22/12/04.-La Navidad es una fiesta que suele celebrarse en familia y en casa, junto al fuego y disfrutando de las comidas típicas de estas fechas. Momento propicio para celebrar costumbres, ritos y tradiciones ancestrales, transmitidas de generación en generación y que todavía se conservan en muchos hogares del Pirineo. Tal es el caso de la bendición de la Tronca ó el Caga Tió.
La Navidad es una fiesta que suele celebrarse en familia y en casa, junto al fuego y disfrutando de las comidas típicas de estas fechas. La familia, la casa, el fuego y las comidas rituales son los elementos que constituyen los pilares básicos de estas celebraciones.
los niños golpean a la tronca despues de mojar el palo con agua
Muchas son las costumbres foráneas que hemos adoptado en las últimas décadas, como el árbol de navidad, las doce uvas o Papa Noel, pero en nuestra cultura pirenaica todavía conservamos costumbres y tradiciones ancestrales, transmitidas de generación en generación. Tal es el caso de la bendición de la Tronca ó el Caga Tió.
El hombre siempre ha sentido la necesidad de encender fuegos en dos momentos cruciales del año: para el solsticio de verano y para el de invierno, necesitando madera para hacer hogueras o quemar el leño de Navidad. Mientras en verano se enciende para San Juan la hoguera pública, colectiva y en la calle, el leño de Navidad, por el contrario, se convierte en un fuego familiar, que arde dentro del hogar.
la familia se reúne en torno al fuego donde arde la toza
El solsticio de invierno es sin duda el momento ideal para la celebración de esta antigua tradición en la que el fuego es protagonista porque es cuando la noche vence al día y el hombre debe encender hogueras para robar a la noche algo de luz.
El leño de Navidad es una costumbre extendida por gran parte de Europa (Gran Bretaña, Alemania, Bélgica, Francia, Suiza, Italia, Albania, Serbia, etc..) y España (Galicia, Euskadi, Navarra, Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca).
Muchas son las maneras de celebrar este antiguo ritual y prueba de la importancia que tiene en los lugares donde todavía pervive esta costumbre es la diversidad de nombres que recibe: tronca, tizón, tió, troncada, toza, tronc, choca, zoca, pullizo, rabasa, corniza, cabirón...y muchos más.
La madera del leño ha de ser fuerte (olivo, almendro, nogal, carrasca, encina, olmo o roble) y se recoge durante la primavera, cuando se va al bosque a preparar la leña para el invierno siguiente. Se reserva entonces la toza más grande para el día de Navidad, y antiguamente era el varón de la casa el encargado de cortar el árbol que serviría de leño navideño. Al cortarlo se le decía:
Tú eres el elegido para hacer la tronca. Perdónanos
muchos hogares del Pirineo conservan esta tradición
A continuación se llevaba hasta la casa donde debía instalarse en el fogaril (hogar-fuego), para bendecirlo y pegarle fuego. El resto del tronco que quedaba se iba quemando después poco a poco o se colocaba en la falsa (buhardilla) para evitar que cayeran rayos en la casa, o bien se guardaba para la próxima Navidad donde se colocaba con la tronca nueva para que la vieja le pasase su fuego.
La tronca debía quemar como mínimo de Nochebuena a Reyes, aunque variaba según los lugares. Hay un dicho que dice:
Tizón verdadero, de Navidad a Año Nuevo
Pero más importante que el tiempo que la tronca quemaba en el hogar, lo era el recoger la ceniza “bendita” que se consideraba que tenía propiedades y se utilizaba como abono en Benasque, para extender por los campos en el Serrablo, o para blanquear la ropa o prevenir el piojillo en gallinas y conejos.