta sucesión de galerías y labraron de la misma forma la plataforma rocosa sobre la que se asentarían el canal y el camino que hemos recorrido.